El municipio al poder: la revolución descentralizadora que cambia el mapa del poder en Cuba

El paquete de transformaciones presentado por el primer ministro Marrero Cruz otorga a los municipios competencias hasta ahora reservadas al gobierno central, incluyendo la capacidad de aprobar inversión extranjera, exportar e importar directamente y gestionar sus propios fondos de desarrollo. Es un giro histórico hacia la autonomía territorial. Los gobiernos locales pasan de ser meros administradores a convertirse en gestores activos de su desarrollo económico, social y territorial.
Durante décadas, los municipios cubanos han sido en gran medida ejecutores de políticas diseñadas en La Habana, con escasa capacidad de decisión y dependencia financiera del presupuesto central. Las reformas presentadas este 18 de junio cambian radicalmente ese escenario.
Un listado de competencias que reescribe el poder territorial
Las transformaciones propuestas parten de una idea central: descentralizar desde los diferentes niveles de la nación y la provincia hacia los municipios. El primer ministro fue explícito al enumerar las áreas en las que los gobiernos locales asumirán nuevas competencias:
- Planificación estratégica del desarrollo territorial.
- Ordenamiento territorial y urbano.
- Soberanía alimentaria y seguridad alimentaria y nutricional.
- Servicios comunales.
- Fomento del desarrollo económico local, diversificando y fortaleciendo el tejido productivo con la participación de todos los actores económicos, incluidos cubanos residentes en el país y en el exterior.
- Capacidad de exportar e importar directamente, sin necesidad de intermediarios centrales.
- Generación y retención de la actividad para los datos corrientes de capital en el propio municipio.
- Estimulación y gestión de inversión extranjera directa, pudiendo aprobarla los propios municipios sin otros trámites.
- Gestión administrativa y de recursos humanos del municipio.
- Gestión presupuestaria, financiera y tributaria local.
- Gestión ambiental y enfrentamiento al cambio climático.
- Atención social y prestación de servicios sociales.
- Gobernanza, control popular y participación ciudadana.
- Gestión de proyectos de conocimiento y capacitación.
“Ese empoderamiento del municipio, esa necesidad de lograr la autonomía de los municipios” , enfatizó Marrero, debe partir de la descentralización real de facultades desde la nación y la provincia.
Inversiones y financiamiento: el municipio como sujeto económico
Uno de los cambios más significativos afecta a la capacidad de inversión de los municipios. Se faculta a los gobiernos locales para aprobar inversiones en correspondencia con su estrategia de desarrollo, incluyendo:
- Gestionar proyectos de cubanos residentes en el exterior y en el país.
- Definir modalidades de crédito que respalden su planificación estratégica.
- Crear fondos en los municipios a partir del aporte de las utilidades del sistema empresarial (estatal, privado, cooperativas).
Pero la novedad más relevante es la posibilidad de que los municipios participen en el sistema accionarial.
“Un municipio, aparte de tener empresas municipales, va a poder comprar acciones a empresas estatales y tener una participación. Todos esos dividendos formarían parte de este fondo de desarrollo, donde cada uno de los que participan en él puede presentar proyectos para el desarrollo y fomento de las actividades y el desarrollo del territorio” , explicó Marrero.
En otras palabras, un municipio podrá convertirse en accionista de empresas estatales y utilizar los dividendos para financiar proyectos locales, generando un círculo virtuoso de reinversión territorial.
El campo se descentraliza: adiós a las delegaciones provinciales de Agricultura
Uno de los cambios estructurales más impactantes afecta al sector agropecuario. Marrero anunció la eliminación de las delegaciones de la agricultura a nivel municipal y provincial.
¿Cómo quedará el nuevo esquema?
- En las provincias y municipios, dependiendo de la ordenación nacional (Ministerio de Agricultura), se crearán oficinas encargadas de la conducción de la política estatal sobre el uso de las tierras y el control estatal del ganado.
- A los municipios les corresponderá la conducción de la política, el fomento y el control de la producción de alimentos.
El primer ministro fue contundente:
“Hay que decir que hoy se tergiversa totalmente las funciones de esas delegaciones de las provincias y los municipios, que más que cumplir las funciones estatales para las cuales están diseñadas, hacen gestiones hasta empresariales” .
La solución:
“Con las mismas personas que tenemos hoy, da para hacer esa oficina nacional para controlar la tierra y el ganado y también para que los municipios puedan disponer de una estructura que controle y fomente la producción de alimentos a los diferentes actores y formas productivas” .
El objetivo es claro: separar las funciones de control estatal de las funciones de fomento productivo, dejando estas últimas en manos de los territorios.
Asociación entre municipios: la cooperación territorial como herramienta
Otra novedad relevante es el reconocimiento de la capacidad asociativa entre municipios para la solución de problemas comunes.
Marrero explicó el razonamiento:
“Hoy tenemos grandes municipios con muchos recursos, pequeños municipios que tienen poca actividad productiva. Entonces, puede asociarse. Incluso puede que dos municipios decidan que determinados servicios y producciones estén localizadas en un territorio y sus producciones estén destinadas al otro” .
Aunque ya existen ejemplos de esta práctica, la reforma busca generalizar y reconocer formalmente esta capacidad asociativa donde sea útil para ambos territorios. Esto permite economías de escala y una mayor eficiencia en la prestación de servicios y el desarrollo productivo.
Fiscalidad local y servicios municipales: el pago de residuos sólidos
En el ámbito de la gestión de servicios, se establece el pago de la recogida de desechos sólidos urbanos. Marrero fue claro:
“A pesar de la compleja situación, seguir buscando formas alternativas y garantizar la higiene de nuestras ciudades” .
El esquema propuesto establece tarifas diferenciadas:
- Sin subsidio para todos los actores de la economía estatal y no estatal.
- Tarifas subsidiadas para la población, según sus niveles de ingresos.
El objetivo es garantizar la sostenibilidad financiera del servicio de recogida de residuos, uno de los problemas más acuciantes en muchas localidades cubanas.
Proyectos de desarrollo local: flexibilización y estímulo
Se transforman los requisitos y la gestión de los proyectos de desarrollo local. La medida busca incentivar que los proyectos económicos y productivos transiten hacia otras formas de gestión estatal y no estatal, facilitando su consolidación y crecimiento.
No se trata de imponer un modelo único, sino de dar flexibilidad para que cada proyecto encuentre la forma jurídica y de gestión más adecuada a sus características y necesidades.
Diversificación de ingresos municipales
Se diversifican los mecanismos y vías para la captación de ingresos de los municipios, con el objetivo de fortalecer su gestión y desarrollo. Se consolida el sistema económico local con la participación de los diferentes actores: estatales, privados, cooperativas, inversión extranjera y cubanos residentes en el exterior.
El municipio deja de depender exclusivamente de las transferencias del presupuesto central para convertirse en un generador activo de recursos propios.
Implicaciones del nuevo modelo municipal
El empoderamiento municipal tiene implicaciones profundas para todo el sistema político y económico cubano:
Para el gobierno central
- Pierde el control directo sobre numerosas decisiones que ahora se toman en los territorios.
- Debe adaptarse a un rol más de coordinación y regulación que de ejecución directa.
- El redimensionamiento de la Administración Central del Estado (con reducción sensible de ministerios) es consecuencia directa de esta descentralización.
Para los municipios
- Asumen responsabilidades que requieren capacidades técnicas y de gestión que en muchos casos deberán desarrollar.
- Tienen la oportunidad de diseñar estrategias de desarrollo adaptadas a sus realidades específicas.
- Necesitan fortalecer sus estructuras administrativas y financieras.
Para los actores económicos
- Encuentran en los municipios una ventanilla única para la aprobación de proyectos.
- Pueden acceder a fondos de desarrollo locales.
- Se integran formalmente en la planificación estratégica territorial.
Para la población
- Los servicios locales (residuos, transporte, atención social) pueden mejorar si los municipios gestionan bien sus recursos.
- La participación ciudadana en el control y la gobernanza local se fortalece.
- El empleo y las oportunidades económicas dependen más de la dinámica de cada territorio.
Riesgos reconocidos por el propio gobierno
El primer ministro fue honesto al reconocer uno de los principales desafíos: la descentralización de competencias sin la capacidad de los municipios para asumirlas.
“No es rígido” , subrayó Marrero. “En el proceso de implementación de las transformaciones se mantendrá el control y se adoptarán las acciones correctivas, así como un sistema de aprendizaje para los principales cuadros y ejecutivos” .
El gobierno es consciente de que no todos los municipios parten de las mismas condiciones. Algunos tienen estructuras más desarrolladas, personal más capacitado y mayores recursos. La transición requerirá acompañamiento, formación y, en algunos casos, un ritmo diferenciado de implementación.
Conclusión: un nuevo mapa del poder en Cuba
Las transformaciones en la autonomía municipal suponen un cambio de época en la organización territorial de Cuba. El municipio deja de ser la última rueda del carro para convertirse en un actor protagónico del desarrollo económico y social.
Como resumió Marrero:
“Ese empoderamiento del municipio, esa necesidad de lograr la autonomía de los municipios” .
No se trata de una concesión graciosa, sino de una necesidad práctica: el gobierno central no puede gestionar desde La Habana los problemas y oportunidades de cada territorio. La solución es devolver a los municipios el poder de decidir sobre su propio futuro.
Queda por ver si los municipios están preparados para asumir este nuevo rol, si las estructuras centrales estarán dispuestas a ceder poder real, y si la población percibirá una mejora en los servicios y oportunidades. Pero la dirección del cambio es inequívoca: Cuba avanza hacia un modelo más descentralizado, más participativo y más adaptado a la diversidad de sus territorios.




