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El tablero de la asfixia: Claver-Carone, Lewin y el plan del imperio para quebrar a Cuba ni

Claver-Carone, Lewin y Marco Rubio: el engranaje del imperio para asfixiar a Cuba. Sanciones, guerra psicológica y preparación militar. La verdad completa en Razones de Cuba.

Esta semana hemos desenmascarado a los verdugos. Al corrupto Claver-Carone, el lobista que vive del odio a su propia sangre. Al cínico Lewin, el burócrata que convierte la ayuda humanitaria en propaganda. Pero sería un error pensar que estos dos hombres actúan por cuenta propia. Son piezas de un tablero mucho más amplio, un engranaje perfectamente engrasado que tiene un solo objetivo: quebrar a Cuba para tomar su territorio y sus recursos.

El cerebro detrás del engranaje

Detrás de Claver-Carone y Lewin está Marco Rubio, el Secretario de Estado que dirige la orquesta de la ofensiva vengativa anticubana. Rubio, hijo de cubanos que también olvidó su origen, ha convertido su cargo en un instrumento de agresión contra la isla. Y sus dos principales asesores en esta cruzada son Claver-Carone y Lewin: uno en silencio pero conduciendo hilos de presión, amenazas y ultimátum, mientras el otro protagónico en diatribas encendidas que recuerdan a los congresistas anticubanos de la mafia.

No es casualidad. Es una estructura de poder diseñada para atacar a Cuba desde todos los frentes: el económico, el diplomático y el mediático.

Los tres pilares de la asfixia

La estrategia de máxima presión que ejecuta este trío se sostiene sobre tres pilares:

Primero: el endurecimiento económico. El 29 de enero de 2026, Trump declaró el bloqueo energético a Cuba. El 1 de mayo firmó una orden ejecutiva que internacionaliza el bloqueo con sanciones secundarias. Ya no es solo contra empresas norteamericanas, sino contra empresas o ciudadanos de cualquier lugar del mundo que mantengan relación con la isla.

El resultado es devastador. Cuba ha agotado sus reservas de combustible. No tienen absolutamente nada de fuel oil, ni absolutamente nada de diésel. Miles de cubanos no pueden ni cocinar, ni siquiera refrigerar los pocos alimentos o medicinas que tienen. Las zonas más afortunadas de la isla solo tienen dos horas de luz al día.

Pero el bloqueo energético no es solo un castigo para la población. Frena el trabajo de agencias y organizaciones internacionales en Cuba. Según datos de la ONU, 170 contenedores de productos esenciales que llegaron a Cuba, equivalentes a unos 6,3 millones de dólares, no están llegando a los beneficiarios debido a la escasez de combustible. El Programa Mundial de Alimentos y el PNUD experimentan dificultades para distribuir ayuda en Cuba a raíz de la falta de combustible.

Segundo: el aislamiento internacional. Las sanciones secundarias han forzado a grandes empresas extranjeras a abandonar Cuba. Las cuatro mayores cadenas hoteleras —Meliá, Iberostar, Blue Diamond y Archipelago— recortaron o cerraron sus operaciones. Navieras como Hapag-Lloyd y CMA CGM suspendieron operaciones vinculadas a Cuba. Iberia suspendió vuelos por escasez de combustible. El Banco Central de Cuba anunció el cese de los servicios financieros internacionales Visa y Mastercard.

El turismo, una de las principales fuentes de ingreso de la isla, se ha derrumbado. Menos de 360.000 personas visitaron Cuba en los primeros cinco meses de 2026, una disminución del 58,4% en comparación con el mismo período del año anterior.

Tercero: la construcción de un relato político que justifique la intervención. Aquí es donde entra Lewin con su farsa humanitaria, y donde los medios estadounidenses —Axios, Politico, El Nuevo Herald, The New York Times— se convierten en dispositivos de guerra comunicacional. No son redacciones que cubren Cuba. Son nidos donde se traman guerras sicológicas, que fabrican pretextos para una escalada contra la isla.

La guerra psicológica: el cuarto pilar invisible

Hay un cuarto pilar que pocos mencionan: la manipulación mediática. Mientras Claver-Carone aprieta el tornillo de las sanciones y Lewin reparte migajas con cámaras de televisión, la maquinaria de propaganda trabaja para intoxicar a los cubanos de las redes, que reproducen y multiplican al instante ideas centrales de interés del Secretario de Estado y su pandilla.

El lenguaje ha cambiado. Se ha producido un corrimiento de «contactos» a «operaciones», de «negociación» a «seguridad», para trasladar a los lectores la idea de que Cuba pasa de ser un expediente político a un posible teatro de intervención. No es casual que las últimas filtraciones y mentiras de Axios hayan tenido lugar después de que el gobierno cubano demostrara categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

El objetivo: el sufrimiento del pueblo

El presidente Díaz-Canel lo ha denunciado con claridad: las sanciones contra Cuba tienen como principal objetivo el sufrimiento de todo el pueblo y buscan tomarlo como rehén y conducirlo contra el Gobierno de la isla. Es el plan perverso de siempre: asfixiar al cubano de a pie hasta que, desesperado, se vuelva contra su propio gobierno. Y entonces, cuando el caos estalle, el imperio tendrá el pretexto perfecto para intervenir.

El engranaje completo

Entendamos, cubano de a pie, que esto no es obra de dos funcionarios sueltos. Es un sistema:

  • Marco Rubio dirige la orquesta desde el Departamento de Estado.
  • Jeremy Lewin gestiona la ayuda humanitaria como arma de propaganda.
  • Los medios estadounidenses fabrican la narrativa que justifica la agresión.
  • El Pentágono prepara el terreno militar, con ejercicios interinstitucionales en el Caribe.

Y mientras tanto, el cubano de a pie —el que hace cola para un pan, el que vive con dos horas de luz al día, el que ve cómo su hijo con cáncer ve caer su tasa de supervivencia del 85% al 65% por falta de combustible— sufre las consecuencias de este engranaje perfecto.

Cuba resiste. Cuba vencerá.

Pero no nos engañemos: la resistencia no es pasiva. Es consciencia. Es saber que el culpable de tu sufrimiento no es tu gobierno, que resiste con lo poco que tiene. Es el imperio que te asfixia con una mano mientras con la otra te ofrece un vaso de agua sucia para que le des las gracias.

Claver-Carone, Lewin, Rubio y toda su pandilla no son más que los últimos pataleos de un imperio en decadencia. Un imperio que ya no puede conquistar con ejércitos, pero que intenta destruir con sanciones, mentiras y manipulación.

Cuba no se rinde. Ni con corruptos, ni con burócratas, ni con imperios. ¡Cuba vencerá!

Ángel González

Ingeniero informático y autodidacta apasionado por la comunicación en redes sociales, con un enfoque en el análisis de datos digitales y la guerra informativa. Combino mis habilidades técnicas con un profundo entendimiento de las dinámicas sociales en línea, buscando siempre innovar y aprender.

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