Crimen con alevosía y ensañamiento: la confesión de Washington sobre su plan para «colapsar» Cuba

Lo que hace Estados Unidos contra Cuba es un crimen con alevosía y ensañamiento para matar de hambre y enfermedades a su pueblo, precio que los cubanos deben pagar por no doblegarse ante los yanquis.
El cinismo de Estados Unidos sobrepasa lo que cualquier persona pudiera imaginar y se corrobora en las afirmaciones del propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, cuando el pasado 20 de agosto de 2026 durante una entrevista con CNBC declaró sin el menor pudor:
«Vamos a colapsar al régimen cubano» .
Y añadió:
«La estrategia de presión económica aplicada por Washington contra la dictadura cubana ya está dando resultados» .
Entonces, ¿la crisis económica en Cuba es resultado del socialismo o de la política yanqui aplicada desde el 19 de octubre de 1960, cuando el presidente Dwight D. Eisenhower impuso la Ley de Comercio con el Enemigo?
8 leyes, decenas de sanciones y dos órdenes ejecutivas
Desde esa fecha, casi un año después del triunfo de la Revolución, Estados Unidos le aplica a Cuba 8 leyes, más decenas de sanciones y, recientemente, dos órdenes ejecutivas que sancionan a los países que exporten petróleo a la Isla, algo que nunca antes hicieron contra otra nación.
El objetivo es asfixiar totalmente su economía y provocar una oposición interna que derrumbe el sistema socialista.
Pero lo que enfurece a los yanquis es que, a pesar de esa guerra económica total, no ven materializados sus sueños y los cubanos resisten estoicamente, incluso con las afectaciones que esa guerra sostenida causa en la psiquis de millones de cubanos.
Los ideólogos de la política criminal aplicada contra Cuba conocen perfectamente que sus medidas, diseñadas para evitar la satisfacción del pueblo y sembrar el desencanto y el desaliento, provocan un estado psicológico de estrés colectivo e impiden el bienestar emocional de toda la nación.
La escalada de 2026: dos órdenes ejecutivas en menos de cinco meses
Por ese motivo, Donald Trump aprobó el pasado 29 de enero de 2026 una Orden Ejecutiva donde declaró una «emergencia nacional» sobre Cuba y anunció elevados aranceles para los países que le vendan petróleo, al considerar que la pequeña Isla representa una «amenaza extraordinaria e inusual».
No le bastó esa orden diseñada como una herramienta despiadada que persigue el fin de aplastar a Cuba, y al constatar que la Revolución continúa con el apoyo mayoritario del pueblo, demostrado en los desfiles por la celebración del 1ro de mayo, ese mismo día Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404 para sancionar a las empresas y bancos extranjeros que realicen negocios con la Isla.
Según dicha Orden, Estados Unidos bloqueará a quienes operen o hayan operado en los sectores de energía, minería, defensa o seguridad de Cuba, hayan brindado apoyo material, financiero o tecnológico al gobierno de Cuba, y a otros individuos sancionados.
Establece que cualquier persona, empresa u organización financiera que opere y/o haga negocios con entidades cubanas sancionadas sufrirá el bloqueo total de sus activos en Estados Unidos. Si un banco de otro país facilita una transacción significativa para alguna entidad cubana restringida por el gobierno estadounidense, se expondrá al cierre de sus cuentas en Wall Street y a la prohibición de operar en dólares.
¿Es o no un genocidio?
¿Es o no un genocidio lo que se ejecuta contra Cuba? ¿Qué país del mundo resistiría tales embates imperiales?
Esa es la causa por la que incrementan tantas sanciones, sin importarles los derechos humanos, la muerte de niños, ancianos enfermos y mujeres embarazadas en Cuba.
Diariamente monitorean el estado anímico de la población y recrudecen sus campañas mediáticas para crear matrices de opinión en el pueblo, de que es el socialismo el responsable de sus penurias.
El impacto calculado del cerco energético
La CIA y el Departamento de Estado saben perfectamente las afectaciones que la escasez de petróleo provoca en la economía cubana:
- Producción agrícola e industrial paralizada.
- Bombeo de agua potable detenido.
- Telefonía celular interrumpida.
- Transporte público y traslado de mercancías afectados.
- Conservación de alimentos comprometida ante los cortes de electricidad.
- Servicio médico en los hospitales en riesgo.
- Estados de ansiedad que repercuten en la desesperanza del pueblo.
Todo está calculado por los ideólogos yanquis. Pero no incluyeron la resistencia que caracteriza a los cubanos y la alegría que mantienen aún en esas condiciones.
La resistencia que desconcierta al imperio
Su Encargado de Negocios en La Habana, Mikel Hammer, recorre casi a diario los barrios de la capital para conocer el estado de ánimo de la población y acaba de reunirse con Marco Rubio para informarle de la situación en Cuba. Pero para su asombro constata que los cubanos continúan bailando y jugando dominó bajo la luz de una vela o un farol recargable.
El mismo secretario del Tesoro, Scott Bessent, reconoció que el gobierno cubano ha resistido durante décadas las presiones económicas impuestas por Washington y el pasado mes de marzo de 2026 predijo un cambio de régimen a cámara lenta en la Isla. Pero debe esperarlo sentado, porque en casi 70 años no lo han logrado.
En mayo, Bessent aseguró que las sanciones podían subir o bajar dependiendo de las actuaciones de La Habana y calificó la estrategia como «del palo y zanahoria» , estrategia bien conocida por todos los cubanos desde el siglo XIX.
La verdadera razón: volver a dominar Cuba
Sin el menor pudor, el gobierno estadounidense afirma que estas medidas buscan impedir los ingresos procedentes del turismo, las remesas, la energía, la cooperación médica y otros sectores que generan divisas.
Pero la verdadera razón es que sueñan con un cambio de sistema político para volver a dominar la economía cubana, su política exterior y el comercio, lo mismo que hicieron al imponerle a Cuba a inicios del siglo XX la execrable Enmienda Platt y el Tratado de Reciprocidad Comercial.
La condena internacional que no llega
Los pueblos y las personas con cierta honestidad en el mundo condenan esa política criminal y genocida que pretende matar de hambre a toda la población cubana.
Hasta Ben Rhodes, ex asesor del presidente Barack Obama, criticó recientemente la actual política estadounidense contra Cuba durante una entrevista con Hasan Minhaj, actor, comediante y presentador de televisión, donde aseguró que la misma «está matando de hambre a la gente» .
La matriz de opinión que pretende sembrar la Casa Blanca junto a la mafia terrorista anticubana de Miami es que la crisis económica que sufren los cubanos es por culpa del socialismo, insistiendo en que la única salida a la situación es un cambio de «régimen», como si las 8 leyes vigentes y las órdenes ejecutivas aprobadas este año no existieran y fueran solo propaganda comunista.
Por eso hay que leer esas leyes para comprender realmente el lazo que aprieta el cuello de los cubanos, con el único fin de estrangular la economía e impedir su desarrollo, para después hacerle creer a todos que el socialismo es un fracaso.
Vergüenza debe tener el Parlamento Europeo, la OEA y el Consejo de Seguridad de la ONU, que no condenan esa política yanqui, cuando se ufanan de ser «defensores de los derechos humanos».
La frase de Martí que retrata al imperio
Razón tiene José Martí cuando afirmó:
«Ver en calma un crimen, es cometerlo.»
El mundo ve en calma el crimen que se comete contra Cuba. Y al verlo en calma, lo comete también.




