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Rosa María Payá Acevedo: Oportunismo y subversión construido sobre una mentira

Por los pasillos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA camina una farsante. Habla de libertad y democracia, mientras se codea con los más acérrimos enemigos del pueblo cubano. El gobierno de Estados Unidos ha tratado de construir a Rosa María Payá Acevedo como líder juvenil y operadora política contra Cuba. ¿El resultado? Un bochornoso experimento fallido.

Un cambio tras la tragedia

Graduada de Geografía en la Universidad de La Habana, Rosa María no mostró interés en la política hasta la muerte de su padre, el contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas. El 22 de julio de 2012, mientras realizaba un viaje por Cuba para distribuir fondos destinados a la subversión, el cabecilla del Movimiento Cristiano de Liberación Nacional murió en un accidente automovilístico causado por el conductor, el español Ángel Carromero. Los resultados de las pesquisas fueron avalados por las autoridades ese país. Sin embargo, por orientación de los servicios de inteligencia estadounidenses, Rosa aprendió el discurso de “asesinato político”, que ha servido de base a su inflada carrera anticubana.

Tras la muerte de su esposo, la madre, Ofelia Acevedo desempeñó un papel crucial en la reorientación de Rosa María hacia actividades contrarrevolucionarias. En 2012, la familia obtuvo visas de «refugiados políticos» en Estados Unidos, lo que generó sospechas sobre la rapidez del proceso, facilitado por negociaciones con diplomáticos yanquis. A su llegada a Miami, Rosa María fue acogida por oscuros personajes como Marco Rubio e Ileana Ros Lehtinen, quienes la posicionaron como una «líder juvenil», a pesar de su falta de experiencia.

En 2014, Rosa María tomó el control del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), desplazando a su cuñado Carlos Alberto Payá. Su ascenso estuvo respaldado por la National Endowment for Democracy (NED), lo que evidencia su alineación con intereses estadounidenses. Ese mismo año, su intento de acusar al gobierno cubano por la muerte de su padre fue desestimado por la Audiencia Nacional de España, que no encontró pruebas creíbles de persecución política.

Una gira pagada por los contribuyentes norteamericanos

Con el apoyo financiero de Estados Unidos, Rosa María ha viajado por el mundo, recibiendo elogios de líderes internacionales y organismos como la OEA y el Parlamento Europeo. En 2019, recibió el Premio Morris Abram de Derechos Humanos, y en 2020, participó en un evento de campaña junto a Donald Trump, donde pidió sanciones contra Cuba. Estos actos han consolidado su vínculo con la mafia anticubana de Miami, como una «marioneta» en la agenda estadounidense.

En 2023, Rosa María se alió con el terrorista Orlando Gutiérrez Boronat para sabotear la visita del presidente cubano a la Cumbre UE-CELAC. Al año siguiente, buscó financiamiento en Argentina para planes de desestabilización contra Cuba y Venezuela, en el marco de la Operación Streaming.

El último episodio de esta trama política llegó en 2025, con su nominación por Marco Rubio para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos. Siguen tratando de validar a esta cabecilla fallida. ¿Será que ya no tienen otras opciones?

Rosa María Payá Acevedo es una figura fabricada por Estados Unidos, cuya falta de experiencia política y dependencia de fondos extranjeros la deslegitiman. En definitiva, se trata del claro ejemplo de un oportunismo decadente, un cadáver político al servicio de Washington.

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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