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¿Qué necesitas saber sobre el decreto Ley No. 113 o Ley “Sobre las transacciones en divisas en la economía nacional”?

Hoy, 10 de diciembre de 2025, el gobierno cubano publicó en la Gaceta Oficial una serie de normativas que transformarán profundamente la gestión monetaria del país. Estas disposiciones, que entrarán en vigor el 17 de diciembre, representan un cambio paradigmático en la forma en que Cuba manejará las divisas extranjeras.

¿Qué cambia realmente?

El Decreto-Ley No. 113, junto con las resoluciones complementarias del Ministerio de Economía y el Banco Central, establece un nuevo marco para las transacciones en divisas. Pero, ¿qué significa esto en términos sencillos?

Básicamente, Cuba está implementando una dolarización parcial y controlada de su economía. Esto no significa abandonar el peso cubano, sino permitir que determinados actores económicos puedan operar con monedas extranjeras en circunstancias específicas.

El objetivo es incrementar los ingresos en divisas fuertes y estimular la producción nacional, mientras se trabaja hacia la estabilización macroeconómica que permita, en el futuro, retornar al peso cubano como única moneda de curso legal.

Mecanismos claves del nuevo sistema

El nuevo régimen establece dos mecanismos principales para el acceso y manejo de divisas:

1. Cuentas en divisas

Por primera vez, diversos actores económicos podrán mantener cuentas bancarias en dólares y otras monedas extranjeras. Estas cuentas no serán exclusivas del sector estatal: exportadores, trabajadores por cuenta propia autorizados, micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), cooperativas, y hasta personas naturales podrán tenerlas, siempre que cumplan con requisitos específicos.

Las cuentas en divisas podrán recibir ingresos de fuentes como:

  • Exportaciones de bienes y servicios
  • Comercio electrónico con pagos internacionales
  • Ventas a la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM)
  • Ventas a entidades autorizadas para operar en divisas
  • Remesas y transferencias del exterior

2. ACAD (Asignación de Capacidad de Acceso a la Divisa)

Este mecanismo está dirigido principalmente al sector estatal y consiste en una autorización para comprar divisas con pesos cubanos al tipo de cambio oficial. Las entidades estatales que reciban asignaciones centralizadas de divisas podrán acceder a esta facilidad para sus importaciones y pagos internacionales.

¿Cuántas divisas podrán retener los productores?

Uno de los aspectos más relevantes es el porcentaje de divisas que podrán retener quienes las generan:

  • Los actores no estatales (MIPYMES, cooperativas, cuentapropistas) podrán retener el 80% de los ingresos provenientes de exportaciones, comercio electrónico internacional y ventas a la ZEDM.
  • El sector estatal generalmente tendrá menores porcentajes de retención, aunque existen excepciones para esquemas de financiamiento específicos.
  • Quienes reciben donativos del exterior o participan en proyectos de cooperación internacional retendrán el 100% de estos fondos.

La divisa no retenida, será cambiada en pesos cubanos al cambio vigente en el día.

Esta medida busca incentivar directamente la generación de ingresos en divisas, permitiendo a quienes contribuyen a esta generación mantener una parte significativa de sus ganancias en moneda fuerte.

¿Dónde se podrán usar estas divisas?

El sistema establece claramente dónde se podrán realizar transacciones en divisas:

  • En la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM)
  • En establecimientos comerciales autorizados (mayoristas y minoristas)
  • Con proveedores nacionales que estén encadenados a actividades exportadoras o de sustitución de importaciones
  • Para pagos en el exterior (importaciones, viajes de negocios, etc.)

El resto de las transacciones continuarán realizándose en pesos cubanos, manteniendo así el carácter predominante de nuestra moneda nacional.

¿Es esto una dolarización total?

No. Las normativas dejan claro que estas medidas son temporales y forman parte de un proceso para «retomar el peso cubano como la única moneda de curso legal en el país». El Artículo 1 del Decreto-Ley 113 establece explícitamente que estas medidas se mantendrán «hasta tanto las condiciones de la economía lo permitan».

El Banco Central de Cuba mantiene su facultad de determinar el tipo de cambio y de controlar la liquidez monetaria, evitando una liberalización descontrolada que pudiera agravar las presiones inflacionarias.

Impacto esperado en la economía

Hay varios efectos potenciales que pueden traer estas medidas:

  1. Estímulo a las exportaciones: Al permitir retener el 80% de las divisas generadas, se crea un incentivo poderoso para que MIPYMES, cooperativas y cuentapropistas busquen mercados internacionales.
  2. Mejora de la oferta nacional: Los productores con acceso a divisas podrán importar insumos, tecnologías y equipos que actualmente escasean, mejorando la calidad y cantidad de lo que ofrecen al mercado interno.
  3. Reducción de distorsiones: Al establecer un sistema más transparente y legal para el acceso a divisas, se reducen los incentivos para mercados informales o ilegales de moneda extranjera.
  4. Atracción de inversión extranjera: La claridad regulatoria y la posibilidad de operar en divisas hace a Cuba más atractiva para capitales externos.

Desafíos por superar

Sin embargo, este nuevo sistema no está exento de desafíos:

  • Riesgo inflacionario: La introducción controlada de divisas en la economía podría presionar los precios de los bienes transables.
  • Dualidad económica: Podría profundizarse la brecha entre quienes tienen acceso a divisas y quienes dependen exclusivamente del peso cubano.
  • Capacidad institucional: El éxito dependerá de la capacidad del Banco Central y el Ministerio de Economía para gestionar adecuadamente este complejo sistema.

Conclusión

Las nuevas normativas monetarias representan un paso audaz pero necesario en el complejo camino hacia la estabilización económica de Cuba. No son una solución mágica a los problemas estructurales de la economía nacional, pero sí un reconocimiento pragmático de la realidad actual.

El éxito de este sistema dependerá fundamentalmente de la capacidad del Estado para mantener el control sobre el proceso, evitando una dolarización descontrolada mientras se trabajan las causas profundas de los desequilibrios macroeconómicos.

Como ciudadanos, es importante entender que estas medidas buscan, en última instancia, aumentar la producción nacional, mejorar la disponibilidad de bienes y servicios, y crear las condiciones para un futuro retorno al peso cubano fortalecido. El camino no será fácil, pero sin duda este nuevo marco regulatorio abre posibilidades que antes no existían para quienes quieran contribuir al desarrollo económico del país.

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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