10 puntos claves de la comparecencia del presidente el 5 de febrero de 2026
En un contexto internacional complejo y ante las crecientes amenazas del gobierno de Estados Unidos, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sostuvo este 5 de febrero un amplio y franco diálogo con la prensa nacional y extranjera.
Desde el Palacio de la Revolución, el mandatario transmitió un mensaje de confianza, unidad y optimismo, detallando las estrategias del país para superar los desafíos actuales y avanzar hacia un futuro más próspero y soberano. A continuación, los diez puntos más destacados de su intervención:
1. Cuba no está sola: amplio respaldo internacional frente al bloqueo.
El Presidente no solo enumeró las muestras de apoyo, sino que contextualizó su significado estratégico. Más allá de las declaraciones de potencias como Rusia y China, o de aliados históricos como Venezuela y México, destacó la importancia de la declaración conjunta del Movimiento de Países No Alineados y del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU.
Este respaldo multilateral es un escudo político contra la agresión unilateral. Díaz-Canel reveló que, tras los discursos, hay «gobiernos, países, instituciones y empresas dispuestas a trabajar con Cuba«, explorando vías creativas para sortear el bloqueo financiero y energético. Esto demuestra que la comunidad global rechaza el hegemonismo y apuesta por un mundo multipolar donde Cuba tiene y tendrá socios confiables.
2. La Revolución Energética: de la dependencia a la soberanía
Ante el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos, el presidente detalló los notables avances del programa de transición energética. En 2025 se instalaron más de 1,000 MW en parques fotovoltaicos, elevando del 3% al 10% la generación eléctrica con fuentes limpias. Estos parques hoy aportan el 38% de la electricidad consumida de día, evitando un colapso total.
El programa avanza con visión integradora: no solo son grandes parques, sino que también se trabaja en la instalación de 10,000 sistemas distribuidos para viviendas y servicios vitales durante el 2026. Se priorizan hogares maternos, casas de abuelos, policlínicos y bancos, garantizando que funciones sociales esenciales no colapsen.
Además, se impulsan proyectos de biogás, energía eólica y sistemas con almacenamiento, que permitirán inyectar energía renovable incluso de noche. Esta es la ruta irreversible para que el bloqueo energético fracase ante la inventiva cubana.
3. Prioridad a la producción de alimentos y la economía local.
Frente a las limitaciones de combustible, se impulsa con fuerza la estrategia de “producir localmente lo que se consume”. El presidente enfatizó la necesidad de fortalecer la autonomía municipal y los sistemas productivos locales, para que cada territorio genere sus alimentos.
Se prioriza el riego eléctrico de cultivos como el arroz, con la meta de alcanzar 200,000 hectáreas este año y cubrir progresivamente la canasta básica con producción nacional, reduciendo la dependencia de importaciones.
El presidente criticó el «igualitarismo» en la canasta básica actual y abogó por un sistema de equidad verdadera, que proteja a los más vulnerables mientras incentiva la producción local. Esto implica un redimensionamiento de las empresas estatales y un mayor protagonismo de los sistemas productivos municipales, para que cada territorio contribuya activamente a su soberanía alimentaria.
4. Medidas para proteger al pueblo en medio del desabastecimiento agudo de combustible.
Reconociendo la difícil situación creada por el bloqueo naval y financiero, el mandatario informó que el Consejo de Ministros aprobó medidas para enfrentar el desabastecimiento. Las directivas aprobadas no se basan en el azar, sino en la experiencia del Período Especial y la «Opción Cero» de Fidel.
El objetivo es racionalizar al máximo para que el transporte público, la distribución de alimentos, la salud y la educación sigan funcionando. Se trata de medidas temporales, pero esenciales, basadas en los principios de ahorro, racionalidad y máxima protección a la población.
Se promueve un ahorro consciente y se priorizan circuitos eléctricos vitales. Es una gestión de crisis que antepone la protección social a cualquier otro interés.
5. Defensa de la Patria: un derecho y un deber soberano
La preparación para la defensa es una respuesta legítima y proporcional a las amenazas explícitas de agresión militar provenientes de Washington. Díaz-Canel aclaró que Cuba no es una amenaza para nadie, pero tiene el derecho inalienable a prepararse.
El presidente explicó que Cuba activa planes de preparación para la defensa bajo la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo, doctrina puramente defensiva y popular, donde ciudadanos y instituciones se entrenan para proteger la soberanía.
Los ejercicios de los sábados y la actualización de los planes son actos de responsabilidad, no de beligerancia. El pueblo, lejos de asustarse, participa con sentido del deber, comprendiendo que defender la Revolución es defender la paz y la independencia conquistadas.
6. Voluntad de diálogo con Estados Unidos, pero sin ceder en principios
El presidente reiteró la disposición histórica de Cuba a sostener un diálogo civilizado con Estados Unidos, como iguales y sin condiciones previas. Cuba está dispuesta a conversar sobre una agenda amplia y útil (migración, narcotráfico, medio ambiente, cooperación científica), pero jamás bajo presión, chantaje o condicionamientos.
Subrayó que los cubanos no odian al pueblo norteamericano, pero cualquier diálogo debe basarse en el respeto absoluto a la independencia, soberanía y autodeterminación de Cuba. Díaz-Canel recordó la enseñanza de Fidel y Raúl: se dialoga como iguales, con respeto absoluto a la soberanía y al sistema político que el pueblo cubano ha elegido.
7. Denuncia enérgica de la política hostil y las acusaciones falsas de terrorismo.
Con datos históricos irrefutables, el Presidente desmontó la calumnia de que Cuba patrocina el terrorismo. Recordó los más de 600 planes de atentado contra Fidel, el crimen de Barbados y la lucha contra bandidos. Señaló la hipocresía de un gobierno que secuestra presidentes y apoya genocidios , mientras acusa a otros.
La reinclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo es un acto político y vengativo sin base jurídica. Cuba, afirmó, no alberga bases militares extranjeras y su cooperación militar es transparente y legal. La verdadera base ilegal es la de Guantánamo, territorio cubano ocupado contra la voluntad de su pueblo.
8. Los jóvenes, presente y futuro de la Revolución
Con visible orgullo, el presidente destacó el papel protagónico, la creatividad y el compromiso de la juventud cubana. Destacó su papel protagónico en la COVID-19, su masiva movilización tras los sucesos del 3 de enero y su presencia en todos los frentes de desarrollo. Los definió como una generación «desprejuiciada, inteligente y audaz», heredera directa de Mella, Martí y los jóvenes de la Generación del Centenario.
Son, enfatizó, el principal antídoto contra las campañas de desmoralización y la garantía absoluta del futuro.
9. Transformación económica: actualizar el modelo para avanzar
Se anunció una aceleración de cambios estructurales para «desatar las fuerzas productivas«. Los pilares son:
- Autonomía real de la empresa estatal y los municipios.
- Redimensionamiento del aparato estatal para ganar eficiencia.
- Incentivos a la inversión extranjera y nacional.
- Fomento de la economía del conocimiento.
El objetivo es crear un ciclo virtuoso: producir nacionalmente, exportar, generar ingresos en divisas y reinvertir en desarrollo social. Se promoverán asociaciones entre sectores estatal y no estatal dentro de la estrategia nacional. Es un plan pragmático y ambicioso para construir prosperidad con soberanía.
10. Unidad, resistencia creativa y confianza en la victoria.
El mensaje final fue una convocatoria a la unidad activa y consciente. Frente a la teoría imperial del colapso, Cuba opone la «resistencia creativa»: resistir innovando, avanzar creando. El llamado es a «discutir fuerte y marchar juntos», a participar masivamente en todas las tareas.
La fortaleza no está en la ausencia de problemas, sino en la capacidad colectiva para superarlos. La historia de 67 años de Revolución es la prueba: el pueblo cubano, unido, ha vencido siempre y vencerá esta vez.
La comparecencia del Presidente Díaz-Canel fue una lección de transparencia, liderazgo y confianza en el pueblo. Lejos de esconder las dificultades, las explicó con crudeza y, sobre todo, presentó un plan integral, realista y optimista para superarlas.
Reafirmó que el camino de Cuba es el de la soberanía, la justicia social y la integración entre pueblos hermanos. El mensaje al enemigo es claro: no podrán doblegar a una nación que tiene razón, moral y un futuro que construir.




