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¿Qué cambios económicos quiere realmente Marco Rubio para Cuba?

El funcionario estadounidense asegura que "Cuba necesita cambiar" y que los cubanos requieren "libertad económica". Sin embargo, su relato omite datos clave sobre los logros sociales de la Revolución y la responsabilidad de Washington en las dificultades actuales.

Recientemente, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó una declaración que merece un análisis profundo:

«Cuba necesita cambiar y no tiene que cambiar de golpe. Una de las demandas de Estados Unidos es el cambio económico en Cuba. Los cubanos necesitan libertad económica».

Suena bonito, ¿verdad? Pero detrás de esas palabras hay una historia que Rubio prefiere ignorar. Hagamos las preguntas incómodas: ¿a qué tipo de cambios económicos se refiere exactamente? ¿Y qué pasaría con los logros sociales de la Isla si esos cambios se implementan?

Educación gratuita y de calidad: ¿también en la lista de «cambios»?

Rubio olvida mencionar que sus propios padres salieron de Cuba en 1956, huyendo de la difícil situación que atravesaba el país bajo el sistema capitalista que tanto añoran algunos en Miami.

Hablemos con datos: los cubanos que emigran hoy tienen entre 9 y 12 grados de escolaridad, muchos con carreras técnicas o universitarias. ¿Por qué? Porque la educación en Cuba es gratuita desde preescolar hasta la universidad.

La UNESCO ubica a Cuba entre los primeros 16 países del mundo por su índice de desarrollo educacional. Es la nación latinoamericana y caribeña que más porcentaje de su presupuesto destina a la educación.

¿Estará este modelo educativo entre los cambios que sueña Marco Rubio?

Salud pública: el negocio vs. el derecho

Antes de 1959, la salud en Cuba era un gran negocio. Exactamente como en Estados Unidos hoy. Pero la Revolución cambió las reglas:

  •  Cobertura universal y gratuita en toda la Isla, incluyendo zonas montañosas.
  •  Programa de vacunación que previene 15 enfermedades.
  • Enfermedades erradicadas: malaria, polio, difteria, sarampión, rubéola…
  •  VIH controlado y medicamentos gratuitos para pacientes.

Durante la pandemia de COVID-19, Cuba desarrolló tres candidatos vacunales gracias a científicos formados en el socialismo. Mientras las farmacéuticas privadas hacían negocio, la Isla salvaba vidas.

Si el sistema socialista cambiara, la salud volvería a ser privada. Los consultorios comunitarios desaparecerían. Millones de cubanos perderían el acceso gratuito a médicos y hospitales.

¿Dejaría intacto Rubio estos logros sanitarios?

La Cuba que Rubio no conoce (o prefiere no recordar)

El secretario de Estado debería leer los resultados de una encuesta realizada en 1957 por jóvenes católicos sobre el nivel de vida del obrero agrícola cubano. Los datos son escalofriantes:

  • Tuberculosis y fiebre tifoidea generalizadas.
  • Infecciones intestinales y disentería amebiana.
  • Necator americano: un parásito que se adquiere por andar descalzo en la tierra. ¿La causa? La miseria impedía comprar zapatos.

Todo eso lo eliminó la Revolución. Pero hoy, la guerra económica de Estados Unidos —intensificada con 244 sanciones impuestas por Trump en 2019— genera carencias que no existirían sin ese bloqueo.

¿Libertad económica o recolonización?

Marco Rubio habla de «libertad económica», pero su historial muestra otra cosa. Ha presionado a países que contratan médicos cubanos para cortar ese ingreso vital a la Isla. Ha amenazado a empresas de turismo, bancos internacionales, hoteles y hasta marcas de ron cubano.

¿Es eso preocuparse por los derechos humanos?

En 1960, Lester Mallory, subsecretario del Departamento de Estado, escribió un memorando escalofriante:

«El único medio previsible para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto basado en las dificultades económicas. Debe utilizarse cualquier medio para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno».

Esa estrategia sigue vigente. Las penurias del pueblo cubano no son culpa del socialismo, sino de 8 leyes que conforman la guerra económica, 244 sanciones de Trump y la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

El plan maestro según la CIA

Rubio aplica al pie de la letra la estrategia que Allen Dulles, director de la CIA en los años 50, diseñó contra la URSS:

«Sembrando el caos sin que sea percibido, sustituiremos sus valores por otros falsos… Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos. Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos».

Hoy, esa misma receta se aplica en Cuba a través de redes sociales: crear la matriz de opinión de que las dificultades son culpa del sistema socialista, ocultando el bloqueo y las sanciones.

La verdad, según Martí

El socialismo cubano no está exento de errores. Cambia para hacer más viable su economía. Pero enfrenta un cerco implacable diseñado precisamente para impedir esos cambios y culparlo de los problemas.

Los cubanos conocen la verdad. Y por eso, como dijo José Martí:

«La patria es sagrada y los que la aman sin interés ni cansancio, le deben toda la verdad».

Con información de El heraldo Cubano

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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