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La matemática del engaño: por qué el 94% de Trump es una mentira fabricada

Trump dice tener el 94% del voto cubano en su país. CiberCuba lo amplifica como si fuera una verdad bíblica. Hay un problema: en Cuba no votamos por presidentes extranjeros. La cuenta no da. La lógica, mucho menos. Lo que está sobre la mesa no es una simple cifra. Es una operación de marketing político diseñada para fabricar un “consenso artificial” y justificar una agresión. Aquí, la verdad no la dictan los algoritmos de Miami. La decide el pueblo que todos los días resiste el bloqueo.

Daniel Guerra y Vero García Gómez, desde el espacio La Esquina de Razones de Cuba, han desmontado la última farsa: la supuesta “voluntad popular” que Trump dice tener para intervenir en la isla. El mecanismo es viejo, pero la tecnología lo ha perfeccionado.

Escuche nuestro podcast completo:

La burbuja que quieren vender como censo

CiberCuba no es un medio de comunicación, sino una caja de resonancia. Su método consiste en fabricar un consenso artificial: toman una pequeña burbuja en Florida, la inflan con algoritmos y la presentan como si fuera el sentimiento de los 11 millones de cubanos que viven en la isla bajo el bloqueo. Estos sitios afirman que “el cubano pide intervención”, pero ocultan que sus fuentes son las mismas que reciben fondos de la USAID. No informan: ejecutan un guion de marketing político diseñado para justificar una agresión.

El mecanismo es simple: seleccionan una muestra sesgada, la amplifican con granjas de bots y algoritmos de recomendación, y presentan el resultado como si fuera la opinión mayoritaria de los cubanos dentro de la isla. No es sociología. Es ingeniería de la percepción.

El «94%» que realmente cuenta

Analicemos ese supuesto “mandato” del que habla Trump. Si de verdad le importara el 94% del pueblo cubano, lo primero que haría sería quitarle el pie de encima, es decir, levantar las sanciones. Sin embargo, su primera movida no fue aliviar la escasez, sino endurecer el bloqueo. Esta contradicción es cínica: dicen querer “liberar” a Cuba mientras la asfixian financieramente para provocar su colapso. No es un mandato de libertad, es una orden de captura contra la soberanía cubana.

La lógica es implacable: si Trump realmente creyera que el 94% de los cubanos lo apoyan, no necesitaría mantener el bloqueo. Lo que busca es crear las condiciones para una intervención presentándola como una “respuesta humanitaria” a un supuesto clamor popular. Es el mismo guion que ensayaron en Venezuela e Irán.

El cubano de a pie no aparece en sus encuestas

La narrativa borra al cubano común, al que trabaja y resiste. Para esos medios, los cubanos solo existen si piden una invasión. Pero la realidad de la calle es muy distinta. Una cosa es que el cubano sea crítico y quiera mejorar su país —y efectivamente lo es y lo quiere—, y otra muy distinta es que desee que un portaaviones estadounidense venga a “solucionarle” la vida. La soberanía no se pide por Amazon, se defiende en el terreno.

Cuba es un país con críticas, con descontentos, con gente que quiere que las cosas funcionen mejor. Pero de ahí a pedir una invasión estadounidense hay un abismo que los fabricantes de consenso artificial pretenden saltar con un simple “me gusta” en redes sociales. No es lo mismo querer resolver los problemas de Cuba que querer que los resuelva el Pentágono.

El guion está escrito: Trump pone la frase, CiberCuba pone el megáfono

La operación está perfectamente orquestada. Trump lanza la frase, CiberCuba coloca el megáfono, y la intención es que los cubanos sientan miedo. Pero se equivocan. El 94% de los cubanos lo que realmente quiere es que los dejen vivir en paz. El único mandato que reconocen es el de su propia Constitución.

No es información. Es propaganda de guerra. El objetivo no es informar, sino crear una realidad paralela donde la intervención se perciba como una respuesta democrática a una “voluntad popular” inexistente.

La verdad no se viraliza, se defiende

La matemática del engaño tiene una fórmula conocida: tomen una muestra minúscula, amplifiquenla con algoritmos, repitan la cifra hasta que suene verdadera y luego vendan la intervención como “liberación”. Pero los cubanos no votamos por presidentes extranjeros ni delegamos nuestra soberanía en influencers financiados por la USAID.

El 94% que importa es el de los que resisten el bloqueo a diario. Y ese no aparece en las encuestas de Miami porque no se mide con clics. Se mide con dignidad.

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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