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Nick Shirley y el Hotel Nacional: las leyes de EE.UU. que violó… y por qué no pasará nada

Nick Shirley, autodenominado activista conservador y trumpista confeso, llegó a Cuba la semana pasada con una misión: documentar la «crisis humanitaria» en la isla. Terminó documentando otra cosa: cómo violar al menos tres disposiciones del bloqueo económico que su propio gobierno impone contra Cuba.

Y sin embargo, ahí está. En su país. Grabando nuevos videos. Sin una multa. Sin una sanción. Sin que la OFAC —ese brazo ejecutor del embargo que tanto castiga a los ciudadanos comunes— haya movido un solo dedo.

¿Cómo se explica?

Las leyes que Shirley violó

Primero, viajó a Cuba bajo la categoría de «turismo», actividad prohibida para los nacionales estadounidenses según la sección 515.560 del Código de Regulaciones Federales. Para realizar labores periodísticas se necesita una licencia específica. Shirley ingresó con visa de turista.

Segundo, se hospedó en el Hotel Nacional de Cuba, establecimiento incluido en la Cuba Prohibited Accommodations List (CPAL) desde septiembre de 2020. La sección 515.210 prohíbe expresamente a cualquier ciudadano estadounidense alojarse, pagar o reservar en esos hoteles.

Tercero, al hacerlo, realizó transacciones financieras directas con una entidad vinculada al gobierno cubano, violando la sección 515.209.

En resumen: tres infracciones claras, documentadas y autoinculpadas por el propio Shirley en sus videos.

Las sanciones que DEBERÍA enfrentar

Para un ciudadano estadounidense común, estas violaciones conllevan multas que oscilan entre $7,500 y $55,000 por infracción. La OFAC ha perseguido a turistas, académicos y periodistas por mucho menos.

Pero Shirley no es un ciudadano común. Es un influencer de derecha. Un partidario declarado de Donald Trump. El mismo Trump que en 2020 incluyó el Hotel Nacional en esa lista prohibida. El mismo Trump que en 2024 endureció aún más las sanciones contra Cuba.

¿Dónde está la investigación? ¿Dónde está la notificación de infracción? ¿Dónde está la multa?

Preguntas que deben hacerse

– ¿Puede un ciudadano estadounidense violar las leyes de su propio país cuando el objetivo es atacar a Cuba?

– ¿La OFAC aplica las mismas reglas para todos o existen «excepciones» para quienes viajan con una agenda política?

– ¿Qué mensaje envía el gobierno de Estados Unidos al no sancionar a Shirley mientras mantiene el bloqueo más cruel de la historia contra 11 millones de cubanos?

– ¿Es legal violar la legalidad cuando se hace desde la hipocresía?

La moraleja incómoda

Shirley puede dormir tranquilo. Su gobierno no lo perseguirá. Las leyes que él mismo violó fueron escritas por sus propios ídolos políticos, pero parece que solo se aplican cuando el infractor no tiene suficientes seguidores en redes sociales.

Mientras tanto, un ciudadano estadounidense común que intente hospedarse en el Hotel Nacional enfrentará multas que pueden arruinarle la vida. Un académico que viaje a una conferencia en La Habana deberá justificar cada centavo. Un periodista que quiera hacer su trabajo tendrá que saltar por aros burocráticos.

Pero un influencer con cámaras y una narrativa contra el sistema cubano… ese puede hacer lo que quiera.

Usted, lector, saque sus propias conclusiones.

Más sobre el tema:

Ángel González

Ingeniero informático y autodidacta apasionado por la comunicación en redes sociales, con un enfoque en el análisis de datos digitales y la guerra informativa. Combino mis habilidades técnicas con un profundo entendimiento de las dinámicas sociales en línea, buscando siempre innovar y aprender.

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