La estrategia detrás del silencio y la ofensiva mediática
Rubio repite ante Fox News el guion de Miami: «Cuba es un Estado fallido y una amenaza». Desmontamos cada mentira con datos, contexto histórico y derecho internacional.
El secretario Marco Rubio ignoró deliberadamente una pregunta sobre Cuba el pasado 24 de abril durante una rueda de prensa en el Departamento de Estado, a pesar de que el reportero Leonardo Feldman de Newsweek se la formuló directamente y de que la tensión bilateral estaba en su punto más álgido. Este mutismo estratégico contrasta radicalmente con sus declaraciones del 27 de abril ante Fox News, donde retomó su discurso con renovada agresividad.
Esta dinámica refleja una estrategia de comunicación calculada: administrar el mensaje hostil en momentos de alta audiencia o interés político, mientras se evita cualquier debate incómodo con la prensa profesional. Las declaraciones de Rubio ante Fox News encajan perfectamente con una campaña más amplia que, desde hace décadas, han difundido los medios de Miami y las plataformas de propaganda financiadas por el gobierno de Estados Unidos, como Radio y TV Martí, que la propia administración estadounidense ha reconocido como herramientas de propaganda. Es, en esencia, el mismo libreto, con el mismo financiador y los mismos fines.
Desmontando los dos grandes ejes de la narrativa: «Estado fallido» y «amenaza militar»
Mentira 1: El mito del «Estado fallido» culpable de la pobreza
Rubio califica a Cuba de «Estado fallido», atribuyendo la situación económica únicamente a una supuesta «incompetencia» del gobierno socialista y tratando de borrar de la historia la causa principal de los males de la isla.
¿Qué dice Rubio?
“Cuba es un Estado fallido. Realmente no tiene una economía real, por lo que su gente está viviendo con miseria y tampoco tienen libertades políticas.”
¿Qué oculta la verdad?
- Indicadores sociales desmienten el «colapso»: Cuba mantiene una tasa de alfabetización del 99,67% y una esperanza de vida cercana a los 78 años (similar a la de Estados Unidos), junto a una tasa de mortalidad infantil que, incluso en 2025, ronda el 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos, comparable en muchas regiones a la de países desarrollados. Un Estado realmente «fallido» no puede sostener esos indicadores bajo un bloqueo genocida.
- La causa real del sufrimiento: el Bloqueo de EE.UU.: La verdadera razón del colapso económico es una guerra económica unilateral que no solo endureció Trump, sino que su administración actual declaró una «emergencia nacional» alrededor de Cuba en febrero de 2026 con amenazas arancelarias a terceros países para asfixiarla económicamente. Estados Unidos mantiene a Cuba en la lista de «patrocinadores del terrorismo», una designación que el propio Joe Biden había eliminado en enero de 2025 al reconocer que carecía de fundamento. Es el equivalente económico y diplomático de un sitio medieval.
- Consenso internacional: el bloqueo es ilegal: La Asamblea General de la ONU ha condenado el embargo estadounidense 33 veces consecutivas. En octubre de 2025, la resolución fue aprobada por 165 votos a favor y solo 7 en contra, incluyendo el de Estados Unidos. Además, expertos en derechos humanos de la ONU han calificado las medidas coercitivas unilaterales de EE.UU. como una «violación grave del derecho internacional».
¿Qué dice Rubio?
«Se derrumbará, lo que es malo para nuestro país. Un derrumbe humanitario […] no es bueno para los Estados Unidos.»
La contraparte: una «intervención humanitaria» que solo empeora el sufrimiento
La política de asfixia económica de Washington es la que genera el propio «riesgo humanitario» que Rubio dice temer. La administración Trump ha profundizado el bloqueo hasta extremos insospechados y, al mismo tiempo, eliminó en diciembre de 2025 el programa de reunificación familiar para cubanos, bloqueando la vía legal y ordenada de migración. Es un manual clásico para crear una crisis artificial que sirva de justificación para una intervención. Un informe de 2026 atribuye directamente el aumento de la mortalidad infantil en Cuba a las sanciones estadounidenses.
Mentira 2: La fabricación de la «amenaza a la seguridad nacional»
Para justificar un posible escenario de intervención militar, Rubio recurre al miedo geopolítico.
¿Qué dice Rubio?
«Los chinos, los rusos y otros usan rutinariamente a Cuba con sus propósitos a 90 millas de nuestras costas. Literalmente está a 90 millas de Key West»
¿Cuál es la realidad sobre las “bases rusas y chinas”?
- Desmentido oficial cubano y falta de pruebas: El gobierno cubano ha negado categóricamente albergar bases militares o de inteligencia extranjeras. Las acusaciones de Washington son calificadas por La Habana como «totalmente falsas e infundadas» y una simple caracterización para ser una amenaza.
- La ironía histórica de EE.UU. hablando de «bases extranjeras»: Estados Unidos mantiene una base naval ilegal en Guantánamo, ocupando territorio cubano contra la voluntad de su gobierno. EE.UU. posee unas 877 bases militares en todo el mundo, aproximadamente el 70% del total mundial. La hipocresía de hablar de «amenaza de bases extranjeras» rozando las costas de EE.UU. mientras se tiene una base militar permanente en suelo cubano es parteaguas de la narrativa imperial.
¿Qué dice Rubio?
«Se han sacado la alfombra de bienvenida a los adversarios de Estados Unidos para operar dentro del territorio cubano contra nuestro interés nacional»
El verdadero «adversario» que EE.UU. no tolera: la autodeterminación cubana
La política exterior cubana, independiente y soberana, tiene derecho a relacionarse con quien considere oportuno. No existe una sola prueba fehaciente de que en Cuba haya un centro de espionaje chino operativo o una base rusa activa. Las décadas de acusaciones han resultado ser, invariablemente, infundadas. La verdadera «amenaza» que denuncia Rubio es que un pequeño país, a 90 millas de Florida, tenga la soberanía para decidir su modelo socialista, su política exterior y sus alianzas, desafiando las pretensiones hegemónicas de Washington.
Mentira 3: La falsa «falta de libertades» y la invención del rechazo popular
Para justificar la intervención externa, Rubio necesita retratar al gobierno cubano como un ente aislado y odiado por su propio pueblo.
¿Qué dice Rubio?
«[Cuba] tampoco tienen libertades políticas»
La realidad de la democracia participativa cubana y las encuestas manipuladas
- Sistema político propio: Cuba posee un sistema de democracia participativa y socialista que no responde a los parámetros occidentales de «democracia liberal», pero que le ha permitido una enorme estabilidad política durante más de seis décadas.
- Encuestas manipuladas y guerra psicológica: En las últimas semanas, sitios anticubanos de Miami (como CiberCuba, Martí Noticias o Cubanoticias360) han publicado supuestas «encuestas independientes» (como las de Bendixen y Amandi) que hablan de un 92% de rechazo al gobierno. Estas encuestas, realizadas desde el exilio o financiadas por intereses políticos en Washington, no reflejan la realidad dentro de la isla y forman parte de una guerra psicológica para justificar una intervención. La campaña mediática en Miami busca intensificar la presión y fabricar un clima de «cambio inminente» financiado por el Congreso de EE.UU..
Conclusión: una fabricación mediática en cuatro fases
El discurso de Marco Rubio ante Fox News no es un análisis de política exterior, sino la consolidación de una maquinaria de propaganda construida sobre cuatro pilares:
- La mentira de la causalidad: Ocultar el bloqueo como causa de los problemas económicos.
- La criminalización de la soberanía: Presentar las relaciones cubano-rusas o cubano-chinas como una «amenaza inminente» para justificar una doctrina Monroe del siglo XXI.
- La guerra mediática: Inundar el ecosfera con encuestas falsas y noticias manipuladas que creen artificialmente un consenso para la intervención.
- La simulación del diálogo: Mantener el perfil bajo ante la prensa seria (como el silencio a Newsweek) y activar el discurso de odio en canales afines (Fox News, medios de Miami).
Es el mismo libreto que se ensayó antes de invasiones a Granada o Panamá, pero ahora con un barniz de «redes sociales» y «encuestas patrocinadas». No se trata de lo que ocurre en Cuba, sino de lo que Washington quiere fabricar que ocurre para justificar su próxima movida.




