Nick Shirley, el influencer trumpista que mintió sobre su visa para inventar un «secuestro» en Cuba
El gobierno cubano actuó con transparencia ante una violación migratoria comprobada: entró como turista, hizo periodismo encubierto y salió voluntariamente del país el 1ro de mayo. Su relato de "espías", "cirugías con linternas" y "ruta de escape" es puro guion anticomunista.
En un nuevo episodio de manipulación mediática, el ciudadano estadounidense Nick Shirley —conocido influencer vinculado a grupos de confrontación política y difusor activo de las políticas impulsadas por la administración de Donald Trump— intentó hacerse pasar por periodista en Cuba con una visa de turista. Al ser detectada su violación migratoria, las autoridades cubanas aplicaron el protocolo establecido. Shirley decidió adelantar su salida del país el 1ro de mayo. Ni lo persiguieron, ni lo detuvieron, ni lo «secuestraron». Él mismo compró su boleto y se fue.
Sin embargo, en el video que publicó tras su salida, construyó una narrativa de ficción: habla de «la inteligencia cubana» acechándolo en el lobby de su hotel, de una supuesta «ruta de escape», de «cirugías con linternas» en hospitales cubanos, y asegura que su visa decía «actividades periodísticas». Todo eso es falso.
Lo que Nick Shirley no dice
Primero: Shirley ingresó a Cuba el 30 de abril de 2026 con un visado de turista, no con visa de periodista. Su afirmación en el video de que su visa incluía «actividades periodísticas» es una mentira deliberada. Las autoridades migratorias cubanas lo han confirmado: su condición migratoria no lo autorizaba a realizar grabaciones sistemáticas, entrevistas ni reportajes.
Segundo: Miente cuando dice que le confiscaron todas sus cámaras al llegar. Cuba aplica su legislación aduanera de manera estándar a todos los viajeros. De hecho, él mismo reconoce que pudo conservar su iPhone y hasta un micrófono escondido.
Tercero: Su relato de «cirujanos operando con linternas» y «la mayor crisis humanitaria en 50 años» es propaganda sin base. Cuba enfrenta un déficit energético agravado por el recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos —medidas coercitivas unilaterales que el mundo condena—, pero ningún hospital cubano opera cirugías con linternas. Esa imagen pertenece al guion de un cine de terror, no a la realidad cubana.
Cuarto: No hubo «inteligencia cubana acechándolo» ni «plan de escape» ni «bote para huir a la Guardia Costera». Lo que ocurrió fue un procedimiento migratorio rutinario: al comprobarse que realizaba actividades no autorizadas con su visa de turista, fue convocado a una entrevista con las autoridades. Tras la misma, decidió voluntariamente adelantar su vuelo. Salió de Cuba el 1ro de mayo sin ser detenido, sin ser esposado, sin ser encarcelado. Su relato de «secuestro inminente» es puro guion para alimentar a su audiencia anticomunista.
Cuba tiene leyes, y se aplican sin excepción
Cuba reitera su firme compromiso con la defensa de su soberanía y la plena vigencia de su ordenamiento jurídico. Nuestro país sigue siendo un destino abierto, seguro y acogedor para el turismo internacional, siempre que se respeten sus normas y regulaciones.
Lo que no se permitirá es que ciudadanos extranjeros, amparados en una visa de turista, realicen actividades periodísticas encubiertas con el propósito de montar un espectáculo de denuncia falsa. Ninguna provocación, por más cámaras o seguidores en redes sociales que tenga, podrá quebrantar la legalidad cubana.
Nick Shirley no fue víctima del comunismo. Fue víctima de sus propias mentiras.
En el contexto del Primero de Mayo
Esta acción se produce en el marco de la histórica movilización popular del Primero de Mayo, jornada en la que más de 600 mil cubanas y cubanos marcharon en respaldo a la paz y entregaron más de 6 millones de firmas contra la guerra y las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el gobierno de Estados Unidos.
Mientras Shirley inventaba espías en el lobby, el pueblo cubano llenaba las calles para defender su independencia, su dignidad y su derecho a construir un futuro sin bloqueo. Él quiso mostrar una Cuba derrumbada. Lo que encontró fue un país de pie, con leyes claras y un pueblo que no se vende ni se intimida.
El pueblo cubano ha demostrado, una vez más, su voluntad inquebrantable de defender su independencia y rechazar cualquier intento de agresión o manipulación mediática, venga de donde venga.




