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La Operación Carlota: Cuando el pueblo cubano escribió una epopeya de libertad en Angola

En el corazón de la historia cubana late un nombre que es grito de rebelión y símbolo de internacionalismo: Carlota. Aquella mujer, cautiva africana de indómita bravura que en 1843 alzó su machete contra los esclavistas en el ingenio Triunvirato, se convirtió, más de 130 años después, en el nombre de guerra de una gesta que cambiaría el destino de un continente.La Operación Carlota no fue solo una campaña militar; fue la materialización del espíritu solidario y antiimperialista del pueblo cubano. El 5 de noviembre de 1975, respondiendo a una solicitud del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y de su Gobierno, Cuba tomó la decisión histórica de apoyar de manera directa a la joven nación africana, cuya soberanía era amenazada por el ejército sudafricano del apartheid y sus aliados.

Mientras el agonizante imperio portugués se retiraba, dejando una herida abierta, desde Washington y Pretoria soplaban vientos de guerra, financiando y armando a los enemigos de la independencia angolana. La victoria de la opresión racial parecía inevitable. Pero allí estuvo Cuba.De 1975 a 1991, alrededor de 300 000 internacionalistas cubanos, hijos de este pueblo heroico, participaron en la epopeya africana. Más de 2 000 ofrendaron sus vidas, escribiendo con su sacrificio una página de insuperable heroísmo y altruismo. Como bien señaló nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, fue «una extraordinaria hazaña de nuestro pueblo, muy especialmente de la juventud», y «pocas veces se ha escrito una página igual de solidaridad internacional».

El punto de inflexión, el momento donde se quebró la espina dorsal del odioso régimen del apartheid, fue la monumental Batalla de Cuito Cuanavale (1987-1988). Allí, en el sur de Angola, el poderío militar sudafricano se estrelló contra la férrea determinación de las tropas cubanas y angolanas. Nelson Mandela, líder de la lucha contra el apartheid, lo afirmó con claridad: «Fue el viraje para la liberación de África y de mi pueblo».

La victoria en Cuito Cuanavale forzó a Sudáfrica a retirarse no solo de Angola, sino también de Namibia, acelerando su independencia y marcando el principio del fin del régimen racista de Pretoria. Cuba, con su pueblo como protagonista, había ayudado a inclinar la balanza de la historia hacia la dignidad.

Hoy, en el antiguo ingenio Triunvirato, en la provincia de Matanzas, el Museo al Esclavo Rebelde guarda esta memoria perenne. Sus salas no solo recuerdan el drama de la esclavitud y la rebeldía de Carlota, sino que también exhiben armamentos y objetos de los combatientes que acudieron al llamado de Angola. Es un sitio sagrado que sintetiza la profunda vocación internacionalista que recorre la historia de nuestra nación.Como expresara el General de Ejército Raúl Castro Ruz, «la gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esa epopeya». La Operación Carlota es un orgullo patrio, un faro que ilumina nuestro principio de que la humanidad debe ser salvada. Para los angolanos, es motivo de eterna gratitud, pues reconocen que su libertad y soberanía son, en gran medida, una victoria que también pertenece a los cubanos.Dichosos los ojos que pueden mirar atrás y ver a Carlota, con su machete, y a sus herederos, con su valor, empuñando las armas de la solidaridad para liberar a un pueblo hermano. Esa es la esencia de Cuba. Esa es la obra de su pueblo.

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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