El discurso de Díaz-Canel en el 65 aniversario del socialismo cubano: «Cuba no es un estado fallido, es un estado cercado»

El pueblo cubano volvió a llenar las calles del Vedado, en La Habana, para conmemorar el 65 aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución. En el mismo escenario donde Fidel Castro, el 16 de abril de 1961, desafió al imperio con un fusil en alto, el presidente Miguel Díaz-Canel pronunció un discurso que fue a la vez homenaje, diagnóstico de la crisis actual y advertencia geopolítica.
«Eso es socialismo: donde el hombre es hermano y no lobo del hombre»
Díaz-Canel comenzó su intervención evocando la atmósfera de aquel abril de 1961: una invasión al borde de las costas, bombardeos previos, el comandante en jefe con la voz «casi rota por el esfuerzo de horas de insomnio». Y aquella frase que selló el destino de la isla: «una revolución socialista en las propias narices del imperio».
El presidente recordó que ese gesto no fue una ocurrencia, sino la culminación de un proceso de radicalización a favor de «los desposeídos de siempre». Y definió el socialismo en términos concretos:
«La sociedad donde el hombre es hermano y no lobo del hombre».
Habló de los logros: la alfabetización, los médicos y maestros enviados al mundo, el primer cosmonauta latinoamericano, la derrota del apartheid, la formación masiva de hijos de obreros y campesinos como profesionales de élite. Y contrastó esa obra con el capitalismo depredador:
«Mientras otras privatizaron hasta los cementerios y los parques, creyendo ciegamente en el cuento del mercado como regente omnipotente de una riqueza que jamás se dio, este país levantó una obra monumental con la ciencia, el potencial laboral y humano formado en la revolución».
«Cuba no es un estado fallido. Cuba es un estado cercado»
Uno de los pasajes más contundentes del discurso fue la refutación a la narrativa de que Cuba es un «estado fallido». Díaz-Canel enumeró las agresiones: guerra económica, bloqueo recrudecido, bloqueo energético, persecución financiera, ataques terroristas, campañas de descrédito. Y sentenció:
«Cuba no es un estado fallido. Cuba es un estado cercado. Cuba es un estado enfrentado a una agresión multidimensional. Cuba es un estado amenazado que no se rinde y, a pesar de todo y gracias al socialismo, Cuba es un estado que resiste, crea y —no lo dude— un estado que vencerá».
Denunció el «carácter genocida y multidimensional del bloqueo de seis décadas» que asfixia a todo el pueblo, y señaló la hipocresía de llamarlo «embargo» mientras se aplican leyes extraterritoriales que impiden el acceso a combustible, medicinas y alimentos. Advirtió que los errores propios existen, pero que «mientras se mantenga el bloqueo como un dogal apretado al cuello de la economía, nadie podrá negar su culpa absoluta en el dolor de las familias cubanas».
La amenaza militar es real: «No la queremos, pero estamos listos»
Díaz-Canel no eludió la creciente tensión bélica. Recordó que la orden ejecutiva de Donald Trump que declaró a Cuba una «amenaza inusual y extraordinaria» ha servido de pretexto para el cerco energético y las sanciones secundarias. Y advirtió:
«El momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez, como en aquel 16 de abril de 1961, a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla».
Apeló a la sensatez: «Es preciso pensar en todo lo que afectaría en vidas humanas a nuestros dos pueblos si se vieran arrastrados a una contienda sin sentido, sin lógica, para la cual no existen ni pretextos ni justificaciones».
Convocatoria a un movimiento mundial de solidaridad
Frente al aislamiento que Washington intenta imponer, el presidente lanzó una convocatoria:
«Desde esta histórica tribuna convocamos a un movimiento nacional e internacional de solidaridad que lleve a cada rincón del planeta la verdad de Cuba: el sufrimiento del pueblo por las acciones de bloqueo económico multidimensional, agravado por el bloqueo energético, lo que califica de genocidio por los niveles extremos de privaciones a los que estamos sometidos todas las cubanas y todos los cubanos».
Describió la cotidianidad del dolor: el descanso interrumpido por los apagones, el trabajo doméstico trasladado a las madrugadas, la paralización de industrias, transportes y servicios por falta de combustible. «La lista es muy larga», dijo.
Fidel, Girón y el partido: la trinchera que perdura
Díaz-Canel reivindicó la figura de Fidel Castro en su centenario: «Fidel no solo dirigió la batalla de Playa Girón; Fidel fue y es Girón». Recordó que en ese mismo 16 de abril, prácticamente se forjó el Partido Comunista de Cuba, uniendo a las fuerzas revolucionarias en una sola organización.
Y cerró con una declaración de principios que resume la esencia de aquel abril de 1961:
«El carácter socialista de nuestra revolución no es una frase del pasado. Es el escudo del presente y la garantía del futuro. Girón es hoy y es siempre».
«¡Cuba no se rinde! ¡Aquí no se rinde nadie! Aquí lucharemos. Aquí, como dice la canción, fuego vamos a dar».
Claves del discurso: lo que hay que saber
· Socialismo: No es una etiqueta, es la única garantía de justicia social y la base de la resistencia.
· Bloqueo: Es la causa principal de las carencias; califica como genocidio por su carácter multidimensional.
· Amenaza militar: No se descarta una agresión; Cuba se prepara para defender su soberanía.
· Solidaridad internacional: Se convoca a un movimiento global para llevar la verdad de Cuba al mundo.
· Legado de Fidel: Su centenario es el marco para reafirmar la vigencia del socialismo.




