Cultura antimperialista

La lucha antimperialista ha sido un pilar ideológico de la revolución Cubana desde 1959, consolidándose como una respuesta a las políticas de dominación económica, política y cultural de los Estados de Unidos. Con el segundo mandato de Trump, ¿Cómo comprender el sentimiento antimperialista que definimos como valor de nuestra sociedad cubana y el región latinoamericana?
«El imperialismo requiere del reconocimiento de la existencia de un sistema mundial imperialista dominado por una potencia hegemónica».
Ese era el imperialismo que Lenin definía como la fase superior y última del capitalismo, incapaz de resolver los problemas de la humanidad. Rasgos como el expansionismo, la guerra de secesión y la revolución industrial, conllevaron al nacimiento del imperialismo norteamericano y, a la misma vez, gestaron ideas contrarias.
Martí en su carta testamento sentenció sobre el imperialismo norteamericano:
«Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por la Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuánto hice hasta hoy, y haré, es para eso»
La lucha contra el imperialismo norteamericano, no contra su pueblo, es uno de los factores comunes entre los cubanos. Ante la agresión orquestada desde el imperio, se ha fortalecido el antimperialismo de nuestra gente, multiplicándose en cada respuesta de la hermosa historia de la Revolución Cubana.
La primera presencia de un pensamiento antimperialista en Cuba, se revela cuando el escritor norteamericano Mark Twain expresó que José Martí puede considerarse como el primer formulador de un pensamiento antimperialista en américa latina.
El autor de Las aventuras de Tom Sawyer decía esto por la larga lucha de José Martí por la independencia de Cuba contra el colonialismo español, que coincidieron con el ascenso de las nuevas formas de dominación que comenzaba a desarrollarse en los Estados Unidos. Fue en este contexto que el apóstol escribió en Nuestra América:
«Los pueblos de américa son más libres y próspero a medida que más se apartan de los Estados Unidos de Norteamérica».
El antimperialismo ha sido una fuerza importante en la formación de identidades nacionales y la promoción del nacionalismo. La lucha contra la dominación extranjera fue y es una forma de afirmar la identidad nacional y la cultura local frente a la influencia de los colonizadore.
Este pensamiento en contra de la política imperial del saqueo, el genocidio y la expansión territorial, continúa siendo una fuerza impulsora en la lucha por la justicia social y la equidad entre los pueblos de los continentes de Asia, África y América Latina.




