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Cuba no tiene nada que ocultar: Sin más cortina que la solidaridad

Cuba no tiene nada que ocultar. Miles de acciones heroicas, solidarias y altruistas en medio del peligro, la inundación y la oscuridad a lo largo de cinco provincias y casi una semana.

En cuestión de pocas horas, poner a salvo a casi un millón de personas, con más coraje que recursos, pero sin perder un segundo ni escatimar esfuerzos en el empeño de salvar.

Todo vale en la encrucijada por la vida. Helicópteros, carros anfibios, ómnibus, trenes, camiones, medios de transporte públicos y particulares, un bote, una balsa o una chispa de ferrocarril.

Son las tablas de salvación a las que acudió la Defensa Civil, de manera organizada, en conjunto con los Consejos de Defensa territoriales, las FAR y el Minint, con la experiencia de 66 años y ante los desafíos sin precedentes del evento meteorológico más poderoso y devastador que haya impactado en el Caribe.

Las lluvias de un solo día y los vientos de pocas horas o minutos llenaron todos los embalses de la región oriental de Cuba, inundaron municipios enteros, poblados, desbordaron todos los ríos, destruyeron viviendas e inutilizaron todo lo que había en su interior, cosechas, infraestructuras eléctricas, de comunicaciones, viales, casi todo dañado o destruido.

Junto a las intensas e interminables jornadas de evacuación y complejas operaciones de rescate, la búsqueda de condiciones de albergue para más de 800 000 personas, entre ellos miles de niños, ancianos, enfermos o discapacitados; el aseguramiento de alimentos, agua potable, colchones, medicamentos, espacios, médicos, enfermeras, trabajadores sociales, servicios vitales.

Sin tiempo para el sueño o el descanso, pilotos, generales, soldados, dirigentes del Partido y del Gobierno, jefes, vecinos, policías, familiares, bomberos, rescatistas, miembros de la Cruz Roja, trabajadores de la salud, combatientes, periodistas, el pueblo todo unido por la vida.

Esa es la escena multiplicada, como ha sido siempre en Cuba en los momentos difíciles, como enseñaron con su ejemplo nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el General de Ejército Raúl Castro Ruz, y como lo ha patentizado también el primer secretario del CCPCC y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presente junto a su pueblo con el mensaje de aliento, la dirección certera y la convicción en la victoria, por difíciles que sean las coyunturas.

Mientras oriente se levanta, el bloqueo genocida sigue, la guerra económica, política, diplomática y mediática se incrementa, la amenaza militar en la región se agudiza y la batalla contra el delito, las indisciplinas sociales y las ilegalidades no se detiene.

Pendientes de cuanto pasa en Cuba para tergiversarlo o adecuarlo al libreto manipulable, a la medida de las matrices de la ciberguerra, la mafia terrorista de Miami y sus cabecillas en el Departamento de Estado o en el Congreso deliran en el intento de aprovechar este momento de dolor para tantas familias y el pueblo cubano en general, para su frustrada pesadilla sexagenaria del “cambio de régimen”, mediante un estallido social o una intervención militar en la isla con fachada “humanitaria”.

De manera burda e inescrupulosa acuden a cualquier incidente real o inventado para engañar, manipular, desmovilizar, atemorizar, crear desconfianza en las autoridades o culparlas de lo que ellos mismos generan o provocan intencionalmente.

Son los que se burlan de que en Cuba haya que evacuar en camiones para salvar miles de vidas, mientras ellos en lugar de ofrecer ayuda real o soluciones prácticas apoyan el empleo de sofisticados aviones para matar a más de 70 000 palestinos, deportar y expulsar de Estados Unidos a un millón de migrantes, llevar a cárceles macabras a personas inocentes y seguir agrediendo a países hermanos.

No hacen falta cortinas de humo. Se necesita vergüenza y sentido común. Cuba se levanta.

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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