Capitalismo de gánsteres: el nuevo (y viejo) orden mundial de Trump
Detrás de la pomposa “Doctrina Donroe” —una actualización de la vieja Doctrina Monroe— se esconde la misma receta de siempre: intervención militar, saqueo de recursos y un puñado de amigos del presidente haciendo fortuna con la guerra. Mientras bombardean Irán y secuestran presidentes en América Latina, Trump y su círculo familiar negocian resorts en Palestina y especulan con el petróleo. Bienvenidos al capitalismo de gánsteres.

En noviembre de 2025, el gobierno de Donald Trump publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional. En el centro del documento, una doctrina llamada Donroe, versión modernizada de la vieja Doctrina Monroe de 1823.
Si Monroe planteaba que América era para los americanos (léase: Estados Unidos), Donroe va más allá: excluir a China del continente americano y declarar que Medio Oriente ya no es el epicentro de la política exterior de Washington.
En el papel, sonaba a repliegue estratégico. En la realidad, fue todo lo contrario.
El Caribe como campo de pruebas
En el otoño de 2025, las acciones militares parecían confirmar la nueva doctrina. Bajo el pretexto de la guerra contra el narcotráfico, Estados Unidos desplegó la armada más grande vista en el Caribe en décadas.
La flota interceptaba buques tanque que partían de Venezuela, destruía decenas de lanchas y asesinaba a sus tripulantes sin presentar pruebas de delito alguno. Trump amenazó con tomar acciones contra Brasil, Colombia, México. Y en el caso de Cuba, prometió “liberarla” prohibiendo la venta de petróleo a la isla.
La doctrina Donroe tuvo su expresión más brutal en la invasión de Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Un espejismo que se desvanece
Pero como todo lo que sale de la administración Trump, la doctrina Donroe resultó ser otro espejismo.
Nunca ordenaron cerrar una de las 800 bases militares que Estados Unidos tiene repartidas en 80 países. Nunca propusieron reducir el presupuesto militar —más de 830.000 millones de dólares—, ni el tamaño de su flota, ni sus 20 divisiones militares, ni su fuerza aérea de más de 5.000 aeronaves.
La guerra contra Irán, lanzada en febrero de 2026, demostró que Estados Unidos sigue siendo un imperio que no tolera desafíos a su poder global. Medio Oriente sigue siendo el epicentro.
Los negociadores que no sabían de uranio
Para negociar con Irán, Trump designó a dos hombres de su máxima confianza: Steve Witkoff, viejo amigo y socio inmobiliario, y Jared Kushner, su yerno, también especulador de bienes raíces.
Ninguno de los dos tenía conocimiento sobre la región, su cultura, el uranio o su enriquecimiento.
Mientras tanto, Estados Unidos e Israel manipularon el proceso de negociación para justificar la guerra. Aseguraron que Irán estaba a punto de fabricar una bomba nuclear. La realidad era otra: Irán había acordado no enriquecer uranio, abrir el país a inspecciones internacionales e invitar a compañías petroleras estadounidenses a invertir.
A finales de febrero, con el visto bueno de Arabia Saudita, Estados Unidos e Israel iniciaron los bombardeos. Europa, incluso el Reino Unido, permaneció al margen.
El negocio familiar
Lo que ha cambiado con la supuesta doctrina Donroe es la forma en que Trump, su círculo familiar y sus socios lucran abiertamente con la guerra.
Mientras Israel cometía un genocidio en Gaza, Kushner y Trump planteaban la construcción de un resort de lujo en territorio palestino. Mientras negociaban con Irán, Kushner solicitaba 5.000 millones de dólares de países del Golfo para financiar sus proyectos inmobiliarios.
El lunes, 15 minutos antes de que Trump extendiera su amenaza a Irán sobre el estrecho de Ormuz, inversionistas con información privilegiada apostaron 1.500 millones de dólares a que el precio del petróleo bajaría. Bajó. Se enriquecieron.
La guerra contra Irán no solo beneficia al tradicional complejo militar industrial —RTX, Lockheed Martin, Northrop Grumman, Boeing, General Dynamics—. También está siendo manipulada para engordar las cuentas de los aliados más cercanos al presidente.
Petróleo, el corazón que no deja de latir
Pero las ganancias por corrupción son insignificantes comparadas con la verdadera riqueza en juego. A pesar del avance de las energías alternativas, la economía mundial sigue dependiendo del petróleo, el gas natural y sus derivados.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el Golfo Pérsico ha sido el centro de la estrategia estadounidense para dominar el sistema global. Estados Unidos —y antes el Reino Unido— obstruyeron sistemáticamente la unificación de los pueblos de la región y el control democrático de sus recursos.
Como dijo un diplomático inglés en 1939: “Llevaron una bolsa de dinero en vez de un gran garrote”. Pero, al igual que en América Latina, el garrote siempre estuvo al alcance.
Clientes que manipulan al hegemón
El imperialismo no es una calle de un solo sentido. Los clientes también pueden manipular al hegemón.
Los israelíes y los sauditas entienden bien que Trump detesta a la gente pobre y de color tanto como ama el oro. La guerra contra Irán satisface ambos impulsos: la codicia y la crueldad.
Sin las alianzas europeas que sostuvieron el llamado Siglo Americano, y con su disminución como potencia económica, Estados Unidos ya no tiene la capacidad de dominar el Golfo como alguna vez controló el Caribe.
“Esta guerra ha sido ganada”, declaró Trump. Los iraníes tienen otra postura. Y si no logran concesiones, acelerarán una crisis mundial.
El deseo de Trump de dominar el mundo como un gánster podría ser una gran ilusión.
Sangre real, no metafórica
La guerra no es un ejercicio de estrategia ni mucho menos un ensayo de doctrinas. Más de 2.500 civiles han muerto y millones han sido desplazados por los bombardeos contra Irán.
Sin importar el resultado, el futuro del Golfo y del capitalismo de gánsteres será pagado con la sangre de las poblaciones del Líbano e Irán. Como en América: es sangre real, no metafórica.
Miguel Tinker Salas y Víctor Silverman son profesores eméritos del Departamento de Historia de Pomona College y autores de la investigación en que se basa este artículo.




