Foto: Internet

“El Che recuperado y solo mito de un ideal que no tiene perfiles, es el olvido. El Che que se hace devenir icono de liturgia, inspirador de ceremonias, es el olvido. El Che mirando desde Korda (Korda-poeta) hacia el futuro entre inertes ilusos y entre copas, es el olvido. La izquierda que no lucha, de mente abarrigada, no es izquierda (ha pasado a ser… búsquese la rima) y es el olvido.” Alfredo Guevara [1]

Las palabras de Alfredo Guevara resumen la imagen del Che que no puede ser la que cubra a nuestro pueblo. La imagen perfecta de quien sin deslices fue bello y grande a la vez, aunque no se pueda ser feliz y ser también otras grandes cosas. Y puede, quizás, que en alguna esquina inoportunamente oportunista sea el retrato frío el que tape la mancha de la ineficiencia. Pero aquí son cada vez menos esas contadas esquinas… Cuba se revoluciona a sí misma. Y ahí tenemos el ideal del Che, lleno de maneras y ejemplos, lecciones y caminos…

Cuba sigue viendo en el internacionalismo su concepto de sentir cada injusticia que se cometa en el mundo, como si fuera hecha contra nosotros; salva vidas, alfabetiza, comparte sus espacios y conocimientos, se supera en la ciencia, cuenta con hombres y mujeres de pensamiento y, lo que pueda faltar de agilidad, lo resuelve con un llamado al pueblo, que ha sido el gran protagonista de cada una de sus victorias.

Este es el país que, 52 años después del asesinato del Che en La Higuera, Bolivia, se levanta cada mañana con la certeza de que la vida es la batalla cotidiana que nos prueba el amor en el tiempo; mantiene seguro el paso y no cede a la invitación de cualquier silla; avanza resueltamente rebelde y defiende sus soberanos derechos. El país que ha demostrado no depender de símbolos sin perfiles para continuar, sino que se impulsa con las almas de todos nuestros padres. La patria que no permite se apague el fuego antiimperialista, y que este 10 de octubre demostrará una vez más la voluntad de la mayoría que apuesta por las riendas de nuestro futuro. Y no es una voluntad de criterios únicos, sino llena de matices como lo es nuestra propia nación. Lo que sí sigue siendo inalterable es la unidad en saber que el camino lo elegimos nosotros.

Una izquierda que se repiensa y se lanza, intenta a diario no engordar la comodidad de su mente sino salirle al paso a las dificultades…y resolverlas…y si no se puede, resolverlas… una izquierda que más que oponerse a la diestra porque sí, se empeña en marchar a su propio paso, sin presiones y sin buscar alabanzas vecinas, con la lealtad como premisa para el bien de todos….y con todos…

Así, sí, Che. Así sí tenemos derecho a llevarte tatuado, mirarte en una oficina o en imágenes de archivo. Así, y con poesía, le podemos a todo.

Tu país, -nuestro- la Cuba que se hace y rehace en su contexto, te tiene vivo en cada espacio, se inspira en tu altruismo, exigencia y ternura, y clava tu mirada en sus ojos para seguir llevando adelante la lucha frente a ese enemigo común de nuestros pueblos de América Latina que es el imperialismo. No hay descanso.


[1] Prólogo de Alfredo Guevara al libro Evocación,  de Aleida March.

Dejar respuesta

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí