Recobrando la producción avícola

La actividad avícola en el país ha sido revitalizada mediante innovadores esquemas de gestión y gestión cooperada. El Grupo Empresarial de Alimentos y Aves (Gealav) ha establecido un nuevo modelo basado en «formas cooperadas», donde productores particulares y estatales unen esfuerzos, compartiendo recursos y produciendo en conjunto.
¿En qué consiste la producción cooperada?
Doriel González Molina, vicepresidente de Gealav, explicó que esta modalidad implica a diferentes actores que aportan insumos —como el pienso— mientras que la empresa estatal se encarga de suministrar las aves, las instalaciones, los trabajadores y los gastos operativos. La producción se comparte en función de los aportes y gastos de cada parte, permitiendo una venta diferenciada y destinada a diferentes segmentos, como el consumo social, las embarazadas y dietas médicas.
Detalles del esquema y resultados
Jorge Luis Parapar López, presidente de Gealav, precisó que el proyecto comenzó con 24 actores económicos y actualmente cuenta con nueve, entre productores agropecuarios, mipymes privadas y entidades estatales. Hasta la fecha, se han entregado más de 64 millones de huevos, con ventas en moneda libremente convertible que han generado cerca de 5 millones de dólares y permitido comprar más de 7 mil toneladas de pienso.
Este modelo ha permitido aumentar la cantidad de gallinas en producción, alcanzando hoy las 800 000 aves, en comparación con las 300 000 que se tenían inicialmente, y logra alimentar en promedio diario a unas 460 000 gallinas.
Las condiciones en las granjas son exigentes, y la labor de los trabajadores, en especial las naveras, requiere mucho esfuerzo. Actualmente, sus ingresos mensuales oscilan entre 12 000 y 16 000 pesos, más un incremento gracias a los proyectos en marcha, aunque muchos aún reciben sueldos bajos.
Experiencia en una granja de Artemisa
En la granja Cascajito, de Artemisa, ocurren actividades como el reemplazo de gallinas ponedoras destinadas a un convenio con Venezuela. Allí, en funcionamiento, hay 88 320 aves en jaulas, con proyecciones de aumentar hasta 140 000, en un proceso que destaca por el desafío de mantener la electricidad en funcionamiento —esencial para la producción.
Idalberis Rodríguez Llanes, presidente de la mipyme RodSaiz, destacó que las actividades cooperadas permiten reducir costos y sostener márgenes de ganancia del 25 %, a pesar de las dificultades logísticas y los obstáculos en la importación de insumos y alimentos balanceados en divisas. La colaboración con la Empresa Avícola de Artemisa ha sido clave para mejorar la producción, incrementando significativamente las aves en las granjas y las condiciones laborales.
La avicultura en Cuba puede y debe reinventarse. La clave está en hacer la producción, en innovar y en seguir fortaleciendo los esquemas cooperativos que permitan avanzar en una actividad vital para la alimentación del pueblo cubano.
Con información de Granma.



