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¿Por qué Cuba debe recuperar el control del mercado cambiario?

La reciente discusión en el programa televisivo Cuadrando la Caja puso sobre la mesa uno de los temas económicos más urgentes para Cuba: la necesidad imperiosa de que el Estado recupere el control y el liderazgo en el mercado de divisas.

El programa ofrece un diagnóstico claro: la ausencia de un mercado cambiario oficial funcional no solo distorsiona la economía, sino que debilita la soberanía nacional y pone en riesgo el desarrollo social. ¿Por qué es urgente actuar? Las razones son múltiples y profundas.

El problema: un mercado informal que distorsiona la realidad económica

Actualmente, el mercado cambiario en Cuba opera en la sombra, dominado por la plataforma ilegal El Toque, cuyas tasas de cambio —manipuladas y basadas en «intenciones de compra» en redes sociales— se han convertido en referente para transacciones cotidianas.

Como señaló el licenciado Ian Pedro Carbonell, director de políticas macroeconómicas del Banco Central de Cuba, esto genera una volatilidad artificial que afecta a todos los actores económicos. Los emprendedores, por ejemplo, ajustan precios al alza para protegerse de fluctuaciones, mientras las empresas estatales, limitadas por su imposibilidad de acceder a divisas legalmente, ven truncadas sus operaciones.

El presidente de la mipyme Dofleini, Carlos Miguel Pérez, ilustró esta realidad con ejemplos concretos: «Si exporto a una tasa oficial de 1×120, pero el mercado informal cotiza a 390, ¿quién se motivará a exportar por canales legales?». La consecuencia es un círculo vicioso: menor ingreso de divisas, mayor dependencia del mercado ilegal y una pérdida de control estatal sobre la economía.

Además, como destacó el economista Ayuban Gutiérrez, sin un mercado oficial, el Estado no puede regular ni planificar, dejando al país a merced de fuerzas externas que buscan «subvertir el orden constitucional», tal como lo ha reconocido públicamente el director de El Toque.

Consecuencias económicas y sociales: más allá de los números

La falta de un mercado cambiario oficial no es solo un problema técnico; tiene impactos profundos en la vida cotidiana. Los restaurantes cobran «a discreción» en dólares, los precios se disparan sin criterio y los ciudadanos pierden confianza en la moneda nacional. Pero las implicaciones van más lejos:

  • Evasión fiscal y opacidad contable: Según Pérez, la ausencia de una tasa de referencia objetiva dificulta distinguir entre «precios altos» y «precios abusivos», facilitando la evasión fiscal. Además, las transacciones en el mercado informal no se registran en las estadísticas oficiales, distorsionando la recaudación tributaria y la toma de decisiones económicas.
  • Debilitamiento del sector estatal: Las empresas públicas, que operan bajo normas legales, no pueden acceder a divisas para reabastecerse, mientras el sector privado, aunque más ágil, se ve obligado a operar en la ilegalidad para sobrevivir.
  • Pérdida de soberanía económica: El control del mercado cambiario por actores externos —como El Toque, vinculado a intereses hostiles— permite que se impongan expectativas que no reflejan la realidad económica cubana. Carbonell advirtió que esto «puede imponer cuál es la tasa a la que va a operar todo un país», sin transparencia ni responsabilidad regulatoria.
  • Una puerta a la subversión: Los expertos fueron contundentes al señalar que plataformas como “El Toque” declaran abiertamente su objetivo de desestabilizar el orden constitucional cubano. Permitir que una entidad hostil, cuyas tasas se basan en “intenciones de compra” y no en transacciones reales, sea el referente cambiario del país, es una vulnerabilidad estratégica inaceptable. Detrás de esta plataforma, como apuntó Pérez Reyes, opera una verdadera mafia que lucra con la especulación y el lavado de dinero.

La solución: un mercado oficial que recupere la estabilidad y la confianza

El programa dejó claro que no se trata de una medida aislada, sino de un proceso gradual con objetivos estratégicos:

  1. Un primer paso: entrar al juego
    Como resaltó Gutiérrez, «el largo plazo comienza hoy». El Estado debe recuperar el rol de intermediario en el mercado cambiario, permitiendo transacciones legales y transparentes. Esto implica que las instituciones bancarias ofrezcan mecanismos para comprar y vender divisas, basándose en operaciones reales, no en «mensajitos de Facebook».
  2. Tasa flexible y realista
    En lugar de sostener una tasa fija insostenible —como la actual 1×120—, se propone un régimen flexible que refleje la oferta y demanda reales. Esto no solo reducirá la volatilidad, sino que incentivará las exportaciones y las remesas, al crear un entorno seguro para convertir divisas.
  3. Hacia la unificación monetaria y la desdolarización
    Un mercado cambiario funcional es la base para avanzar en la unificación monetaria y reducir la dependencia del dólar. Como explicó Carbonell, esto permitirá que «toda nuestra economía funcione en moneda nacional», fortaleciendo la soberanía económica.
  4. Tecnología al servicio de la transparencia
    Carlos Miguel Pérez destacó que Cuba tiene el talento para crear una plataforma digital superior a El Toque, con estadísticas reales y herramientas de fintech que faciliten transacciones seguras. La clave: usar la tecnología para desmontar la mafia cambiaria que opera entre Cuba y EE.UU., cobrando comisiones por transferencias inexistentes.

Entre los beneficios de un mercado oficial estaría que el Estado pudiera regular, supervisar y orientar el flujo de divisas hacia los sectores prioritarios para el desarrollo nacional y social. Además, facilitaría la contabilidad, la lucha contra los precios abusivos y ofrecería la estabilidad necesaria para que productores estatales y privados inviertan, produzcan y exporten con confianza.

Desafíos y realismo: ¿por qué no es sencillo?

El camino no está exento de obstáculos. Las sanciones estadounidenses, la caída del turismo y la pandemia han erosionado las reservas internacionales, mientras que la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal agrava la inflación. Sin embargo, como advirtió Gutiérrez, no hay alternativas mágicas: «No podemos pedir un fondo del FMI; su ‘cheque’ viene con condiciones que atentan contra nuestra soberanía». Por eso, la solución debe ser endógena, basada en gradualidad y fortaleza política.

La gradualidad es clave. Se debe comenzar con un mercado cambiario oficial, posiblemente con una tasa flexible que, aunque inicialmente no sea la ideal, permita al Estado “entrar en el terreno de juego”. A partir de ahí, con el respaldo de otras políticas fiscales y monetarias, se podrá ir estabilizando y construyendo hacia la unificación.

Una cuestión de soberanía

Recuperar el control del mercado cambiario no es solo una cuestión económica; es un acto de defensa de la soberanía. Como resaltó la presentadora, Dra. Marxlenin Pérez, «no basta con interpretar, sino transformar».

El éxito dependerá de la participación de todos: el Estado, las empresas estatales, el sector privado y la ciudadanía. Solo así se podrá construir un mercado que, en palabras de Carlos Miguel Pérez, sea «el árbitro del partido», garantizando estabilidad para producir más, exportar más y, en definitiva, fortalecer una economía al servicio del pueblo.

Cuba no puede seguir jugando al margen. Es hora de entrar al campo, recuperar el balón y marcar el gol que nos permita seguir avanzando, con la dignidad y la resistencia que caracterizan a nuestra Revolución. El futuro monetario del país depende de ello.

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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