El imperio: Un juez acusado por sus propios informes

El informe publicado este martes 12 de agosto por Estados Unidos sobre las prácticas de derechos humanos en el mundo es la cumbre de la desvergüenza, la hipocresía y el cinismo. En esencia es un homenaje a la doble moral.
El que pretende erigirse como juez del mundo sin tener autoridad ni prestigio para serlo, supera con creces la forma retorcida y ajustada a sus espurios intereses, con la cual en ocasiones anteriores ha abordado este tema.
Al referirse a Israel, increíblemente ignora el genocidio que este comete contra el pueblo palestino en Gaza, tergiversa los orígenes del conflicto y culpa a las víctimas del mismo.
Así empieza el “desvelado cuidador” de los Derechos Humanos su exposición sobre el cumplimiento de estos por el Estado sionista: “El 7 de octubre de 2023, terroristas de Hamás lanzaron un brutal ataque contra Israel (…). El conflicto resultante provocó un aumento de las denuncias de violaciones de derechos humanos”.
“El gobierno adoptó varias medidas creíbles para identificar a los funcionarios que cometieron abusos contra los derechos humanos, y al final del año había múltiples juicios pendientes”.
La realidad está ante los ojos de la humanidad que mira incrédula como gobiernos como los de la Unión Europea guardan silencio o hacen muy poco por detener las atrocidades que comete el sionismo en Gaza.
Hacia lo interno del imperio las tres organizaciones que conforman el lobby israelí ejercen una gran influencia en la política exterior de esa potencia, sobre todo en lo referente a Israel al cual esta apoya sin cortapisas. Sin dudas, ellos han contribuido a acallar las críticas que hayan podido existir sobre la política de Washington de apoyo a Jerusalén.
El componente de ese lobby israelí más poderoso y conocido es el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, AIPAC (por sus siglas en ingles) el cual según la revista Fortune está en segundo lugar en “la lista de poder político”. Se distingue de otros lobbies por su gran eficacia, con dos estrategias básicas: ejercer influencia significativa tanto en el Congreso, como en el Ejecutivo para el apoyo al estado sionista y asegurarse que el discurso público sobre este sea positivo. Posee una gran cantidad de dinero para dar financiamiento que respalde sus objetivos.
Amén de intereses geopolíticos, de lo anterior se desprende que la ceguera yanqui en lo relacionado con los crímenes de Israel tiene un componente que nace de mezquinos intereses financieros que se ocultan tras la corrupción legalizada manifestada en la existencia de estos lobbies que dan dinero y órdenes para lograr sus intereses, al amparo de las leyes estadunidenses, acciones que de hecho son una forma de soborno, tráfico de influencias y extorsión.
Por su parte la ONU tampoco ha logrado hacer gran cosa; el arcaico poder del veto, la desidia de algunos y la tibieza de sus pronunciamientos la inmovilizan, mientras el horror de la muerte se sigue adueñando de niños, mujeres y ancianos en Gaza.
No voy a comentar todas las falacias que contiene el informe, no caben en un simple post, pero no puedo dejar de hablar de las que exponen sobre Cuba, son indignantes.
Dice el falaz documento: “Entre los problemas importantes de derechos humanos se incluyen informes creíbles sobre ejecuciones arbitrarias o ilegales; desapariciones; torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes por parte del gobierno; arrestos y detenciones arbitrarios; …”
Este párrafo, si EE.UU. hubiese tenido el coraje de reservarse un espacio en su “informe” encajaría perfectamente para describirlo, porque si hay alguien que hace todo lo que trata de endilgarle al gobierno cubano y mucho más son ellos.
Es tal el alejamiento de la realidad que representa el “informe” norteamericano que Josh Paul, exfuncionario del Departamento de Estado, dijo al The New York Times: “se puede resumir en pocas palabras, más de las que al parecer se usaron para escribirlo: pocas verdades, muchas medias verdades y nada parecido a la verdad”.
No se puede tapar el Sol con un dedo, Estados Unidos bloquea en la ONU la aprobación de resoluciones de condena a las criminales acciones del sionismo israelí contra el pueblo palestino y de documentos vinculantes que obliguen a ese Estado paria a detener la matanza en Gaza, mientras le vende armas para que ejecute sus crímenes.
Además, y no menos importante, cerca económica, comercial y financieramente tratando de rendir por hambre y necesidades a un pueblo cuyo único “pecado” es su decisión de defender su derecho a la autodeterminación y a construir una sociedad socialista para el bien de todos.
Entonces, Estados Unidos al entrar al tribunal que el mismo ha creado se sienta en el lugar equivocado, debe dirigirse al banquillo de los acusados que es el sitio que le corresponde.
En lo que respecta a Cuba puede inventar lo que desee, el prestigio de nuestra Revolución, su ética de la que adolece el imperio y su limpia trayectoria humanista hacen inútil cualquier esfuerzo de este por enlodarla.
Intentar hacer creer al mundo esas burdas mentiras es tan imposible como tratar de apagar el sol. ¡La historia nos defiende!




