Del Moncada

El asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y, Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, fue la respuesta de un grupo de valerosos jóvenes, al estado de cosas que tenían lugar en Cuba, donde por la fuerza se instaló en el poder una camarilla de elementos oportunistas, corruptos y violadores flagrantes de la Constitución de la República.
Aquel gobierno de facto, aupado por el gobierno norteamericano y comprometido con la mafia, que desde ese territorio sentó base aquí, con el propósito de convertir la Isla en un paraíso de las drogas, el juego prohibido, los casinos y la prostitución, pronto se convirtió en fiel e incondicional servidor de los intereses del imperio y sus pléyades de mafiosos, por eso no resultó extraño ver en La Habana a capos de las drogas como Meyer Lansky o Santos Traficante.
A todo lo anterior súmese el estado de opresión, asesinatos y crímenes que asolaban la nación, víctima de los más horrendos y abusivos hechos, donde, además no se respetaban los más mínimos principios de los derechos humanos.
Para esos momentos, julio de 1953, existían en Cuba: 600 000 desempleados; 500 000 trabajadores agrícolas que solo trabajaban cuatro mese en el año; 400 000 trabajadores industriales, cuyos retiros estaban defalcados; 100 000 agricultores pequeños que trabajaban tierras que nunca serían de ellos y siempre bajo la incertidumbre de que en cualquier momento podrían ser desalojados por la Guardia Rural; 1 000 000 de analfabetos; la atención médica era casi exclusiva de las personas adineradas, con una mortalidad infantil superior a 60 niños por cada mil nacidos vivos y; los alquileres de las viviendas eran muy abusivos. Por otra parte más del 50% de la tierra cultivada era propiedad extranjera, así como la compañía de electricidad, de teléfono y la mayoría de los centrales azucareros.
Ese era el panorama cubano cuando el joven abogado Fidel Castro Ruz, luego de establecer, por las vías legales, las demandas correspondientes y, ante la indiferencia de quienes debían actuar y enfrentar aquella situación, decide adoptar una actitud diferente a la seguida por los viejos partidos conservadores, incapaces de hacer frente a tal impunidad, por lo que resuelve adoptar la vía de la lucha armada, para echar del poder a quienes por la fuerza se adueñaron de él.
A 72 años de aquel acontecimiento, apreciamos y valoramos las razones que tuvo Fidel para hacer lo que hizo y gracia a ello hoy somos el país que somos. Entre otras cosas somos libres, soberanos e independientes, dueños de nuestro propio destino.
En el 72 aniversario de aquella gesta heroica ¡Honor y gloria a los asaltantes de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes!





