Cuba denuncia daño económico y social del bloqueo en su sector eléctrico

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, vigente desde hace más de seis décadas, representa un obstáculo innegable para el funcionamiento eficiente del sistema eléctrico cubano, afectando de forma devastadora a las centrales termoeléctricas, pilares fundamentales en la generación de energía.
Las centrales Antonio Guiteras, Ernesto Che Guevara y Carlos Manuel de Céspedes conforman la columna vertebral de la generación eléctrica en Cuba, particularmente en la región occidental. Sin embargo, las severas restricciones derivadas del bloqueo han convertido el mantenimiento y la operatividad de estas instalaciones en un desafío logístico y financiero de gran magnitud.

En el caso de la central Antonio Guiteras, el Director General señaló que desde 2015, cuando la compañía francesa Alstom —diseñadora y constructora de la planta— fue adquirida por la estadounidense General Electric, Cuba perdió acceso a un crédito francés que facilitaba la adquisición de suministros y repuestos. Además, el temor de bancos europeos a sanciones de EE.UU. dificulta aún más las operaciones financieras.
Ejemplos del impacto concreto incluyen la retención en Jamaica de dos bombas destinadas a la Guiteras, debido a que un componente estadounidense fue retirado bajo presiones. También se reportó la retención de un variador de velocidad valorado en un millón de dólares, pagado pero nunca entregado, lo que obligó a reembolsar el dinero. Desde mayo de 2024, la entrega de válvulas especiales de origen estadounidense ha sido reiteradamente postergada, comprometiendo el mantenimiento y la estabilidad operativa.
Situaciones similares afectan a la central Ernesto Che Guevara, donde desde enero de 2024 no se reciben repuestos esenciales porque la empresa proveedora opera bajo regulaciones estadounidenses, y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) no autoriza los permisos necesarios. Esto ha provocado reducción de la capacidad de generación, mayores costos operativos y apagones generalizados. Un caso grave es la imposibilidad de reemplazar actuadores electrohidráulicos VOITH, que mantiene detenido el bloque 2 de la instalación.

En la central Carlos Manuel de Céspedes, se ha denunciado la negativa de empresas a proveer asistencia técnica, dificultando la reparación de la planta y agravando la crisis eléctrica regional.
La Unión Nacional Eléctrica estima que las políticas restrictivas han causado pérdidas económicas cercanas a 279 millones de dólares entre 2024 y 2025.
Tan solo cinco días de bloqueo suponen un daño económico cercano a 100 millones de dólares, monto suficiente para financiar la reparación integral de una central termoeléctrica de gran escala, como la CTE Carlos Manuel de Céspedes; pérdidas que impactan directamente en la calidad del servicio eléctrico, generando interrupciones que afectan la vida cotidiana de millones de cubanos y sectores vitales como salud, educación e industria.
El bloqueo tiene un impacto humano significativo. Los apagones recurrentes limitan el acceso a servicios básicos y generan malestar social, mientras que la imposibilidad de modernizar las centrales debido a las restricciones financieras perpetúa una crisis tecnológica y de eficiencia energética.
Cada año la comunidad internacional exige el fin de esta política que viola los derechos humanos y hace más de seis décadas, obstaculiza el desarrollo económico y social de Cuba. Las resoluciones adoptadas por la Asamblea General de la ONU, con apoyo casi unánime, llaman a poner fin al bloqueo para garantizar el bienestar del pueblo cubano y el respeto a su soberanía.





