Máxima presión en sus propias palabras: Washington admite su estrategia
El Council on Foreign Relations describe la campaña de presión. Rubio confirma el cambio de régimen. Washington admite el costo humano. Y hasta un intercambio cultural es "amenaza".
El Council on Foreign Relations describe la campaña de presión sin disimulo. Rubio confirma el objetivo de cambio de régimen. El propio Washington reconoce el costo humano: hambre severa, colapso eléctrico, enfermedades. Y hasta un intercambio cultural por el centenario de Fidel es definido como «amenaza a la seguridad nacional». Frente a eso: transformaciones, diálogo y soberanía.
Amanecer Cubano | La Esquina de Razones de Cuba | 24 de agosto de 2026
Hoy les traemos la máxima presión sacada de los propios medios estadounidenses, para que ustedes midan la distancia entre lo que dicen que hacen y lo que reconocen que están haciendo. El objetivo no es disimulado: cambio de régimen.
El objetivo no es disimulado: cambio de régimen
El Council on Foreign Relations, un centro de pensamiento de Washington, describe sin rodeos la campaña de presión, señalando que el presidente Trump ha llegado a amenazar con invadir la Isla, y que funcionarios estadounidenses califican al gobierno cubano no solo como una amenaza para el pueblo cubano, sino como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. No es un análisis cubano el que lo dice. Es un centro de estudios de Washington.
«El propio secretario de Estado, Marco Rubio, lo confirmó en marzo, cuando declaró que Cuba tiene una economía que no funciona y un sistema político que no puede arreglarla, y que por eso el país tiene que cambiar drásticamente.»
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue más allá: en julio describió a La Habana, junto a Moscú y Caracas, con el término «hellscape of deprivation» — un paisaje de devastación y privación.
El propio Washington admite el costo humano
Esto no es interpretación nuestra. El mismo CFR reconoce que la política de máxima presión está acelerando el colapso económico de Cuba, con hambre severa, quiebre en la transmisión eléctrica al punto de que aunque regrese el combustible podría no encenderse la luz, y propagación de enfermedades transmisibles en casi todas las dimensiones.
«Uno de los propios analistas citados llega a decir que la crisis cubana es hoy peor que la de cualquier país al final del comunismo europeo.»
El diario digital especializado en política de EE.UU. confirma la escalada más reciente: el gobierno de Trump aumentó la presión sobre Cuba imponiendo más sanciones económicas a industrias del país, ya fuertemente sancionado, y ampliando la aplicación de leyes que prohíben a los estadounidenses que visitan la Isla tener relaciones con negocios estatales o afiliados al gobierno.
La narrativa que lo justifica: seguridad nacional donde hay 90 millas de distancia
El Departamento de Estado publicó el 20 de julio un informe donde afirma que el gobierno cubano fomentó durante décadas una campaña global de influencia para socavar la seguridad nacional y el posicionamiento global de Estados Unidos.
«Convertir a una isla bloqueada durante más de sesenta años en amenaza a la seguridad de la primera potencia militar del planeta: esa es la narrativa que sostiene la máxima presión.»
La voz que desde Miami celebra la amenaza
El congresista republicano por Miami, Carlos Giménez, respondió en redes a las nuevas sanciones del 20 de agosto contra el sector minero cubano y contra el ICAP, celebrando que la administración Trump no tolerará que «el régimen cubano» financie su represión ni continúe su campaña de décadas de actividades subversivas contra Estados Unidos.
«El mismo día, en otro mensaje, agradeció al secretario Rubio por aplicar máxima presión contra lo que llamó una dictadura brutal, y afirmó que no se detendrán hasta que el régimen sea relegado al basurero de la historia.»
Es la misma voz, junto a otros legisladores de Florida, que un día antes había respaldado públicamente el nuevo paquete de sanciones — así lo registró Radio y TV Martí, el propio instrumento de propaganda financiado por Washington para esta tarea.
La solidaridad responde, y la propia justificación se delata
Mientras cerrábamos este segmento, llegó una reacción que amplía el cuadro. Desde Puerto Rico, la presidenta del Comité de Solidaridad con Cuba, Milagros Rivera, calificó las sanciones contra los dirigentes del ICAP como un intento desesperado y fraudulento del Departamento de Estado por criminalizar la solidaridad, imponiendo sanciones ridículas para intimidar a los amigos de Cuba que ejercen su solidaridad ante el bloqueo.
«Rivera recordó que ya son siete meses desde que el cerco petrolero, impuesto el 29 de enero, afecta a toda la población cubana a un alto costo de vidas humanas, y que a pesar de eso Cuba sigue firme y viva.»
Hay algo más, que confirma lo que veníamos denunciando: el propio Rubio, al justificar las sanciones del jueves contra el ICAP, dijo textualmente que el régimen aprovechó el centenario del natalicio de Fidel Castro para reactivar esa red subversiva, trasladando una nueva brigada de simpatizantes internacionales a La Habana para vincularse con funcionarios del régimen.
«Es decir: para Washington, hasta un intercambio cultural en homenaje a Fidel es, por definición, una amenaza a su seguridad nacional. Ahí está, en sus propias palabras, la lógica que sostiene toda esta campaña.»
Al cierre
No hicimos falta nosotros para describir esta política. La describieron ellos: el think tank que la analiza, el secretario que la ejecuta, el congresista que la aplaude, y hoy mismo, hasta su propia justificación para sancionar un intercambio cultural.
«Máxima presión no es una frase cubana para explicar el bloqueo. Es la frase que Washington usa para nombrar su propia estrategia, en sus propios documentos, frente a sus propias cámaras.»
Y frente a esa estrategia, la posición de Cuba no ha cambiado ni va a cambiar:
- El país continúa su proceso de transformaciones, no porque Washington lo exija, sino porque es una tarea propia, pensada para y por los cubanos.
- Cuba mantiene la puerta abierta al diálogo respetuoso entre naciones, como lo ha reiterado en cada foro internacional.
- Y mantiene, sobre todas las cosas, su determinación de defender la paz y la soberanía nacional frente a cualquier amenaza, venga en forma de sanción, de bloqueo o de guerra mediática.
«No es una postura reactiva. Es la misma que ha sostenido este pueblo durante más de sesenta años: transformarse sin dejar de ser soberano, dialogar sin arrodillarse, resistir sin dejar de avanzar.»
📢 ¿Qué opinas de la estrategia de máxima presión que Washington admite en sus propias palabras? ¿Cómo ves que hasta un intercambio cultural sea definido como «amenaza»? ¿Qué lectura haces de la solidaridad que responde?
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