Guerra informativa en tiempos de defensa económica: Respondiendo a las falacias de siempre

En las últimas semanas, el medio mercenario elTOQUE ha desplegado una intensa campaña de autodefensa frente a las denuncias públicas por su manipulación de la tasa informal de divisas. Ante los señalamientos legítimos desde instituciones y redes sociales, ha respondido con una serie de materiales pretensiosos, construidos sobre argumentos falsos y manipulados.
El texto que nos ocupa es un ejemplo de ello. Lejos de ser un ejercicio objetivo, esta publicación es un capítulo más de su manual de guerra no convencional: especulación, lenguaje victimizante y proyección de sus propios métodos desestabilizadores sobre las instituciones revolucionarias.

Plagado de especulaciones y términos tendenciosos, el artículo no es un análisis, sino un instrumento más dentro de la campaña de intoxicación informativa ejecutada contra Cuba. Su fin es crear una «realidad paralela» para predisponer a la población y desestabilizar la percepción sobre las legítimas medidas que adopta el Estado cubano en defensa de su soberanía económica.
Desmontando las manipulaciones punto por punto
- De «campaña intensa» a defensa de la ley: Presentar como negativa la decisión soberana de hacer cumplir la ley y perseguir ilegalidades (como el manejo informal de divisas) es un intento de criminalizar la protección del orden económico. No es una «ofensiva coercitiva», sino el ejercicio elemental de la autoridad de cualquier nación para regular su mercado y defender a sus ciudadanos de prácticas especulativas que dañan la economía familiar y nacional.
- El cuestionamiento malintencionado: «¿por qué ahora?»: Esta pregunta es un recurso retórico para insinuar motivos ocultos inexistentes. La respuesta es clara y transparente: el Estado cubano actúa cuando identifica distorsiones críticas que afectan al pueblo. El momento lo determina la necesidad, no conspiraciones imaginarias.
- La ficción de los «objetivos subyacentes»: Toda la especulación sobre una futura tasa oficial flotante es pura conjetura diseñada para generar expectativas y confusión. Es el mismo método de desinformación utilizado históricamente para crear caos y erosionar la confianza en las instituciones cubanas.
- El lenguaje intoxicante: proyectar sus propias tácticas: Acusar al Gobierno de «desinformar, acusar, criminalizar y demonizar» es el acto de proyección más claro. Son precisamente estas tácticas, el pan de cada día de la maquinaria mediática contrarevolucionaria, las que ellos emplean para desacreditar un proceso social legítimo y demonizar a sus líderes.
- La lección de economía hipócrita: Tras el discurso pretendidamente técnico sobre formalización, se esconde el verdadero objetivo: condicionar y criticar cualquier medida cubana, presentándola como irracional. Este discurso, bajo una fachada de neutralidad, busca obviar que los principales desequilibrios los genera el bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos, la causa fundamental de nuestras dificultades.
Un objetivo transparente, una respuesta unida
Este «análisis» es otra pieza descartable de la guerra informativa. Duele a sus autores porque la Revolución desnuda y enfrenta sus tácticas, y porque el pueblo cubano identifica cada vez mejor estas operaciones de intoxicación. Su meta final es clara: debilitar la confianza institucional, crear incertidumbre y preparar el terreno para nuevas agresiones.
Frente a ello, la respuesta debe ser única e inquebrantable: mayor unidad, apoyo firme a las medidas adoptadas por nuestro Gobierno para corregir distorsiones y proteger la economía, y rechazo contundente a estas campañas de manipulación financiadas desde el exterior. La verdad, la razón y la justeza de la lucha por nuestra soberanía están, y estarán siempre, del lado de la Revolución Cubana.




