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Gibara: Diálogo, manipulación y la fuerza de la verdad

El pasado sábado no fue una noche fácil para los habitantes de la localidad de Güirito, en Gibara. La compleja situación electroenergética que vive Cuba, agravada por una persistente sequía que afecta el abasto de agua, son problemáticas objetivas cuyas soluciones requieren tiempo y recursos. Ante esta realidad, los pobladores necesitaban y solicitaron un diálogo claro.

La respuesta fue un intercambio con las autoridades, basado en la ética y el respeto mutuo. No se trata de prometer lo que no se puede cumplir, sino de buscar entendimiento. La gente es consciente de las dificultades de los tiempos actuales, y tras este necesario intercambio, regresaron a sus hogares con una visión más clara e integral del panorama y las medidas que se adoptan.

La tergiversación de los hechos

Sin embargo, donde hay ebullición de emociones y necesidades legítimas, el oportunismo mediático intenta sacar provecho. De inmediato, una maquinaria bien aceitada, operando mayoritariamente desde el exterior, buscó dar amplia cobertura mediática al evento para desnaturalizarlo.

Incorporaron grandes dosis de veneno con un único objetivo: politizar los acontecimientos y construir una sensación de caos donde no lo había.

Se intentó convertir el hecho en un evento proxy, un catalizador para una narrativa de desestabilización que por años ha intentado, sin éxito, imponerse bajo el fuego enemigo. Y allí, como por arte de magia, aparecieron los medios contrarrevolucionarios listos para mostrar su “verdad”, una versión editada con mil remiendos y ajustes de color, lejos de la realidad.

Intentaron hacer tendencia un municipio, no por su belleza o riqueza histórica, sino por un titular malintencionado y profundamente ficticio.

Frente a este despliegue de agresividad virtual, la respuesta mayoritaria no se hizo esperar. Sin mediar horario ni fecha, miles de cubanos salieron en defensa de la verdad y de la Revolución en las plataformas sociales digitales. Gente buena que, a pesar de los pesares, acompaña con lealtad. Ciudadanos que reconocen el esfuerzo titánico de quienes, como la compañera Nayla, asumen su rol y salen al encuentro del pueblo con la moral en alto. Ojalá muchos de los que hoy pretenden minimizar estos esfuerzos, tuvieran una pizca de esa grandeza humana.

Gibara sigue en su lugar, invicta. Las presiones de la generación de contenidos residuales no opacarán los valores de los hombres y mujeres que defienden su tierra con convicción, no por likes. La manipulación es ruido; el diálogo constructivo y la lealtad de un pueblo son la señal. Y los que amamos, construimos y confiamos… ¡somos más!

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