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DENUNCIAS

Donald Trump: un peligro para la humanidad

Las afirmaciones de Susie Wiles, jefa de despacho del presidente Donald Trump, en una entrevista con Vanity Fair, han sorprendido a Washington y alentado a la Casa Blanca a gestionar la situación. Wiles, quien fue la primera mujer en asumir ese cargo, caracterizó a Trump como una persona con una personalidad similar a la de un alcohólico.

La percepción que tiene la funcionaria sobre la personalidad del presidente, con quien interactúa sistemáticamente, es un aspecto que, al margen de intrigas y desavenencias internas de la corte imperial, le otorga credibilidad.

No puede ser ignorada dada la peligrosidad que encierra el hecho de que alguien que gobierna la nación que se considera la más poderosa del planeta, con capacidad bélica para destruir la vida en el mismo, tenga rasgos en su personalidad semejantes a los de un alcohólico.

Las semejanzas con el caso de Bush

Fidel abordó este tema cuando George W. Bush, con un pasado ligado a la adicción al alcohol, asumió la presidencia de EE.UU. y adoptó una política agresiva hacia Cuba, basada en mentiras y falsas acusaciones. Según el Comandante en Jefe, el objetivo era calumniar a Cuba para justificar amenazas y medidas brutales contra el pueblo. Ahora, Trump repite esa estrategia con Venezuela.

Para aclarar sus afirmaciones sobre las intenciones de Bush y el impacto de su alcoholismo en el mundo, Fidel incorporó las opiniones del psiquiatra Dr. Justin A. Frank, quien analizó el comportamiento del presidente en su libro «Bush en el diván», destacando la influencia de su adicción al alcohol.

“…la literatura (…) asocia con el alcoholismo, la grandiosidad, la naturaleza sentenciosa, la intolerancia, el desapego, la negación de la responsabilidad, una tendencia a reaccionar excesivamente y una aversión por la introspección.» 

Tal pareciera que la cita describiese el comportamiento de Trump.

En otra parte de su análisis Fidel hacía alusión a un artículo del The New York Times en el cual se planteaba que:

“… Bush estaba ‘deslumbrado con el mito inventado por su propio gobierno’.» 

Esto aplica a las “alucinaciones” del magnate sobre el inexistente Cartel de Soles.

Si a lo anterior le agregamos que Bush llegó a plantear:

«No tengo duda alguna, de que Saddam Hussein representa una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos y una amenaza a la paz en la región…» 

Es casi textualmente lo que ha estado repitiendo Trump con respecto al presidente venezolano Nicolás Maduro.

Según el Dr. Justin A. Frank los alcohólicos tienden a sobredimensionar las amenazas o verlas donde no existen.

Concurren muchas más coincidencias entre el comportamiento de ambos presidentes, quizás Susie Wiles conozca el libro del prestigioso especialista norteamericano y haya sacado sus propias conclusiones.

Donald Trump no presenta un historial conocido de problemas con el alcohol, y de hecho, es lo opuesto. Sin embargo, es preocupante que exhiba rasgos de personalidad similares a los de quienes sufren o han sufrido adicción, especialmente al considerar que es un mitómano con una megalomanía que se manifiesta en un sentido de superioridad.

En resumen, esta característica se traduce en una insaciable ambición por lo que considera suyo, sin justificación alguna. Las desviaciones en su personalidad revelan rasgos de alcohólicos, aunque su adicción sea al poder. Este comportamiento es, sin duda, extremadamente peligroso.

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