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Díaz-Canel cierra el Parlamento con un discurso de guerra y transformación: “Cuba cambia para levantarse”

El presidente cubano clausuró la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional con un llamado a la unidad, la audacia y el cambio. “No podemos pensar y actuar como en tiempos normales, porque no son tiempos normales”, dijo. Anunció que cada medida aprobada tendrá responsables, plazos e indicadores, y advirtió que la crítica constructiva es bienvenida, pero el mercenarismo y el odio no.

Dirigiéndose al gobierno de Estados Unidos, lanzó un mensaje directo: “Si de verdad quieren ayudar al pueblo cubano, déjennos vivir”.

“Cuba, nuestra amada Cuba, vive las horas más difíciles de este siglo”, dijo Díaz-Canel al inicio de su intervención. “Y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla.”

El concepto de Revolución: cambiar todo lo que tenga que ser cambiado

El presidente recordó las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro: “Es tiempo de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado”. Y subrayó que no se trata solo de romper el cerco del bloqueo, sino de enfrentar “el descomunal caos generado a nivel mundial por absurdas guerras de conquista, el quiebre del multilateralismo y el manejo fraudulento del sistema financiero internacional como arma política”.

“Con plena conciencia del momento que vivimos y con el respeto que merece cada cubana y cada cubano que está dando su extra en estos tiempos complejos, no podemos pensar y actuar como en tiempos normales, porque no son tiempos normales.”

El presidente fue enfático: “Tampoco podemos creer que haciendo lo mismo y de la misma manera podremos superar este difícil momento”.

El bloqueo y la mentira como armas estratégicas

Díaz-Canel denunció el castigo colectivo que sufre el pueblo cubano: una persecución financiera real, diaria, que encarece cada gota de combustible, cada medicamento, cada alimento, cada pieza y cada tecnología.

“Cuba resiste heroica y creativamente un castigo bárbaro, inmerecido, insoportable, al que ahora se añade la amenaza de agresión militar y siempre la mentira, todo dentro de un conjunto que opera como arma estratégica contra la resistencia colectiva.”

Y estableció el principio rector: “Cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber del Partido, del Gobierno revolucionario y de este Parlamento nacido del pueblo es cambiar todo lo que haya que cambiar para salir adelante”.

El proceso: dos días de debate, décadas de preparación

El presidente respondió a quienes cuestionaban la rapidez del proceso legislativo.

“El modo expedito en que las propuestas se discutieron y aprobaron en apenas dos días, en ambas instancias, debe haber disipado esas legítimas dudas.”

Explicó que no se ha partido de cero: las transformaciones tienen el respaldo de sucesivos análisis, debates, acuerdos, lineamientos, congresos del Partido y programas de Gobierno. “Lo que hacemos es saldar una deuda con nuestras propias decisiones anteriores, pendientes de ejecutarse.”

Recordó que el General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución, fue “celoso guardián y guía del intenso proceso que dio lugar a la Constitución de 2019, orientando que nuestra Ley de Leyes fuera suficientemente flexible para facilitar las seguras modificaciones que demandaría con el tiempo”.

Lo que no puede esperar: las prioridades del gobierno

Díaz-Canel enumeró los objetivos centrales de las transformaciones aprobadas:

1. Proteger a los más vulnerables

“Se implementarán acciones para evitar que se acrecienten las desigualdades, con la aplicación de políticas sociales que favorezcan la equidad y apoyen a los que presentan situaciones de vulnerabilidad.”

2. Acabar con las tierras ociosas

“Cada pedazo de tierra que hoy está cubierto de marabú, cuando debería estar produciendo alimentos, tendrá que tener una respuesta clara: o se pone a producir, o se entrega a quien esté dispuesto a hacerlo.”

3. Recuperar la capacidad energética

Se acelerará la incorporación de energía solar y renovables, facilitando la entrada directa de empresas extranjeras que suministren paneles, baterías e inversores. Se eliminarán aranceles e impuestos sobre su venta e instalación, y se crearán mecanismos de crédito para que estas soluciones lleguen a hogares, mipymes, escuelas, consultorios y hogares de ancianos.

4. Ordenar el acceso al combustible

Se autoriza la comercialización de combustibles por formas de gestión no estatal, bajo regulación y control del Estado. “El objetivo no es retirar al Estado de un sector estratégico, sino sumar capacidades, ordenar la distribución y mejorar el acceso.”

5. Subsidiar personas, no productos

“Vamos a concentrar cada peso que tenemos en quien de verdad lo necesita. A los probadamente vulnerables, protección directa en su bolsillo, sin intermediarios.”

6. Modernizar el sistema bancario y financiero

Bancos más ágiles, digitales y cercanos. Se abrirá espacio, bajo regulación estricta, a instituciones financieras estatales, privadas y extranjeras.

7. Autonomía para la empresa estatal

La empresa estatal socialista seguirá siendo el pilar fundamental de la economía, pero con capacidad real para gestionar, innovar y responder por sus resultados. Se creará el Instituto Nacional de Activos Empresariales.

8. Inversión extranjera directa en el sector privado

“Todo ciudadano cubano residente en Cuba o en el exterior que esté interesado en invertir, donar, aportar tecnología, abrir un mercado o levantar un proyecto en el país contará con un marco claro, estable y respetuoso.”

Y el presidente subrayó:

“Al que quiera construir con Cuba, sin pretender imponerle nada a Cuba, le decimos esta noche con el corazón en la mano: aquí tienes tu casa y aquí tienes la puerta abierta, porque a esta patria, en esta hora, no le sobra ningún cubano, ¡nos hacen falta todos!”

9. Garantizar proyectos de vida dentro de Cuba

“No podemos normalizar la alta emigración de jóvenes. El futuro de Cuba depende de que seamos capaces de crear las oportunidades que hoy buscan los jóvenes fuera de su patria.”

10. Protección a las mujeres

En respuesta al planteamiento de Teresa Amarelle, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, Díaz-Canel confirmó el compromiso de “atender de manera especial que no haya jamás retroceso en las políticas de avance de las mujeres cubanas”.

Crítica y mercenarismo: la línea roja

Díaz-Canel diferenció entre la crítica honesta y la desestabilización pagada.

“Cuba hierve de inconformidades y críticas, la mayoría justas y honestas. Nos toca escucharlas con respeto y responderlas como se le responde a un compatriota: con argumentos, con soluciones y, en cuanto sea posible, con hechos.”

Pero advirtió:

“Una cosa es criticar a Cuba para mejorarla; otra muy distinta es trabajar para destruirla por un puñado de dólares, eso se llama mercenarismo. Una cosa es pensar diferente; otra es promover el odio, el caos, la entrega y la anexión de la nación.”

Y pidió distinguir al que disiente del que traiciona:

“El desafío de esta nueva etapa es hacer mejor las dos cosas a la vez: defender la soberanía, sin apagarle la voz a nadie; combatir la injerencia, sin confundir al que tiene opiniones diferentes con un traidor.”

“Cuba necesita más debate, no menos; más participación, no menos; más rendición de cuentas, no menos.”

Citó las palabras del General de Ejército Raúl Castro: “Del análisis colectivo, e incluso de las discrepancias, siempre salen las mejores ideas”.

Y fue tajante:

“A nadie en esta tierra se le persigue por pensar distinto, pero esta nación tampoco permitirá que, con la bandera prestada de una libertad diseñada desde fuera, se use a nuestros propios hijos como carne de cañón contra la independencia de su patria.”

Mensaje al mundo: “Déjennos vivir”

En el segmento más esperado de su discurso, Díaz-Canel se dirigió a la comunidad internacional y al gobierno de Estados Unidos:

“Cuba diseña y propone soberanamente los cambios que urge aplicar para remontar la crisis impuesta por la agresividad externa y las insuficiencias internas, sin más permiso que el de su pueblo.”

Y lanzó un mensaje directo:

“No es honrado afirmar que se quiere ayudar al pueblo cubano y, al mismo tiempo, perseguir cada operación bancaria, encarecer mil veces cada importación, bloquear la compra o el arribo de combustibles, de alimentos y de medicinas, y castigar al que quiera invertir o comerciar con el país.”

“No se puede hablar de libertad mientras se empuja, a propósito, a un pueblo entero hacia la desesperación por falta de recursos que hoy resultan vitales para la existencia.”

Y concluyó:

“Al Gobierno de los Estados Unidos le decimos, sin odio, pero sin miedo: si de verdad quieren ayudar al pueblo cubano, ¡déjennos vivir! Dejen a Cuba comerciar; dejen a Cuba comprar sus medicinas; dejen a Cuba importar su combustible; dejen a Cuba recibir inversiones, créditos, financiamientos, relacionarse normalmente con sus emigrados y con el mundo. ¡Dejen a Cuba mostrarle al planeta qué es capaz de hacer este pueblo cuando no hay obstáculos a sus esfuerzos por levantarse!”

Sin embargo, dejó clara la posición cubana:

“Cuba no va a pedir permiso para existir ni entregará su soberanía. Cuba sí está lista hoy mismo, ahora mismo, para una relación civilizada y respetuosa que beneficie a ambos pueblos.”

Rendición de cuentas: cada medida tendrá responsables, plazos e indicadores

Díaz-Canel fue explícito sobre la implementación:

“Cada medida que aprobamos hoy tendrá responsables, plazos e indicadores. Vamos a informar lo que avance, lo que se incumpla y lo que haya que corregir.”

Y advirtió:

“No estamos en momentos de pedir confianza ciega; les pido una confianza vigilante: Confíen, pero exíjannos. Acompáñennos, pero fiscalícennos. Participen, y no se dejen usar nunca por los que quieren convertir el dolor de Cuba en un arma contra su pueblo.”

El cierre: “Cuba cambia para levantarse”

Díaz-Canel cerró con un llamado a la acción colectiva:

“La hora es difícil. No voy a suavizar la realidad ni a presentarles un camino sencillo, porque el pueblo merece siempre la verdad, por dura que sea. Pero Cuba no está condenada.”

“Tenemos tierra y sol; médicos y maestros; científicos y campesinos; intelectuales y deportistas de calibre; empresarios capaces; trabajadores que no se rinden; mujeres bravas, jóvenes con un talento que asombra al mundo; una emigración que quiere aportar, y un pueblo que ha resistido mucho y que, por encima de todo, merece vivir mejor.”

“A este pueblo no lo vamos a convocar solamente a resistir; lo convocamos a crear, a producir, a decidir, a transformar, a fiscalizar, a prosperar.”

Y sentenció:

“¡Cuba cambia para levantarse! ¡Cuba cambia para vivir mejor! ¡Cuba cambia para seguir siendo libre!”

El discurso terminó con el grito histórico:

“¡Socialismo o Muerte! ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!”

Redacción Razones de Cuba

Trabajos periodísticos que revelan la continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos.

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