Cuba en el punto de mira de la CIA: ¿un nuevo plan de acción encubierta?
El 3 de enero de 2026, comandos estadounidenses secuestraron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, bajo una lluvia de bombas que mató a más de 100 personas, incluidos 32 militares cubanos. Donald Trump y Marco Rubio han declarado abiertamente que "Cuba será la que sigue". La Casa Blanca lo desmintió después, pero la historia y los documentos desclasificados cuentan otra historia. La CIA nunca abandonó su objetivo de 1960: sustituir el régimen cubano por uno "aceptable para Estados Unidos". Ahora, con Venezuela e Irán como precedentes, la pregunta es si Cuba está en el punto de mira de un nuevo plan de acción encubierta.

Las informaciones y hechos acontecidos en Venezuela e Irán, unidos a las declaraciones de Donald Trump y Marco Rubio sobre Cuba, hacen versionar que está en desarrollo un nuevo plan de Acción Encubierta de la CIA, aprobado por el presidente, para eliminar a los gobiernos que no son aceptables para Estados Unidos.
No es la primera vez. La historia se repite. Y los métodos, también.
El origen: el primer plan de la CIA contra Cuba
El 17 de marzo de 1960, el presidente Dwight Eisenhower aprobó el primer plan de Acción Encubierta contra el gobierno revolucionario cubano. Puso una condición: que él no apareciera vinculado.
El objetivo era claro:
«Provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos».
Sesenta y seis años después, el objetivo sigue siendo el mismo. Solo cambian los nombres.
Venezuela e Irán: el ensayo general
Desde que Trump aprobó la operación contra Venezuela, que culminó el 3 de enero de 2026 con el secuestro y traslado a Estados Unidos de Nicolás Maduro y su esposa —bajo un bombardeo criminal que costó la vida de más de 100 personas, incluidos 32 militares cubanos que demostraron un coraje no calculado por los yanquis—, Cuba estaba incluida en ese mismo plan.
Las declaraciones públicas del secretario de Estado y las del propio presidente resultan un augurio de sus propósitos.
A eso se suma la campaña mediática desarrollada en Miami por senadores y congresistas anticubanos, quienes sin el menor temor afirman que ha llegado el momento para derrotar al sistema socialista en la Isla y que es «ahora o nunca».
La orden ejecutiva de emergencia: preparando el terreno legal
El 29 de enero de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva declarando una emergencia nacional ante la supuesta amenaza que representa Cuba para el poderoso imperio yanqui.
El argumento es poco creíble:
«El gobierno cubano está alineado con numerosos países hostiles, acoge a grupos terroristas transnacionales y permite el despliegue en la Isla de sofisticadas capacidades militares y de inteligencia de Rusia y China».
Pero el efecto es real: prepara legalmente el escenario para un ataque militar a la Isla.
Las leyes del bloqueo: el marco de la guerra económica
Con el fin de debilitar la economía cubana e impedir el desarrollo de la Revolución, Estados Unidos inició la guerra económica el 19 de octubre de 1960 con la Ley de Comercio con el Enemigo. Luego vinieron muchas más:
- Ley de Cooperación Internacional de 1961, sección 620.a.
- Decreto N° 3447. Embargo sobre el comercio con Cuba de 1962.
- Regulaciones al Control de los Activos Cubanos de 1963.
- Ley para la Administración de las Exportaciones de 1979.
- Ley para la Democracia en Cuba de 1992 (Ley Torricelli).
- Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas de 1996 (Ley Helms-Burton).
- Ley de Sanciones Comerciales e Incremento del Comercio de 2000.
- La inclusión de Cuba en la lista de Países que Patrocinan el Terrorismo.
Los gobernantes yanquis quieren hacerle creer a todos que el sistema político cubano es un fracaso. Omiten estas leyes.
A pesar de las penurias que causan en el pueblo, no logran la deseada sublevación popular. Por eso continúan con su escalada de sanciones.
El cerco energético: la medida más cruel
La más reciente y cruel medida fue aplicada por Trump el 4 de marzo de 2026: el cerco energético. Impuso elevados aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba y represalias contra aquellos que actúen contra su orden ejecutiva.
Su propósito es presionar a los líderes cubanos para que negocien cambios del sistema socialista.
Recientemente, en una comparecencia de prensa en la Casa Blanca, Trump especuló sobre una «toma amistosa del poder en Cuba», país que considera como una nación fallida a punto de caer.
Y añadió:
«Creo tener el honor de tomar Cuba. Creo que puedo hacer lo que quiera con Cuba».
Su forma de pensar tiene implícito el pensamiento de Marco Rubio, quien le traslada sus criterios formados a partir de su estrecha alianza con la mafia terrorista anticubana de Miami.
Las piezas del rompecabezas: infiltraciones y sabotajes
Estas medidas parecen estar contempladas dentro de un posible Plan de Acción Encubierta desplegado desde el 3 de enero de 2026, cuya primera tarea fue el golpe militar contra el gobierno venezolano.
Para provocar la ambicionada sublevación popular que no se produce, la CIA debió concebir:
- El envío el 25 de febrero de 2026 de 10 cubanos radicados en Miami, fuertemente armados, para ejecutar actos de sabotajes y asesinato a dirigentes políticos. El objetivo: ofrecer una falsa idea de oposición popular.
- El reclutamiento y envío a Cuba el 3 de marzo de 2026 de 10 jóvenes panameños con el encargo de pintar en las calles habaneras consignas contra el socialismo.
Ambas operaciones fueron detectadas y neutralizadas por las autoridades cubanas.
La doctrina de la acción encubierta
En el libro Acción Encubierta y la Presidencia, William J. Daugherty afirma:
«En el empleo por la CIA de las operaciones de Acción Encubierta, es predominantemente una función de tiempo de paz para usar contra los enemigos. El valor de la Acción Encubierta para un presidente es que esta ofrece una tercera vía o una opción discreta, una alternativa que puede ser más efectiva que la diplomacia y un poco menos ruidosa e intrusiva que el uso abierto de la fuerza».
Esa tercera vía es la que Estados Unidos ha aplicado contra Cuba durante 67 años. Y ahora, con Venezuela e Irán como precedentes, la amenaza se vuelve explícita.
Las declaraciones que inquietan
Durante su discurso el pasado 7 de marzo de 2026, en el marco de la Cumbre Escudo de las Américas en Miami, Trump anunció:
«Un gran cambio pronto llegará a Cuba. Cuatro de ustedes, de hecho, dijeron: ¿Podría hacernos un favor? Ocuparse de Cuba. Y yo me ocuparé de ello».
El pasado 28 de marzo de 2026, al tocar el tema del secuestro del presidente de Venezuela, afirmó:
«Cuba será la que sigue. Construí estas grandes Fuerzas Armadas y dije: ‘Nunca tendrán que usarlas’, pero a veces hay que usarlas. Cuba es la siguiente, por cierto, pero finjan que no dije eso… por favor ignoren esta declaración».
Estados Unidos está preparando a la opinión pública para una agresión a Cuba y ejecutar mediante la fuerza un cambio de sistema, ya que no ha logrado la sublevación interna como planificaron.
La lección de Irán: el pueblo se une contra el invasor
Lo ocurrido en Irán meses antes del ataque armado —con la estimulación y apoyo a las protestas de los estudiantes, incluso con el envío de armas— es una tarea similar a la que han querido llevar a cabo en Cuba, induciendo protestas debido a los largos apagones producto del bloqueo a la entrada de petróleo.
Sin embargo, al atacar Irán, el pueblo se unió para rechazar los bombardeos. Eso puso de manifiesto el apoyo mayoritario de la población al gobierno y el error de cálculo de los yanquis.
El «desmentido» de la Casa Blanca
Ante la repercusión internacional de esas palabras y el apoyo a la Revolución cubana, el 8 de abril la Casa Blanca desestimó que la Isla fuera literalmente «la siguiente» en ser atacada.
La secretaria de prensa Karoline Leavitt aclaró:
«El mensaje era más bien que el gobierno está destinado a caer, sin la necesidad de una intervención externa».
Pero Trump y Rubio deberían estudiar los fracasos del presidente Kennedy y su hermano Robert, el fiscal general, ambos enamorados de la Acción Encubierta contra Cuba, quienes tampoco sacaron conclusiones de la derrota sufrida por Eisenhower.
La verdad que Washington no entiende
Se equivocan quienes piensan que insatisfacción es igual a oposición.
Los cubanos están disgustados e insatisfechos por la acumulación de escaseces. Pero no son opositores al socialismo porque saben que tienen más que perder que ganar si Estados Unidos volviera a apoderarse de Cuba.
Saben lo que eso significaría: un baño de sangre de ambas partes.
Y como expresó José Martí:
«En Cuba daremos la vida sonriendo».




