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¿Cómo afecta el bloqueo al sector de la educación?

La educación en Cuba, un pilar de la Revolución y un derecho constitucional irrenunciable, se encuentra bajo un asedio constante. Lejos de ser una política abstracta, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos se materializa cada día en aulas con menos recursos, en estudiantes que no pueden acceder a la tecnología y en el sufrimiento evitable de los más vulnerables.

Este artículo explica cómo esta guerra económica de más de seis décadas constituye la principal barrera para el desarrollo educativo de Cuba.

El costo millonario de estrangular un derecho humano

Las cifras no mienten, y hablan de un daño deliberado. Según los informes presentados por Cuba en la ONU durante los últimos tres años, el sector educativo cubano sufrió pérdidas directas estimadas en 75.5 millones de dólares entre marzo de 2022 y febrero de 2023.

Pero el cerco se estrecha: para el período de marzo de 2024 a febrero de 2025, el impacto ascendió a 89.7 millones de dólares. Este no es un daño colateral; es el objetivo explícito de una política diseñada para causar el mayor daño posible.

Del lápiz al uniforme: la batalla diaria en las aulas

El bloqueo se traduce en una carencia crónica de los recursos más básicos. La escasez de materiales esenciales obliga a un retroceso en los métodos de enseñanza.

Por ejemplo, el III Perfeccionamiento del sistema educativo debía llegar a su fase final el curso 2019-2020 y extenderse al resto de las escuelas en el siguiente curso. Al inicio del curso actual, 2025-2026, todavía faltaban libros de texto y materiales de la tercera enseñanza para finalizar el proceso.

La producción nacional de materiales educativos es una de las más golpeadas:

  • Más de 118,600 niños de preescolar y primer grado no han contado con todos sus cuadernos de aprendizaje para lectura, escritura y matemáticas debido a la imposibilidad de adquirir insumos.
  • La cancelación de un crédito a un molino de papel canadiense, por presiones norteamericanas, impidió la producción de 76.9 millones de libretas, libros y cuadernos.
  • Solo en 2023, el déficit incluyó 4.5 millones de lápices, además de gomas de pegar y plastilina.
  • El uniforme escolar, subsidiado en un 50% por el Estado, se encarece entre 4 y 5 veces por la necesidad de buscar materias primas en mercados lejanos, generando un déficit de aproximadamente 1,4 millones de prendas para el presente curso escolar.

Todo esto coloca una carga adicional sobre los educadores, quienes se ven obligados a innovar con recursos a veces inexistentes.

El bloqueo digital: aislamiento tecnológico en pleno siglo XXI

En un mundo hiperconectado donde la educación es inseparable de la tecnología, el bloqueo impide la modernización del sistema educativo cubano

Las sanciones imponen un aislamiento digital que limita severamente el acceso a hardware, software, plataformas de colaboración e información científica. Es una barrera que frena la formación académica, la investigación y la capacidad de estudiantes y profesores para integrarse plenamente en la comunidad global del conocimiento.

Las universidades cubanas son uno de los blancos del bloqueo tecnológico.

No pueden importar equipos de computación, como le ocurrió a la CUJAE con un proyecto del University College London, o a la Facultad de Arquitectura, que perdió un laboratorio valorado en 315,783 dólares por restricciones que prohíben tecnología con más de un 10% de componentes estadounidenses.

Los estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas tienen el acceso bloqueado por dirección IP a más de 300 sitios web de interés para su formación.

De igual manera, es imposible acceder a plataformas de colaboración virtual como Zoom, Cisco Webex e Interprefy, lo que obstaculiza la participación en conferencias, cursos y eventos internacionales

Incluso proyectos de soberanía tecnológica como el Proyecto Z17 (creador de aplicaciones cubanas como Picta y toDus) ven ralentizado su avance al no poder acceder a librerías y recursos en línea esenciales.

Un ataque a los más vulnerables: la educación especial bajo fuego

La educación especial fue concebida para proteger y potenciar las capacidades de los estudiantes con discapacidades y necesidades educativas especiales. Sin embargo, es uno de los sectores donde la naturaleza inhumana del bloqueo se manifiesta con mayor crudeza.

Las sanciones no distinguen entre objetivos económicos y la salud o el bienestar de niños y adolescentes, imponiendo un sufrimiento desproporcionado a quienes más necesitan apoyo. Las afectaciones específicas en este sector son un testimonio de la crueldad de esta política.

Importar baterías y repuestos para prótesis auditivas es casi imposible ya que la mayoría son de fábricas o sucursales estadounidenses. De 920 estudiantes que las necesitan, 219 están afectadas por roturas. Además, el 20% de los equipos en el país están deteriorados, lo que afecta a aproximadamente 1100 educandos.

La toxina botulínica es un medicamento vital para tratar la parálisis espástica infantil. Cuba debe adquirirla en mercado lejanos a 470 dólares por unidad, más costos de transporte, mientras que en EE.UU. su precio es inferior a los 100 dólares. A eso se le suma la necesidad de cambiar de proveedores cuando alguna empresa estadounidense adquiere acciones de la farmacéutica.

Consecuencias sistémicas del bloqueo: fuga de talento y obstrucción de la cooperación

Más allá de la escasez de recursos materiales y tecnológicos, el bloqueo genera consecuencias sistémicas a largo plazo que amenazan la sostenibilidad y la excelencia del sector educativo. Su impacto erosiona el capital humano, la base del sistema, al tiempo que frustra oportunidades vitales de colaboración académica que son esenciales para el desarrollo científico y cultural.

La crisis económica, principalmente a causa del bloqueo sostenido por más de seis décadas, induce una hemorragia de capital humano. Hay una creciente baja de profesores altamente calificados que buscan sustento para sus familias en otros sectores.

Al mismo tiempo, se obstruye la colaboración académica. Ejemplo de ello es el congelamiento del Memorando de Entendimiento entre la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas y el Colegio Carthage de Estados Unidos, por el temor de la parte norteamericana a represalias de su gobierno.

Estos efectos sistémicos, combinados con las carencias materiales diarias, configuran un panorama en el que el derecho a una educación de calidad se encuentra bajo una amenaza permanente.

Un derecho sitiado

El bloqueo es una violación masiva, flagrante y sistemática del derecho a la educación del pueblo cubano. Desde el lápiz que falta en un aula de primaria hasta el investigador que no puede conectar a una conferencia internacional, sus efectos son profundos y omnipresentes.

A pesar de los extraordinarios esfuerzos del Estado y del pueblo cubano por mantener la excelencia de su sistema educativo, el pleno desarrollo del potencial de las presentes y futuras generaciones estará comprometido mientras persista esta política coercitiva, ilegal e inhumana. El mundo debe saber: el bloqueo también se ensaña con el futuro de un niño.

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