¿Qué se entiende por guerra cultural?

La guerra cultural es aquella que promueve el imperialismo cultural, en especial Estados Unidos como potencia líder del sistema capitalista, por el dominio humano en el terreno afectivo y cognitivo, con la intención de imponer sus valores a determinados grupos y naciones.
Es un concepto que, entendido como sistema, integra o se relaciona con elementos de otros términos que han sido de mayor uso como el de guerra política, guerra psicológica, guerra de cuarta generación, smart power, golpe blando, guerra no convencional y subversión política ideológica.
¿En qué terreno se desarrolla?
Opera fundamentalmente sobre los modos de vida, las conductas, las percepciones sobre la realidad, los sueños, las expectativas, los gustos, las maneras de entender la felicidad, las costumbres y todo aquello que tiene una expresión en la vida cotidiana de las personas.
Lograr una homogeneización al estilo estadounidense en este campo siempre ha estado dentro de las máximas aspiraciones de la clase dominante, en especial desde que su élite comprendió la diferencia entre dominación y hegemonía, y que esta última no podía garantizarse solo a través de instrumentos coercitivos, sino que era imprescindible la manufactura del consenso.
Guerra cultural contra Cuba
Este tipo de ofensiva contra la Revolución comenzó desde el propio triunfo del 1ro de enero de 1959. Nuestro país ha enfrentado tanto los impactos de la oleada colonizadora de la industria hegemónica global -lo que Frei Betto denomina globocolonización- como proyectos específicos de guerra cultural, fundamentado en herramientas cognitivas, diseñados, financiados e implementados por el imperialismo estadounidense, sus agencias y aliados internacionales, con el objetivo de subvertir el socialismo en la Mayor de las Antillas.
Al respecto señaló Ricardo Alarcón:
«La agresión cultural contra Cuba empezó en 1959 y no terminó con el fin de la “guerra fría”. No solo existe todavía, sino que no cesa de aumentar. Conserva una dimensión encubierta, clandestina, dirigida por la CIA, pero, además, desde comienzos de la última década del pasado siglo tiene otra dimensión pública, descaradamente abierta. El caso cubano es, por estas razones, absolutamente único, excepcional».
La Historia como campo predilecto de la guerra contra Cuba
Uno de los blancos recurrentes de la ofensiva comunicacional contra la Isla es el de la historia patria. Se manipula y tergiversa el pasado, atacando sus bases más sensibles y simbólicas, precisamente porque se pretende barrer con el ejemplo de la Revolución Cubana desde la propia raíz.
Algunas de las líneas principales en las cuales se observa la intencionalidad del desmontaje de la Historia:
- Exaltación de la década del 50 y la figura de Fulgencio Batista.
- Idealización del pasado capitalista, sobre todo en las esferas económicas y culturales y contraposición con los éxitos alcanzados por la Revolución en estas esferas.
- Reescritura de nuestras guerras de independencia y revaloración de la burguesía nacional que emergió con la neocolonia.
- Sobrevaloración de los artistas e intelectuales cubanos que migraron tras el triunfo de la Revolución.
- Satanización del proceso revolucionario, sus líderes, artistas e intelectuales comprometidos con él.
- Promoción de actitudes desmovilizativas, apolíticas y desideologizadas, entre artistas e intelectuales, fundamentadas en la Historia nacional.
- Hacer ver la Revolución como un proceso de privaciones, agonías y sufrimientos. Eliminar la alegría de la épica revolucionaria y sus triunfos.
- La organización de eventos internacionales para analizar la Historia de Cuba desde la perspectiva imperial, así como la edición de obras de traidores o enemigos de la Revolución.
He ahí la necesidad imperiosa del pensamiento crítico, la evaluación consciente de la agenda mediática. Debemos estar preparados para enfrentar la avalancha subversiva contra nuestra nación. Ya lo decía el Comandante: «Nuestra batalla de ideas no cesará mientras exista el sistema imperialista, hegemónico y unipolar, convertido en azote para la humanidad y amenaza mortal para la supervivencia de nuestra especie”.