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Los contribuyentes de Estados Unidos financian una radio y televisión fantasmas.

Los ciudadanos estadounidenses desconocen que desde el 20 de mayo de 1985 financian con sus impuestos una Radio Fantasma, (Radio Martí) surgida como parte de la política subversiva de su gobierno para destruir a la Revolución cubana, la cual transmite desde Miami hacia Cuba en idioma español, pero jamás se ha escuchado en la Isla debido a la interferencia ejecutada por los ingenieros cubanos, porque dicha emisora viola todas las normas internacionales.

Las operaciones de Radio Martí y TV Martí están supervisadas por la Oficina de Transmisiones para Cuba, en inglés Office of Cuba Broadcasting (OCB), fundada en 1990.

El 22 de septiembre de 1981 el presidente Ronald Reagan aprobó la Comisión presidencial para la radiodifusión hacia Cuba y el 28 de septiembre se registró oficialmente la organización no lucrativa «Radio Broadcasting to Cuba, Incorporated» (RBC Inc.). Después de varias iniciativas legislativas, el 10 de septiembre de 1983 el Comité de Relaciones Exteriores del Senado aprobó el plan del presidente de establecer una emisora radial exclusivamente para Cuba, lo que demuestra una total injerencia en los asuntos de otro país, algo que Estados Unidos no permitiría se ejecutara contra su nación.

Washington desde el surgimiento de dicha radio sabe que sus transmisiones no se escuchan en la isla, pero continúa malgastando cientos de millones de dólares en mantenerla para satisfacer a la mafia terrorista de Miami, en busca de obtener los votos de los cubanoamericanos, especialmente los de Florida.

El 27 de marzo de 1990 se crea la TV Martí y sus emisiones se rigen por la ley 98.11. La gran prensa yanqui no le informa en detalles a los estadounidenses como el dinero de sus impuestos va a parar al bolsillo de un grupo de cubanos de Florida, quienes que viven del engaño y la mentira con las emisoras fantasmas. El gobierno yanqui ha invertido, sin resultado alguno, cientos de millones en intentar llegar a las casas de los cubanos.

Para tener una idea del dinero perdido, basta señalar que, al inicio de la mencionada Televisión Fantasma, sus transmisiones se hicieron desde un aerostato cautivo a 3000 metros de altura, ubicado en los cayos de la Florida, pero tampoco tuvieron resultados, aunque siguieron botando el dinero a las dos manos.

​Entre los años 2004 y 2005, rentaron un avión C-130 propiedad de una unidad de Guerra Psicológica del Pentágono, el cual volaba por el estrecho de la Florida frente a las costas cubanas, pero fue otro desastre pues sus transmisiones no se captaban en Cuba. Con su enfermiza obsesión, en el 2010 continuaron gastando el dinero para pagar el transmisor aerotransportado, que emitía en frecuencias de VHF y UHF. Eso también fue otro fiasco, porque los ingenieros cubanos con sus técnicas y alta preparación profesional lo impedían. ​ Como perros hueveros, aunque le quemen el hocico, los yanquis iniciaron otro camino desde el año 2007, al emplear la plataforma Direct TV; lo que igualmente resultó inoperante. Solamente esa señal se ve en la zona de Miami y como dicen tantas estupideces y mentiras no tienen audiencia.

Al parecer el negocio de las Radio y TV Fantasma es tan jugoso que ahora emplean por el satélite Telstar 12V, pero en Cuba no se escucha ni se ve. Todo sigue igual, gastan dinero por gusto.

Ante los evidentes fracasos y el dinero malgastado, John Kerry y varios senadores del partido Demócrata recomendaron en el año 2010 el traslado a Washington D. C. y la fusión de las operaciones de la Radio Fantasma y su homóloga la TV Fantasma, con la Voz de América, junto con la Oficina de Transmisiones para Cuba. El argumento esgrimido por esos senadores era que ambas emisoras mantenían una programación de baja calidad y poca audiencia en Cuba; así como la existencia de nepotismo y corrupción dentro de la agencia, verdades que los mafiosos anticubanos de Florida no querían aceptar pues las ganancias eran muchas.

De inmediato la pandilla de mafiosos que lograron entrar en el Congreso haciendo campañas contra Cuba, como Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, representantes por Florida del partido Republicano, estuvieron en contra y acusaron acusó a John Kerry de querer cerrar la Oficina de Transmisiones para Cuba. Ileana Ros-Lehtinen, sin el menor signo de vergüenza dijo: “El Congreso debería aumentar y mejorar el flujo de información sin censura hacia Cuba en vez de enterrarla en la VOA”.

Al regresar a la Casa Blanca el dictador delincuente, ordenó el pasado 15 de marzo de 2025, el cierre de la Radio Fantasma hacia Cuba, buscando eficiencia y disminución de gastos del gobierno, en línea con las recomendaciones de Elon Musk, así como las demás emisoras del International Broadcasting Bureau (La Voz de América; Radio Europa Libre / Radio Libertad; Middle East Broadcasting Networks; Radio Free Asia; etc.) y anunció que sus 1 300 empleados quedaban «en licencia indefinida con salario.» Todos sus canales dejaron de transmitir durante la noche del 15 al 16.

Pero Marco Rubio, secretario de Estados e integrante de la mafia anticubana, se opuso y convenció al dictador para abrir la Radio Fantasma, con el argumento de que el partido republicano podría perder votos en Florida, por eso el 26 de marzo de 2025 volvió a transmitir, pero sin que se escuchen en la Isla sus programas de pésima calidad.

No obstante, se redujo el personal y el presupuesto de la emisora, conscientes de que no se escucha en las casas cubanas. Además, los han obligado a reducir el horario y revisar el contenido de trabajo de los empleados porque ahora tienen menos dinero para malgastar.

Por supuesto que integrantes de la mafia anticubana como el Senador Carlos Giménez, felicitaron a la Radio Fantasma por el aniversario de su creación y su página en Facebook, nueva plataforma utilizada para trasladar las informaciones falsas y tergiversadas sobre Cuba. Para tener una idea real de que se transmite en la Radio Fantasma, basta señalar los dos documentales que aseguran haber publicado, uno sobre José Daniel Ferrer, condenado por secuestrar y torturar físicamente a uno de sus acólitos y maltratador de mujeres, y el otro dedicado a Ramón Saúl Sánchez, considerado por el FBI como terrorista, razón por la que nunca ha podido obtener la residencia en Estados Unidos, (Green card).

Esta es la triste historia de como se emplean los fondos del gobierno estadounidense para derrocar a la Revolución cubana, que a pesar de actos terroristas, invasiones mercenarias, planes de asesinato a sus líderes, la creación y financiamiento de cientos de organizaciones contrarrevolucionarias, cerco diplomático, guerra económica, comercial y financiera criminal brutal, unida a una campaña mediática de alto costo, incluida recientemente la inteligencia artificial, siguen malgastando miles de millones de dólares sin obtener los soñados resultados.

Por eso José Martí apuntó:

Nada falso es duradero ni útil.

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