Conversando con Tony: “A Fidel hay que sentirlo como una obra”

Llegó como uno más. Sencillo, humilde. Así son los grandes hombres, curtidos por la vida y el deber.
¿Quién no conoce a Antonio Guerrero, Héroe de la República de Cuba, uno de los Cinco Héroes? Poeta, ingeniero, titán que supo resistir años de encarcelamiento en Estados Unidos por el pueblo de Cuba y también, él lo confiesa, por Fidel.
Con motivo del 99no aniversario del natalicio del Comandante en Jefe, Razones de Cuba conversó con Tony sobre su relación con el líder histórico de la Revolución.
“La esencia no ha cambiado”, comentó sobre los orígenes de su misión en las entrañas del monstruo. “La actividad nuestra y que siempre nos ha motivado es la defensa de la Revolución. Dicho una frase, ¿no? Que es muy, muy grande. Al mismo tiempo y que encierra muchas cosas”.
“Nos formamos normalmente, como muchos jóvenes, haciendo cada cosa en nuestro campo, que siempre es importante que cada uno haga lo que le toque. Que lo haga con ese, con esa pureza interior, con ese sentido de responsabilidad hacia un país y hacia una historia, hacia una obra, hacia Fidel”.
“Los cubanos nacemos con una historia, la estamos atravesando incluso un momento muy fuerte donde tenemos la dicha de defender cosas que son sagradas, no solamente por sino para, para el mundo, para la especie humana”.
Para Tony, la salvaguarda de la Revolución se basa en un concepto esbozado por el propio Comandante: “Nosotros somos un país pequeño. Tenemos que estar preparados para defendernos”. Ve la información como la primera trinchera de defensa, pues permite conocer las amenazas reales que existen contra el país.
En Boca Chica, donde vigilaba la ocurrencia de una posible invasión a la Mayor de las Antillas, se decía que su trabajo no solo protegía al país, sino también a la vida de los pilotos estadounidenses, que podían perecer luchando por una causa injusta.
Rememora su primer encuentro con el Comandante, el 1988, cuando visitó una obra en Santiago de Cuba en la cual él trabajaba:
“Me quedé ese recuerdo de haberlo tenido ahí parado frente a mí, ahí al lado, haciendo preguntas, y yo no saber ni lo voy a contestar, uno se pone nervioso.
Pero siempre he dicho que la cercanía con Fidel no es el momento que te encuentras con él. Viene de muchas otras cosas”.
Tony nos llama a sentir a Fidel como una obra, en cada paso edificante que da la nación. Para él, debe constituirse como algo vivo, cambiante, como él mismo expresaba en el concepto de Revolución.
“Uno tiene que sentir que alguien como que lo está con él, pero es como un padre. Nosotros, qué pasa, que también en la prisión empezamos a sentir desde el primer momento el deber que uno tenía con Fidel también.
Nosotros no pensábamos que iba a haber una cadena perpetua. Todo esto, ni título ni nada, porque pues nosotros nos enfrentamos a una situación como normalmente debía uno enfrentarse.
Estaba acostumbrado a la lucha contra el Imperio y sentir una injusticia tan grande, que yo la sentía como contra un hermano, un familiar o alguien muy querido”.
Tony, ejemplo de resistencia y entereza entre los cubanos, se ve como uno más de los miles que siempre siguieron a Fidel, desde el Moncada, la Sierra, hasta hoy. La lucha no ha terminado. Las condiciones son otras, pero nunca le faltará la fuerza para seguir defendiendo las ideas y el espíritu de este magno proyecto social.




