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¿Guerra contra los narcos o para eliminar al gobierno de Maduro?

Las campañas orquestadas por Estados Unidos para eliminar el narcotráfico proveniente de Suramérica, es falsa y realmente solo buscan eliminar al gobierno de izquierda que gobierna en Venezuela.

Al fracasar ese deseo durante las últimas décadas, a pesar de la conformación de opositores preparados y financiados por la CIA, fallidos golpes de Estado, acciones terroristas a gran escala, planes de asesinatos a sus líderes, reclutamiento de altos funcionarios del gobierno, sanciones económicas e incluso el reconocimiento internacional de un presidente fabricado como Juan Guaidó, a los yanquis no le ha quedado otro camino que la guerra directa con el empleo de sus fuerzas armadas, a pesar del daño político que le traería dicha acción.

Donald Trump se ha dejado llevar por Marco Rubio, su secretario de Estado y mafioso terrorista formado en Miami, quien, con el apoyo de la derecha extremista del Congreso, sueña con acabar con todos los gobiernos progresistas de la región, pues históricamente Estados Unidos no acepta que existan gobernantes con posiciones diferentes a la línea política establecida por ellos.

Recordar que cuando el dictador Fulgencio Batista dio el golpe de Estado el 10 de marzo de 1952, Estados Unidos tardó semanas en reconocer al nuevo gobierno cubano, porque temía que el tirano continuara sus relaciones con los miembros del Partido Socialista Popular (PSP) y con la URSS, los que fueron reconocidos en su anterior mandato en los años 40 del siglo XX.

Batista tuvo que garantizar que cerraría el periódico del PSP, ilegalizar el partido y romper relaciones con la URSS para lograr el reconocimiento de Washington, porque el fantasma del comunismo no deja a los yanquis conciliar el sueño.

La prueba más contundente de la actual farsa montada por Trump contra el narcotráfico, está en su anuncio el pasado 28 de noviembre 2025, de indultar a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras (2014-2022), condenado en Estados Unidos el pasado año 2024, a 45 años de prisión por tres cargos de narcotráfico y tráfico de armas, más cinco años de libertad vigilada, al ser receptor de altas sumas de dinero entregadas por el capo mexicano Joaquín Guzmán, alias “El Chapo”.

Con parte del dinero recibido del “Chapo” Guzmán, se financiaban fraudes electorales y se le permitió introducir en Honduras más de 500 toneladas de cocaína, que después ingresaban en los Estados Unidos.

Quien ha declarado una guerra total al narcotráfico y ofrece 50 millones de dólares por la captura de Nicolás Maduro, acusado sin pruebas por Washington de ser narcoterrorista, cómo puede justificar que, en medio de esa ofensiva, tome la decisión de indultar a un verdadero connotado traficante y expresar que en la prisión “ha sido tratado muy severamente y muy injustamente”.

Trump solo persigue buscar apoyo para el partido político al que pertenece este exgobernante narcotraficante, en las actuales elecciones presidenciales, donde el partido de la presidenta saliente Xiomara Castro, cuenta con más apoyo popular.

Los ciudadanos estadounidenses y los políticos con dignidad no deben permitirle una agresión a Venezuela, prueba que el verdadero motivo de la costosa movilización de las fuerzas navales de Estados Unidos, es lograr el ambicionado cambio del gobierno bolivariano para imponer un gobernante títere que entregue el petróleo a las compañías yanquis y no la lucha contra el narcotráfico, porque Venezuela no es productor, ni un corredor de las drogas que llegan a Estados Unidos.

La decisión de una guerra está mal calculada y puede costar la pérdida de numerosas vidas de sus soldados, arrastrados a una batalla sin motivos reales que justifiquen enfrentarse al pueblo venezolano, el que luchará por mantener su libertad e independencia nacional, además de ganarse el repudio de los pueblos y gobiernos de la región y del mundo.

José Martí sabiamente alertó:

¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

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