«Guatemala mira a Cuba y encuentra su propia historia»: el testimonio de un historiador formado en La Habana
En el marco del I Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro", Jorge Ramírez, historiador guatemalteco graduado en la Universidad de La Habana, reflexiona sobre cómo su paso por Cuba transformó su mirada sobre la historia, el oficio del historiador y el compromiso con los pueblos oprimidos. "En Guatemala la educación tiene dueño", dice. "En Cuba aprendí a ver la historia desde el pueblo".

En el Palacio de Convenciones de La Habana, entre paneles, debates y el bullicio de más de 1.500 delegados de 63 países, nos encontramos con Jorge Ramírez, historiador guatemalteco que llegó a Cuba hace 14 años para formarse en la Universidad de La Habana. No vino a buscar un título. Vino a buscar una mirada.
Y la encontró.
«En Guatemala la educación tiene dueño»
Jorge es enfático cuando habla de la diferencia entre la educación que recibió en su país y la que encontró en Cuba. No lo dice con desprecio, sino con la claridad de quien ha vivido ambas realidades:
«En Guatemala la educación tiene dueño y responde a una perspectiva de dominación» .
En Cuba, en cambio, descubrió que la historia no se cuenta desde los que la administran, sino desde los que la protagonizan. Aprendió a ver el pasado no como una sucesión de fechas y nombres, sino como un territorio de disputa, de resistencia y de lucha.
La historia como práctica, no como teoría
Jorge insiste en que la historia no puede quedarse en la teoría. Tiene que ser práctica. Tiene que ser acción. Ese fue el aprendizaje más profundo que se llevó de su paso por la Universidad de La Habana.
«No se trata de acumular datos. Se trata de entender que la historia la hacen los pueblos, y que el oficio del historiador es poner esa historia al servicio de la transformación» .
Esa convicción se convirtió en compromiso. Hoy, Jorge forma parte de un grupo de historiadores guatemaltecos que se han propuesto reescribir la historia de su país desde una perspectiva popular, desafiando las narrativas hegemónicas que han dominado la educación y la memoria en Guatemala
Te invitamos a ver la entrevista completa:
El centenario de Fidel: un legado que se proyecta hacia el futuro
Sobre el centenario del Comandante en Jefe, Jorge fue contundente:
«Cien años es una cifra que expresa la fuerza de un legado que se sembró un siglo atrás y que sigue proyectándose hacia adelante» .
Para él, el centenario de Fidel no es una fecha de celebración vacía. Es un recordatorio del compromiso que sintieron quienes, como él, tuvieron la oportunidad de estar cerca de Cuba y recibir su solidaridad y su enseñanza.
La deuda de los pueblos oprimidos con Cuba
Jorge cerró la entrevista con una reflexión que conecta su formación guatemalteca con su experiencia cubana:
«Los pueblos originarios, los pueblos indígenas, los pueblos oprimidos como el suyo, mantienen una deuda de gratitud con la Revolución Cubana y con Fidel Castro» .
No es una deuda abstracta. Es una deuda de conocimiento, de solidaridad, de ejemplo. Porque Cuba, dice Jorge, demostró que la historia no la escriben los poderosos. La escriben los pueblos que se atreven a soñar y a luchar.
La historia que estamos escribiendo
Jorge Ramírez no es solo un historiador. Es un puente entre Guatemala y Cuba, entre la memoria y el futuro, entre la opresión y la dignidad. Su testimonio en el I Coloquio Internacional «Fidel: legado y futuro» no fue solo una anécdota. Fue una lección de historia viva.
Como él mismo dijo: «La historia no puede quedarse en la teoría: tiene que ser práctica, tiene que ser acción» .
Y en ese sentido, su camino —el de un historiador guatemalteco formado en La Habana que hoy lucha por reescribir la historia de su país— es parte de esa acción.




