Frente al ruido, la verdad. Frente a la matriz, la obra

Ayer, el Sistema Eléctrico Nacional enfrentó una dura prueba. Una vez más, los especialistas de la UNE trabajaron y aún trabajan sin descanso para restablecer un servicio vital. Mientras ellos sudaban sobre los transformadores, las plataformas pagadas por el imperio sudaban para viralizar una palabra: «colapso».
Quisieron pintar un país paralizado por la oscuridad y la desesperanza. Pero no muestran la otra cara: la de los trabajadores que, a pesar de todo, salieron a sus centros laborales; la de los médicos que atendieron en hospitales con plantas electrógenas; la de los comedores que no cerraron; la de las familias que, con la resiliencia que nos caracteriza, encontraron una manera de apoyarse.
Intentaron, incluso, importar violencia desde Nepal, incitando al caos en lugar de al trabajo. Pero nuestro pueblo, conocedor de que la destrucción no es camino, apuesta por la construcción.
¿Hay dificultades? Las hay, y son enormes. El bloqueo más cruel de la historia nos asfixia diariamente, impidiendo comprar piezas, combustible y tecnología para modernizar nuestro sistema energético. Esa es la verdadera causa estructural, que ellos obvian convenientemente.
Mientras amplifican mentiras y glorifican a terroristas como Eduardo Arocena (líder fundador de Omega 7. autor de acciones violentas contra el gobierno cubano, de atentados en el Centro Lincoln de Artes Escénicas y la Misión de Cuba ante la ONU, incluido el asesinato del diplomático Félix García Rodríguez); nosotros recordamos a los verdaderos héroes: los que en silencio, sin trending topic, luchan por sacar adelante este proyecto.
La jornada de ayer dejó claro el contraste: ellos invierten en crear una realidad virtual de derrota. Nosotros invertimos nuestras fuerzas en la realidad de la victoria diaria de la resistencia.
La luz volvió. Y con ella, la certeza de que seguimos en pie, luchando.




