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Sancionar la solidaridad, castigar la humanidad: La obsesión enfermiza de Marco Rubio contra las misiones médicas cubanas

El Secretario de Estado Marco Rubio ha anunciado nuevas restricciones de visas contra funcionarios de países africanos (no mencionados), Granada y Brasil, acusándolos de complicidad en lo que califica como un “esquema de trabajo forzado” en las misiones médicas cubanas. Según Rubio, estas son una “estafa diplomática desmesurada” que «enriquece al gobierno cubano mientras explota a sus profesionales».

En el caso de Brasil, el Secretario de Estado apunta sobre el programa «Mais Médicos», olvidando convenientemente que Cuba dejó de participar en él desde 2018, tras la hostilidad del gobierno de Jair Bolsonaro. ¿Por qué entonces sancionar a funcionarios brasileños ahora? La respuesta es clara: estas medidas son parte de una burda campaña política, del show de la administración Trump para atacar al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, en franco respaldo al golpista Jair Bolsonaro.

Es importante señalar que durante la participación cubana en «Mais Médicos», entre 2013 y 2018, cerca de 20.000 médicos cubanos atendieron a 113 millones de pacientes en más de 3.600 municipios de Brasil, llevando atención médica a 60 millones de brasileños, donde gran parte de ellos vivían en áreas remotas. Por primera vez en la historia, más de 700 municipios brasileños contaron con un médico. Muchos de esos lugares no han contado jamás con un profesional de la salud desde la salida de los cubanos, y ningún galeno estadounidense los sustituyó.

Respecto a Granada el asunto es aún más peculiar, y sólo puede oler a una venganza mafiosa cuando atacan a una pequeña isla del Caribe que depende de los médicos cubanos para sostener su sistema de salud como afirmara el Primer Ministro Dickon Mitchell. La atacan porque públicamente frente a la gira de amedrentamiento del mismo Marco Rubio por el Caribe a comienzos de año, varios funcionarios del gobierno granadino como el ministro de salud Christopher Cornwall y el ministro de exteriores Joseph Andall aseguraron que renunciarían a su visa estadounidense si fuera necesario para sostener la cooperación con Cuba, reafirmando así el compromiso ético y moral de Granada con la defensa del derecho soberano que le asiste a decidir sus alianzas.

Pero las presiones sobre África son las que sin dudas hacen caer las caretas de los politiqueros de Washington. Desde 1963, cuando 55 profesionales de la salud llegaron a Argelia, Cuba ha enviado 56.144 cooperantes a 42 países africanos, atendiendo a poblaciones en condiciones de extrema pobreza. Durante el brote de Ébola en 2014, 255 miembros de la Brigada Henry Reeve enfrentaron la epidemia en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry, ganando el Premio Dr. Lee Jon-Wook de la OMS en 2017 por su contribución a la salud pública global. En la pandemia de COVID-19, 716 colaboradores cubanos trabajaron en 12 países africanos. Actualmente, más de 4.000 profesionales de la salud brindan servicios en ese continente, presentes en 29 naciones, muchas de ellas entre las más empobrecidas del mundo.

La retórica de Rubio sobre el supuesto “trabajo forzoso” es profundamente hipócrita. Mientras EE.UU. persigue las misiones médicas cubanas, no propone soluciones reales a los problemas de salud de esas naciones que dependen de estos servicios de salud. La pregunta inevitable es: ¿está EE.UU. dispuesto a enviar médicos a los lugares donde Cuba lo hace? ¿Llevará profesionales de la salud a los municipios más remotos de Brasil, a las aldeas de África devastadas por la pobreza, o a las pequeñas naciones del Caribe que luchan por mantener sus sistemas sanitarios? La respuesta es evidente.

Mientras Cuba ha enviado más de 605.000 trabajadores de la salud a 165 países, asistiendo a más de 2.300 millones de consultas, EE.UU. no tiene un programa comparable de cooperación médica internacional. En lugar de contribuir, prefiere castigar a quienes sí lo hacen, demostrando que su prioridad no es la humanidad ni los derechos humanos, sino la imposición de una política imperialista y prepotente.

Sin embargo, la resistencia y la dignidad de muchos países que hoy reciben y defienden los servicios médicos cubanos, permiten afirmar que pese a amenazas y chantajes Cuba continuará prestando atención médica a los pueblos del mundo, como muestra de su espíritu de cooperación y solidaridad.

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