Fentanilo o inteligencia artificial, ¿qué nos matará primero?

La pregunta se desprende de las noticias que inundan internet. Si el planeta sobrevive a la estrategia hegemónica del Gobierno de Estados Unidos y la OTAN, en su nuevo capítulo antirruso y antichino, que coloca al mundo al borde del precipicio nuclear, ¿seremos capaces de detener la obsesión por las guerras, la pandemia de las drogas y el peligrosamente descontrolado afán por suplir al ser humano por inteligencia artificial?
La interrogante gana espacio en un mundo donde la ONU y demás organismos multilaterales son incapaces de detener conflictos exterminadores, bloqueos genocidas, el cambio climático o de desenmascarar flagrantes violaciones de derechos humanos por superpotencias de Occidente que, con su derecho al veto, y el poderío militar y económico, lo impiden o hacen todo lo posible por minar soluciones pacíficas, racionales y civilizadas.
Ante la impotencia, las religiones apelan a un milagro divino y el Papa a la cordura y el diálogo; los agoreros y millonarios –aterrorizados– predicen la hora final, mientras las celebridades y miles de millones de ciberadictos ignoran los peligros entre alfombras rojas, divorcios musicales, nuevos juegos digitales, las compras, los autos y el Superbowl.
Los monopolios estadounidenses de la información, al servicio de su comunidad de inteligencia, que imparte órdenes globales a los súbditos de la alianza, a base de inteligencia artificial inundan las redes de mentiras, mantienen un menú fijo proucraniano, una atención desmedida a cada palabra de la Casa Blanca, la Unión Europea, la OTAN y una lista de blancos de ataque encabezada por Rusia, China, Irán, Venezuela, Nicaragua, Cuba, Siria y otros que incorpora según su resistencia o camino incómodo elegido, contra los cuales la orden de ataque mediático está dada y sin miramientos.
Cuanto peor sea el tratamiento hacia esos gobiernos, más pagará la casa editorial con fondos de guerra encubierta, cognitiva y cultural procedente de los centros de subversión Made in USA.
GUERRA SILENCIOSA: FENTANILO MATA DIARIAMENTE A 200 ESTADOUNIDENSES
Mientras Washington multiplica sus desmanes externos, las muertes por sobredosis de fentanilo, las sociedades crónicas de drogadictos en el norte desarrollado, los datos más recientes de la explosión de producción, tráfico y consumo de cocaína, canabinoides sintéticos y otras drogas de laboratorio siguen poniendo en jaque y crisis
sanitaria a Estados Unidos, Europa, América Latina y a muchas otras partes del planeta.
En 2020 murieron 93 000 estadounidenses por sobredosis de opiáceos, un 30 % más que el anterior. Hay millones de adictos que pululan por las ciudades en escenas sobrecogedoras de las que daba fe un reciente programa de Russia Today, con imágenes desde Los Ángeles.
Los videos reflejan el estado crítico que atraviesan algunas personas debajo de los puentes, bajo los efectos de una potente droga que consumen y que mantiene preocupado al Gobierno. Se trata del fentanilo, una sustancia que es 50 veces más fuerte que la heroína y cien veces más que la morfina. Un opioide que tiene un uso medicinal para tratar dolores severos o crónicos poscirugía con prescripción médica, aunque su uso ilegal se ha expandido fuertemente por ese país, y las consecuencias están a la vista en las calles no solo de Los Ángeles y Filadelfia, sino en muchas otras.
Desde 2019 a 2021 las muertes por sobredosis de fentanilo en Estados Unidos aumentaron un 94 %, según datos de los centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Pero la noticia más alarmante es que –según estimados gubernamentales– actualmente casi 200 estadounidenses fallecen cada día por consumir esta droga.
Junto al peso del dolor por las víctimas, los traumas en sus familias, el crecimiento de los enfermos por adicciones y el impacto social en general, ya en 2013 la epidemia de opioides provocaba un costo por salud, justicia penal y productividad de aproximadamente 78 500 millones de dólares.
El último informe de drogas de Naciones Unidas (ONU) revela que la cantidad de consumidores del mundo en la última década creció un 26 %; los niveles de consumo entre jóvenes son más altos que los de las generaciones anteriores, mientras sigue subiendo la venta a través de internet y redes sociales.
IA O EL NUEVO JINETE APOCALÍPTICO
Una ola de renuncias y denuncias de connotados científicos vinculados a investigaciones y proyectos estratégicos basados en inteligencia artificial (IA) ha disparado al mismo tiempo la
preocupación global sobre la posibilidad real de que en lugar de utilizarse para el bien común, elevados resultados de la ciencia y las tecnologías, conlleven el exterminio masivo en muy corto tiempo.
Como si se tratara de una guerra inminente, quienes abandonan ese «ejército» abogan por una tregua o aplazamientos para frenar proyectos que tratan de suplantar a los trabajadores en fábricas, oficinas o los transportistas; al soldado en el campo de batalla o a los jefes en los puestos de mando principales; al comunicador en los medios de prensa que dominan el mundo… La sustitución del raciocinio y la lógica por programas de inteligencia artificial que actúan según algoritmos, sin sentimientos ni sentido común.
El armamento con inteligencia artifical es promovido en la carrera armamentista porque ofrece mayor precisión para matar adversarios. La lista incluye perros robots, armas con apariencia humanoide o enjambres de drones autónomos.
Geoffrey Hinton, uno de los pioneros de la inteligencia artificial, recientemente dejó Google para poder compartir con libertad su preocupación de que esta podría causar daños graves al mundo, según un artículo publicado por The New York Times, el 3 de mayo.
Su preocupación inmediata es que internet se llenará de fotos, videos y textos falsos, y una persona promedio «ya no podrá saber qué es verdad».
También le preocupa que, con el tiempo, las tecnologías de la ia revolucionarán el mercado laboral. Hoy día, los chatbots como Chatgpt tienden a complementar a los trabajadores humanos, pero podrían remplazar a los asistentes legales, asistentes personales, traductores y otras ocupaciones que manejan tareas más cotidianas. «Elimina el trabajo pesado», dijo. «Pero es posible que nos quite más que eso.
Euronews lo ponía en titulares hace pocos días: Los escenarios inexplorados de la inteligencia artificial en la guerra generan preocupación en la comunidad internacional, pero la carrera tecnológica-armamentística no se detiene: Ucrania ha lanzado su propio proyecto para la creación de estas armas.
Menciona la agencia a un grupo de cooperación internacional para crear todo tipo de sistemas de defensa y armamento no tradicional, como armas automatizadas o autónomas que, gracias a la inteligencia artificial, podrían operar de forma independiente y cambiar para siempre las operaciones militares. Y añadía: «constantemente hay misiones que se abortan por cuestiones éticas, legales, técnicas o simplemente por la propia evolución del combate», pero estas son armas diseñadas para «pensar por sí solas, pero “carentes” de moral».
Medios de prensa internacionales coinciden en que, desde la emergencia de la Inteligencia Artificial y su rápido progreso, los expertos destacaron sus notables beneficios para el trabajo, pero también alertaron sobre sus riesgos y posibles consecuencias.
Ante la incertidumbre de cómo pueda impactar esta herramienta en la humanidad, personalidades destacadas firmaron una petición para frenar el avance de esta tecnología durante seis meses. Ahora, el jefe de ia del Pentágono, Craig Martell, expresó que se encuentra «asustado» por el uso que las personas puedan darle. Me encuentro muerto de miedo, afirmó.