Sobre el dengue hoy en Cuba

¿Qué pasa con el dengue en Cuba? ¿Qué situación ha propiciado que exista esta alarma en el país ante un nivel de contagio elevado? Controlada la pandemia de covid 19 gracias a nuestras vacunas soberanas, pareciera que ahora es el “karma” tener una enfermedad de moda que neutralice la felicidad. Lo que no recordamos es que el dengue en Cuba, país tropical, es una enfermedad que refuerza su presencia en estos meses de verano del año, que ha sido así toda la vida y que todos tenemos cultura en el control de vectores gracias a las campañas que año tras año se promueven para protegernos.
Existen preocupaciones lógicas –el dengue también mata-, interrogantes, inconformidades de unos, y el oportunismo de otros que usan hasta las variaciones del clima para asociarlas a las deficiencias de la Revolución y el socialismo en Cuba. Todo cuanto suceda de la boca a la cola del caimán, que sea perjudicial para su gente y su desarrollo, y se le pueda achacar al gobierno, ahí va… y el aumento de casos dengues puede ser el tema.
¿Que hay dengue? Sí, es propio de la etapa del año, del verano, en la que se desarrolla y prolifera el aedes aegypti, y de ahí el zika, fiebre amarilla, chikungunya… Para prevenirlas están las pesquisas a nuestras casas -que para algunos, por cierto, no son bienvenidas, desconociendo la ayuda que estas ofrecen, abate incluido-, están los autofocales y también las fumigaciones, además del cuidado en otros aspectos internos del hogar. Recuerdo en plena pandemia los inspectores tocando a la casa cada semana para ello, y uno con temor por la covid 19 a duras penas recordaba lo peligroso del dengue y la necesidad de abrir la puerta a quienes venían a ayudarnos. Así se mantuvo el sistema de prevención mientras se pudo, mientras las condiciones epidemiológicas y de recursos del país lo permitieron. Lógicamente, en este minuto, el déficit afecta la fumigación masiva que tanto ayuda a controlar la proliferación de los agentes trasmisores, y que ahora es solo una fumigación puntual en sitios con casos identificados. Por eso, al empeño de las autoridades sanitarias, hay que acudir al cuidado personal y las medidas conocidas en casa, y a ser más rigurosos en las áreas de salud. Y esto no lo “inventó el gobierno” para “pasar la bola al pueblo” y librar responsabilidades por las escaseces; lo dice la Organización Panamericana de la salud: “la prevención y el control del dengue debe ser intersectorial e involucrar a la familia y la comunidad.”[1]
¿Que el nivel de contagio ha aumentado y junto a la covid se convierte en preocupación de todos… que es difícil? Claro, ya lo han informado las autoridades sanitarias. El propio Ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, lo ha explicado, ha hecho el llamado de alerta. Nuestro presidente Díaz-Canel chequea diariamente el estado epidemiológico del país e impulsa la búsqueda de soluciones para evitar mayores daños en la población; se trabaja, incluso, en vacuna, medicamentos y medios de diagnóstico que, cuando se logren, también nos protegerán, junto a las vacunas de la covid y sus ya segundos refuerzos. Y es que en medio de todas las necesidades económicas provocadas por el bloqueo que no dejo de calificar como genocida –reforzado también y no precisamente para bien nuestro- , el país apuesta a la creatividad, a las tecnologías, a las soluciones soberanas a cada uno de nuestros problemas y ello se incluye la ciencia en función de la salud.
Cuba conoce muy bien las causas y consecuencias del dengue que se manifiesta por obra de la naturaleza; y conoce además los estragos del dengue cuando se emplea como guerra biológica contra un pueblo y ve morir a 101 niños a causa de ello, porque lo sufrió en el año 1981, cuando fue introducida en nuestro país la cepa de dengue hemorrágico Nueva Guinea 1944-02. Cuba sabe y por eso se prepara. Y crea y se salva. Lo dijo Fidel en el propio año 1981: “Y si a fines del siglo pasado hubo ya hombres que fueron capaces de prestarle a la humanidad los servicios que le prestó Finlay, cuando no tenían recursos, no tenían laboratorios, no tenían nada, qué no podrá lograr nuestra Revolución, qué metas no podrán proponerse nuestros científicos y nuestros médicos.“ Y así fue también en el año 2003, en el mes de marzo, cuando reconoció el trabajo del pueblo y sus especialistas de la salud en una ofensiva tremenda contra el dengue que duró todo un año y resultó exitosa para Cuba, cuando autoridades sanitarias internacionales lo habían declarado como “enfermedad emergente y sin control”. Ese ha sido el éxito de los cubanos, el éxito del trabajo de todos.
Y ante los temores lógicos que la situación actual pueda provocarnos, cabe perfectamente confiar –cientos de razones para ello- en la gestión de un gobierno que nos llama a trabajar unidos, y cuyo sistema de salud y sus científicos salvaron con entrega a este país de una terrible pandemia, sobreponiéndose al estado de sitio económico, financiero y comercial que intenta doblegarlo 90 millas al norte. La ética de la Revolución, la que nos enseñó Fidel, tiene en sus bases la verdad ante todo y avanzar con nuestros propios esfuerzos. En ese camino llevamos más de 60 años rebasando cuanta valla han puesto “poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional” en el camino a nuestra soberana felicidad. En esta, también venceremos.
[1] Dengue, consultado en www.paho.org/es/temas/dengue