El nuevo enemigo global de Washington: Marco Rubio lanza una cruzada contra la «izquierda extrema» mientras el supremacismo blanco marcha libre por la capital

Marco Rubio reúne a 66 países contra el "terrorismo trasnacional de izquierda" mientras Patriot Front marcha por Washington sin ser tocado. El punto ciego no es un descuido, es una elección.

Imagen para el bloque hero del Amanecer Cubano del 17 de julio de 2026: contraste entre la cumbre de Rubio contra la izquierda y la marcha de Patriot Front en Washington.

El Departamento de Estado reunió a 66 países para combatir un «terrorismo trasnacional de izquierda» que no existe en los datos, mientras Patriot Front desfila con banderas confederadas por el centro de Washington sin que nadie los toque. El punto ciego no es un descuido: es una elección.


Buenos días. Washington acaba de estrenar su nuevo enemigo global, y esta vez el enemigo somos casi todos.

El 16 de julio, Marco Rubio reunió en el Departamento de Estado a representantes de 66 países para lanzar una cruzada contra lo que llama «terrorismo trasnacional de izquierda extrema». En su discurso de apertura acusó a Occidente de tener un punto ciego frente a la violencia de izquierda, y metió en el mismo saco a comunistas, anarquistas, marxistas y anticapitalistas. Todo disenso, una sola amenaza.

Vale la pena mirar lo que Rubio no dijo. Doce días antes de su cumbre, cerca de 400 miembros del grupo supremacista Patriot Front marcharon armados de banderas confederadas por el centro de Washington, sin que nadie los tocara. Meses atrás, Trump había indultado a cerca de 1.600 procesados por el asalto al Capitolio del 6 de enero, incluyendo cuadros de Proud Boys. Y un informe del Center for Strategic and International Studies, que la propia administración cita para hablar de un repunte de la izquierda, muestra en realidad que entre 2016 y 2024 el promedio anual de incidentes violentos de extrema derecha multiplicó por casi seis al de la izquierda.

El punto ciego no es un descuido: es una elección.

Analizamos hoy la nueva cruzada de Washington, los datos que Rubio omitió, el paralelismo con la Ley Patriota de Bush, y la fabricación de un enemigo global que justifica la represión.


La cumbre de Rubio: 66 países contra un enemigo que no existe en los datos

El 16 de julio, Marco Rubio reunió en el Departamento de Estado a representantes de 66 países para lanzar una cruzada contra lo que llama «terrorismo trasnacional de izquierda extrema». En su discurso de apertura, acusó a Occidente de tener un punto ciego frente a la violencia de izquierda, y metió en el mismo saco a comunistas, anarquistas, marxistas y anticapitalistas.

«Todo disenso, una sola amenaza.»

La amplitud de la definición es su característica más peligrosa. No se habla de un grupo específico, de una organización concreta, de una amenaza verificable. Se habla de una categoría tan amplia que puede incluir a cualquier persona que cuestione el orden establecido. Comunistas, anarquistas, marxistas, anticapitalistas. Es decir: casi cualquier forma de pensamiento crítico.

La convocatoria no es nueva en su forma, pero sí en su alcance. 66 países es un número significativo. No es una declaración unilateral de Washington. Es una campaña global, una alianza internacional para perseguir una categoría ideológica, no una organización terrorista específica.


Lo que Rubio no dijo: Patriot Front, indultos y datos incómodos

Vale la pena mirar lo que Rubio no dijo en su discurso. Doce días antes de su cumbre, cerca de 400 miembros del grupo supremacista Patriot Front marcharon armados de banderas confederadas por el centro de Washington, sin que nadie los tocara.

No hubo declaración del Departamento de Estado. No hubo cumbre de 66 países. No hubo llamada a la acción global contra el terrorismo de extrema derecha.

«Meses atrás, Trump había indultado a cerca de 1.600 procesados por el asalto al Capitolio del 6 de enero, incluyendo cuadros de Proud Boys.»

El indulto masivo de personas condenadas por el asalto al Capitolio no fue un acto de clemencia. Fue un mensaje político: la violencia de extrema derecha puede ser perdonada. La violencia que no se alinea con el poder, en cambio, merece una cruzada global.

Y los datos son aún más incómodos. Un informe del Center for Strategic and International Studies, que la propia administración cita para hablar de un repunte de la izquierda, muestra en realidad que entre 2016 y 2024 el promedio anual de incidentes violentos de extrema derecha multiplicó por casi seis al de la izquierda.

«El punto ciego no es un descuido: es una elección.»

No es que Rubio y su equipo no sepan que la extrema derecha es más violenta. Es que no les importa. La amenaza que quieren combatir no es la violencia real. Es la disidencia ideológica. Es el pensamiento crítico. Es cualquier cosa que no sea MAGA.


El paralelismo con Bush: cuando el enemigo es tan difuso que cabe cualquiera

Esto ya lo vivimos. Cuando George W. Bush dijo aquello de que el mundo estaba con Estados Unidos o contra Estados Unidos, esa frase se convirtió en la portada moral de la Ley Patriota: vigilancia masiva, listas negras, guerras sin fin, todo justificado por un enemigo tan difuso que cabía cualquiera dentro.

«Hoy el molde es el mismo, con otro nombre.»

La Ley Patriota se aprobó en 2001 bajo el pretexto de combatir el terrorismo. Pero la definición de «terrorismo» era tan amplia que permitió vigilar a activistas, a inmigrantes, a cualquier persona que pudiera ser considerada una amenaza. No importaba si había pruebas. Importaba la categoría.

Hoy el molde es el mismo, con otro nombre. «Terrorismo trasnacional de izquierda extrema» es una categoría tan difusa como la que justificó la Ley Patriota. Y el objetivo es el mismo: justificar la vigilancia, la represión, las listas negras, la persecución política.


La fabricación del mundo MAGA: cuando el enemigo es todo lo que no es MAGA

Cuando el ideario MAGA define el peligro para la civilización occidental como todo lo que no sea MAGA, no está describiendo el mundo, lo está fabricando.

«Y esa fabricación tiene una dirección: quien no comprenda esto a tiempo, no va a entender por qué el supremacismo blanco camina libre por Washington mientras se globaliza una cacería contra la izquierda.»

Esa es la contradicción que hay que nombrar con claridad. Mientras Patriot Front marcha por Washington con banderas confederadas, Rubio convoca a 66 países para perseguir a comunistas y anarquistas. Mientras los Proud Boys son indultados, se globaliza una cacería contra la izquierda.

La lógica es perversa pero coherente: la violencia de derecha no es una amenaza; es una herramienta. La violencia de izquierda, en cambio, es una excusa para la represión global.


Lo que viene: desmontar la convocatoria

✊️ Con esto abrimos el tema. A media mañana volvemos, con más capas y con Javier López, para desmontar cómo esta convocatoria ya fracasó dos veces antes de llegar a Washington, y qué tiene que ver América Latina en todo esto.

La cumbre de Rubio no es la primera vez que Washington intenta globalizar una cacería contra la izquierda. Ya lo intentó en América Latina en los años 60, con la Alianza para el Progreso y la Doctrina de Seguridad Nacional. Ya lo intentó en los 2000, con el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida. El fracaso no disuade al imperio; lo vuelve más creativo.

América Latina sabe lo que es ser el laboratorio de estas políticas. Sabe lo que significa tener a Washington definiendo quién es terrorista y quién no. Sabe que la categoría «terrorismo trasnacional de izquierda» es solo la última versión de una vieja doctrina.


Al cierre: el punto ciego como elección

Washington acaba de estrenar su nuevo enemigo global. Y esta vez el enemigo somos casi todos.

El punto ciego no es un descuido: es una elección. La elección de no ver la violencia de la extrema derecha. La elección de no nombrarla. La elección de fabricar un enemigo global que justifique la represión.

Cuba sabe lo que es ser ese enemigo. Lleva décadas siéndolo. Y también sabe que la fabricación de enemigos no es una estrategia nueva, sino una táctica reciclada.

📢 ¿Qué opinas de la nueva cruzada global de Rubio contra la «izquierda extrema»? ¿Crees que la fabricación de un enemigo global es una estrategia efectiva o un signo de debilidad? ¿Qué lección tiene esto para América Latina?

Déjanos tu comentario y participa en el debate. Tu voz es parte de la resistencia.

🔔 Síguenos en Facebook para no perderte ningún Amanecer Cubano.

✊️ Esto es el Amanecer Cubano. A media mañana, más capas y más análisis.