Un maestro, un país

Cada 22 de diciembre se celebra en la Mayor de las Antillas el Día del Educador, en homenaje a la culminación de la Campaña de Alfabetización, primera gran proeza educacional del naciente gobierno revolucionario.

A lo largo de todo el país, jóvenes y niños de todas las enseñanzas acuden a sus centros educativos para agradecer a los maestros por su entrega, dedicación y sacrificio. Resulta medular la importancia de este sector, pues en la formación de las nuevas generaciones se erige el futuro de Cuba.

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La Campaña de Alfabetización, de la cual celebramos ayer el 62do aniversario, permitió sacar de la ignorancia a más de 700 mil personas, y creó las bases para la conformación de un Sistema Educativo universal y gratuito en todos los niveles, el cual constituye una prioridad del Estado cubano.

La jornada también es un momento propicio para recordar a los mártires del terrorismo contra Cuba durante la epopeya educacional, como refleja el sitio web Cuba por siempre:

A partir de ese momento miles de jóvenes acuden al llamado del líder de la Revolución a pesar de la peligrosa y difícil situación que enfrentaba nuestra patria, pues los planes subversivos del Imperialismo yanqui eran evidentes y estaban acudiendo a la aplicación de todas las vías y métodos factibles, fundamentalmente militares, para materializar su política de hostilidad y odio contra la joven Revolución cubana. De esta manera, una de las formas o modalidades del terrorismo que toma auge es el bandidismo contrarrevolucionario en nuestras regiones montañosas, manifestándose concretamente en actos criminales contra los alfabetizadores y campesinos.

Hoy evocamos la valentía de Conrado Benítez García, Manuel Ascunce Domenech y Pedro Lantigua Ortega, víctimas de la más cruel hostilidad imperialista contra el pueblo cubano.