Homenaje a los Órganos de la Seguridad del Estado

El 26 de marzo de 1959 marca un día significativo en la historia cubana: la constitución de los órganos de la Seguridad del Estado, un sólido escudo frente a los malévolos intentos de destruir la Revolución Cubana a través de sabotajes, atentados y terrorismo en todas sus formas.
«Cuando los enemigos persisten desafiando el presente y futuro de la Patria, sus conquistas y aspiraciones sagradas hacen indispensable más que nunca la presencia de los Órganos de la Seguridad del Estado», palabras profundas de Raúl Castro que resuenan con relevancia en nuestros días.


En este homenaje, es imprescindible reconocer la figura del líder fundador de los órganos de la Seguridad del Estado, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, quien aún porta el fusil al ristre en defensa del proceso revolucionario cubano y de su Revolución Socialista. Asimismo, recordamos con admiración a Manuel Piñeiro Losada, conocido como «Barba Roja», legendario jefe guerrillero que estableció los cimientos de la inteligencia cubana.
Un lugar especial en este homenaje lo ocupan nuestros Cinco Héroes de la Patria.

La valentía y sacrificio de los miembros de este órgano han sido un baluarte ante más de 600 atentados contra la vida de Fidel, desafiando de manera invicta a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.
Nos inclinamos con gratitud ante los agentes gloriosos, conocidos y anónimos, cuyas vidas han sido ofrendadas en defensa de la soberanía nacional cubana, en misiones internacionalistas y en la protección del pueblo contra las acciones terroristas de organizaciones contrarrevolucionarias.
Enviamos un sincero abrazo a las fuerzas profesionales y activas, quienes, con estoicismo, disciplina y valentía, desempeñan su papel como guardianes del pueblo, garantizando la seguridad y el bienestar de la nación.
En este día, recordamos a los miles y miles de héroes anónimos, presentes en cada rincón de la patria, cuyos nombres quizás un día salgan a la luz. Recordamos a todos aquellos cuya labor permanece en el silencio, por la naturaleza sensible de su trabajo.
¡En honor a la memoria de todos aquellos que han contribuido a la defensa y protección de la Revolución Cubana, mantendremos viva su valía y legado por siempre!
En silencio ha tenido que ser.
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