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El accidente del remolcador 13 de marzo no fue un caso aislado

Fue un acto de irresponsabilidad de los secuestradores que propició el incremento de una campaña mediática contra Cuba

Pedro Etcheverry y José Luis Méndez

“Y no es nueva esta táctica de prohibir la entrada legal y promover las salidas ilegales para hacer publicidad contra la Revolución”

Comparecencia del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ante la televisión cubana, 5 de agosto de 1994

Desde el principio de la Revolución y más aún desde noviembre de 1966 con la aprobación de la Ley de Ajuste Cubano, sucesivos gobiernos de Estados Unidos han manipulado el tema migratorio con fines subversivos, estimulando las salidas ilegales por cualquier vía, a riesgo de la vida de personas incluyendo mujeres, adolescentes y niños.

Como consecuencia directa de esta política, una cifra indeterminada de cubanos ha perdido la vida tratando de arribar a las costas de la Florida en frágiles embarcaciones. Unos han muerto a causa de la insolación y otros han sido víctimas de situaciones asociadas al mal tiempo o accidentes marítimos.

En horas de la madrugada del 13 de julio de 1994, con el propósito de abandonar de manera ilegal el país, en un acto de irresponsabilidad, un grupo de ciudadanos incluyendo algunos elementos antisociales, secuestraron el remolcador 13 de Marzo cuando se encontraba anclado en el puerto de La Habana sujeto a reparaciones. 

Los conjurados no tuvieron en cuenta que la embarcación estaba diseñada para navegar en aguas interiores, ni la existencia de una peligrosa vía de entrada de agua que presagiaba la posibilidad de un hundimiento. Para añadir mayor gravedad  al hecho inutilizaron los medios de comunicaciones del remolcador con el objetivo de ignorar las indicaciones de las autoridades portuarias.

Trabajadores de varias embarcaciones pertenecientes a la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transporte, salieron en su auxilio haciendo todo lo posible para evitar este acto ilícito, en una noche con difíciles condiciones de navegación y un mar con Fuerza 3, pero los constantes llamados alertándolos del inminente peligro que corrían fueron en vano.

En un momento determinado el remolcador 13 de Marzo colisionó con una de las embarcaciones, pero no hubo mayores consecuencias y los secuestradores  continuaron adelante.

El mar se encrespó más y la presión de las olas se intensificó. Cuando el remolcador se encontraba a unas siete millas al norte de la bahía fue impactado por una de las embarcaciones y comenzó a hundirse.

Desde las embarcaciones los trabajadores lanzaron los salvavidas de que disponían, tratando de proteger la mayor cantidad de vidas posible. Unidades  de Tropas Guardafronteras llegaron al lugar y disponiendo de más salvavidas lograron sacar del agua a 25 personas, mientras que los tripulantes de las demás  embarcaciones extrajeron del mar a otras 6.

El trágico accidente fue resultado de la aplicación de la criminal Ley de Ajuste Cubano, y fomentado por estaciones de difusión contrarrevolucionarias, que por esos días constantemente incitaban a la salida insegura, desordenada e ilegal de los ciudadanos, con la promesa de que serían recibidos por embarcaciones procedentes de Miami a doce millas de las costas cubanas.

La colisión provocó la muerte de 41 personas y solo pudieron ser rescatadas 31, de ellas 20 hombres.  Inmediatamente las otras 11 personas incluyendo mujeres y niños, recibieron atención médica  y fueron remitidos a sus respectivos lugares de residencia.

Por las declaraciones de los participantes se pudo esclarecer el hecho y determinar que fue un acto irresponsable inducido por campañas de propaganda subversiva.

Durante la investigación realizada a partir de las informaciones que dieron los sobrevivientes y de algunos de los ejecutores del secuestro, se logró determinar la identidad de los principales responsables del delito cometido y su inspiración intelectual desde el exterior. Inmediatamente el resto fueron puestos en libertad.

En sus declaraciones los sobrevivientes agradecieron los esfuerzos realizados por las autoridades durante el rescate, reconocieron que se hizo todo lo posible por evitar una desgracia mayor, y que les debían la vida a los trabajadores y combatientes que acudieron en su ayuda.

Tan pronto como el Gobierno Revolucionario conoció los detalles de este triste suceso se dieron a conocer públicamente.

A raíz de este accidente se manifestó una de las conductas más infames y cínicas del Gobierno de Estados Unidos. Como era de esperar, el accidente del remolcador fue objeto de una repugnante campaña de calumnias por parte de las  autoridades estadounidenses, que sin investigar los hechos se lanzaron a culpar a las autoridades cubanas. Esa vil campaña se ha mantenido durante los años transcurridos desde entonces, desconociendo los problemas migratorios que ellos mismos han provocado.

Las autoridades norteamericanas no se refieren al muro de más de 400 km que construyeron en la frontera con México, donde han muerto cada año miles de mejicanos tratando de cruzarlo en busca de un “sueño americano” que ya no existe. Tampoco hacen mención de que durante años mantuvieron una escuadra naval para impedir que los haitianos llegaran en rústicas embarcaciones a las costas de la Florida, y nadie sabe cuántos ciudadanos de ese país, uno de los más pobres del mundo, han perdido la vida en el intento. Y nunca refieren que en el Canal de La Mona, en Santo Domingo, se han ahogado muchas personas tratando de eludir las medidas de control impuestas por su servicio de guardacostas, para evitar que los dominicanos arriben al territorio estadounidense.

La Ley de Ajuste Cubano, sigue vigente en Estados Unidos como estímulo a nuevos intentos de emigración ilegal e insegura, como el lamentable incidente del remolcador 13 de Marzo.

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