Tras nueve días de esfuerzo intenso, fuerzas combinadas del Cuerpo de Guardabosques de Pinar del Río (CGB) y del sistema agrícola lograron contener un incendio forestal masivo originado en la zona de Arenales, en el municipio de Minas de Matahambre. La operación movilizó a cientos de personas y destacó la resiliencia de Cuba para enfrentar desastres naturales.
El fuego fue controlado tras intensas acciones de contracandela realizadas antenoche y durante la tarde del sábado. Con el uso de medios mecanizados, lograron rodear las llamas en los frentes norte y sur, específicamente en Minas de Matahambre y San Juan y Martínez, explicó a la Agencia Cubana de Noticias el teniente coronel Alexander Pereda Burón, jefe del CGB de Vueltabajo. Actualmente, se realiza la guardia de cenizas para evitar emergencias y se controla la candela dentro del perímetro para su extinción total.
La operación movilizó alrededor de 500 personas, evidenciando la magnitud del siniestro y los desafíos causados por vientos fuertes, sequía intensa, terrenos difíciles y la presencia de material combustible. Más de 3,240 hectáreas de pinares fueron afectadas, marcando este como uno de los incendios más grandes ocurridos en la segunda provincia más reforestada de Cuba. A pesar de los riesgos, los trabajadores de primera línea permanecieron firmes. William Caro González, joven guardabosques de Guane, describió la experiencia como agotadora y peligrosa, pero aseguró que el sacrificio vale la pena para preservar la flora y fauna de Pinar del Río.
O Vidal Carmona, trabajador forestal de La Palma con 45 años de experiencia, destacó la preparación del equipo para navegar por terrenos escarpados, calor extremo y condiciones adversas. «Estamos entrenados para cualquier situación», afirmó, habiendo estado desde el primer día combatiendo las llamas. Ahora, con menos efectivos, el enfoque está en mantener la vigilancia y garantizar la extinción completa del fuego.