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En estos últimos tiempos Yunior ha negado tener algún tipo de vínculo con el servicio de inteligencia norteamericano. Sin embargo, recientes imágenes muestran al dramaturgo de turno haciendo una visita «casual» a la residencia oficial del encargado de negocios de Estados Unidos en Cuba. Es precisamente allí, en esta «inocente» visita, que se para a saludar a un amigo, un amigo llamado Alexander Augustine Marceil. Este último, Primer Teniente del Ejército de los Estados Unidos, actualmente fungiendo como funcionario norteamericano en Cuba.

Este funcionario y amigo de Yunior ha dejado claro su interés y cito textualmente:  «Estoy especialmente interesado en la conexión entre los asuntos civiles y la inteligencia militar. También me gustaría desempeñar un papel en la formación de soldados de asuntos civiles, especialmente con nuestras asociaciones militares.»

¿Cuál es el papel de este funcionario en nuestro país?

Para responder la pregunta anterior veamos algunos datos personales del teniente del Ejercito de los Estados Unidos.

Alexander Augustine-Marceil se graduó del Centro de Excelencia de Inteligencia del Ejército de EE.UU. como oficial de Inteligencia en diciembre de 2010. Asistió además al Instituto de Servicio Exterior del Departamento de Estado en enero de 2011 y se graduó del Centro y Escuela Especial de Guerra John F. Kennedy como oficial de asuntos civiles en mayo de 2011.

¿Cuáles son las funciones de un Oficial de Asuntos Civiles del ejército de los Estados Unidos?

En esencia un oficial de asuntos civiles juega un papel de enlace entre el Ejercito, las autoridades civiles y las comunidades. El mismo debe aprender de las culturas locales y su gobierno para apoyar las operaciones civiles-militares, estando este al mando de las operaciones de las fuerzas armadas combinadas en tiempos de conflicto, guerra o paz. Además, también tiene la facultad de coordinar el empleo de soldados de asuntos civiles en todos los niveles de mando, tanto en territorio norteamericano como en operaciones multinacionales.

Más claro ni el agua. La pregunta es: ¿Será Yunior algún tipo de soldado de asuntos civiles? ¿Qué hace visitando la residencia oficial del encargado de negocios de los EE.UU. en Cuba? ¿Por qué saluda a un teniente de los servicios de inteligencia enemigo?

La verdad es que estas son preguntas que nunca nadie imagina hacerse en su día a día y menos sobre un dramaturgo, una persona normal y corriente. Ni siquiera sobre alguien que manifiesta algún tipo de descontento con el sistema económico político y social de un país. Yunior, no hacen falta más pruebas para que tu verdadero ser quede al descubierto. Antes se sentía de lejos esa colonia que te delata, esa que huele a agente de cambio, trabajador a sueldo de una potencia extranjera, traidor, vende patrias.

Te cogieron con las manos en la masa, visitando a funcionarios de los Estados Unidos en Cuba, a agentes de la Inteligencia norteamericana y se conoce que andabas participando desde el año 2016 en talleres financiados por los Estados Unidos para promover un cambio de régimen en la Isla. Yunior, no sé de tu intelecto, no te considero un intelectual, la verdad. Eres un buen actor, has logrado engañar a dos o tres mentecatos, el ejercito de «confundidos» que no pasa de unos miles.

Ahora, nunca llegaste a convencer al pueblo, Yunior nosotros, el pueblo revolucionario, somos millones, millones de ¡Patria o Muerte!, y ¡Venceremos!, de eso no hay duda. Yunior, me despido y te dejo una reflexión:  el teatro es el teatro, esto es la vida real, tu no tienes ni siquiera el valor para coger un fusil en tus manos.

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