En días recientes, he leído en algunos trabajos periodísticos en medios de prensa del exterior y  notas en las redes sociales, con criterios sobre el tema de la pobreza en Cuba.   

Unos se refieren al país  y otros  a la población  en general, pero siempre en son de crítica;  unos sembrando temores y odios, y otros dando consejos, sin que nadie se los pida; unos llamando a la desobediencia, y otros  prácticamente a la deserción.   

Se nos convida, entre nostálgicos  y desmemoriados, a que aspiremos a volver a ser un país como el de antes del triunfo de la revolución, con más carencias esenciales que las que podemos tener ahora, rendidos y dependientes del “norte revuelto y brutal que nos desprecia”.

En tales grupos al servicio de USA, hay quienes ven como cosa normal, que USA obstaculice que lleguen  barcos con alimentos, materias primas  y combustibles a la isla, que se le eche sangre de cerdo a bustos del Apóstol de la Independencia cubana, José Martí, y otros  que no vacilan en formar parte de campañas difamatorias contra la tierra donde nacieron.

¿Y cuál es la Cuba que nos recomiendan?

Vamos a exponer algunos datos estadísticos muy ilustrativos de este país, antes de enero de 1959,  publicados en organismos oficiales de entonces, en agencias internacionales,  en una organización religiosa de la época, y contenidos en la “Historia me Absolverá”, alegato  de Fidel Castro en el juicio por los sucesos del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. 

En su alegato, en agosto de 1953, Fidel Castro  expuso las razones fundamentales de esa acción:

El 85 % de los pequeños agricultores no eran propietarios de la tierra que trabajaban y había 200 mil familias cubanas sin una vara de tierra donde sembrar, mientras 300 mil caballerías  de tierras productivas estaban en manos de latifundistas.

La falta de industrialización  que mantenía al país a nivel de factoría productora de materias primas; la existencia de 400 mil familias del campo y la ciudad viviendo en cuarterías y solares,  sin las más elementales condiciones de higiene y salud.

La ausencia de escuelas y maestros, y casi un millón de analfabetos; el 90 % de los niños del campo estaban devorados por los parásitos, y el acceso a  los hospitales del Estado sólo era posible con la recomendación de  algún magnate político.

A esto debemos agregar algunos datos muy ilustrativos de Cuba, antes del 59, basándonos en datos estadísticos oficiales de entonces, de agencias internacionales y de una organización religiosa de la época.

Particularmente reveladores de la desigualdad que había entonces, son los resultados de una encuesta  realizada por la Agrupación Católica Universitaria sobre el nivel de vida de los obreros agrícolas, pues solamente el 11 % tomaba leche; 4 % consumía carne; el 2.1 % comía huevos; el 1 % consumía  pescado; y el 3,4 % comía pan.

En  cuanto a la Educación, aspecto esencial del desarrollo social, de acuerdo con datos oficiales de entonces, en 1958  funcionaban  7 768 escuelas públicas con17 355 maestros, una matrícula de 582 000 alumnos, y más de 120 000 escuelas privadas. La cantidad de niños en edad escolar rebasaba la cifra de un millón.

Esta insuficiente atención  a la Educación  daba como resultado que la mitad de los niños y adolescentes cubanos no asistía  la escuela,  y que en el país  hubiese 707 000 analfabetos, de una población de poco más de cinco millones de habitantes, entre otros males.       

En materia de Salud Pública, otro medidor esencial del desarrollo,  la situación era más deprimente aún, empezando por una mortalidad infantil de 60 por cada 1 000 nacidos vivos; un promedio de esperanza de vida entre 53 y  55 años; con 9,6 médicos por cada 10 000 habitantes; y en nuestras zonas rurales, en general, había carencia de médicos, enfermeras y hospitales.

Todos estos datos de Educación y Salud se encuentran en archivos de la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud.

En la Cuba actual, el Presupuesto mantiene su carácter social, a partir de la idea de que lo primero es el  bienestar del ser humano.

Veamos unos ejemplos de los gastos de la actividad presupuestada para el presente año 2020, y que constituyen una constante en el quehacer de dirección del país:

-Para la Salud Pública y la Asistencia Social: 12 740, 2 miles de millones de pesos, que aseguran el 201 millones 400 mil consultas médicas; el funcionamiento de todos  consultorios del médico de la familia,  policlínicos, hospitales, la atención y medicamentos hospitalarios, casas de abuelos, y otros servicios importantes para la salud humana.

-Para Educación: 10 979,8 miles de millones de pesos, que garantizan  la preparación y desarrollo de casi 1 800 000 de alumnos de todas las enseñanzas.

-Para la Seguridad Social: 7 546,0 miles de millones de pesos. Este monto de recursos respalda las pensiones de un millón 680 000 jubilados, de los que el 96 % corresponde a pensiones por edad, invalidez y muerte, así como las asignaciones a las embarazadas, en su período de gestación.

-Para la Cultura y Deporte, 2 131,1 miles de millones de pesos.

Todas estas asignaciones, que  ratifican el carácter social del Presupuesto del país y la garantía de las funciones de los principales indicadores de este sector, tienen lugar a pesar del injusto y brutal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, son la expresión de la voluntad política del Gobierno cubano de preservar, dentro de la limitaciones económicos actuales, la vida y el quehacer del pueblo cubano y sus instituciones.

Lo demás, forma parte de las campañas que desde hace más de  60 años han llevado a cabo, inútilmente, las sucesivas administraciones de USA, con el fin, de derrocar  a la Revolución cubana y humillar a nuestro pueblo.

Tomado de Sierra Maestra

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