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DURANTE DOS SEMANAS DE COMPETENCIAS NUESTROS DEPORTISTAS ENFRENTARON NUMEROSAS AGRESIONES

Entre el 12 y el 25 de junio de 1966, los deportistas cubanos tuvieron que competir en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe que se  realizaban en San Juan, Puerto Rico, enfrentando constantes provocaciones y numerosas agresiones por parte de elementos contrarrevolucionarios.

Todo comenzó cuando el Gobierno de Estados Unidos negó la concesión de visas a Cuba para que sus atletas participaran en esa importantísima cita regional. Ante esta situación el Gobierno Revolucionario decidió enviar su delegación en el buque mercante Cerro Pelado anclado en el puerto de Santiago de Cuba.

El 9 de junio, a lo largo de las primeras horasde navegación todo transcurrió sin novedad, pero durante el resto de la travesía fue acechado por lanchas y aviones desde donde lanzaron proclamas contrarrevolucionarias. Mientras tanto, para mantenerse en forma deportiva los atletas realizaban su entrenamiento en la cubierta.

Al día siguiente, alrededor de las 07:50 a.m. un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos efectuó seis vuelos rasantes sobre el buque. Cuando se estaba aproximando a las costas de Puerto Rico, dejó caer un mensaje sobre la cubierta donde se advertía que no se podía traspasar los límites territoriales de tres kilómetros porque el buque podía ser incautado.

Cerca de las nueve de la mañana la nave se fondeó en aguas internacionales, a unos cinco kilómetros de las costas de esa hermana nación, rodeado por barcos de guerra norteamericanos, mientras aviones y helicópteros los sobrevolaban con maniobras provocadoras.

Esta situación causó una profunda conmoción en el pueblo puertorriqueño y miles de personas se concentraron en balcones y avenidas para contemplar el incidente.

Las presiones ejercidas por el Movimiento Independentista de Puerto Rico contribuyeron a  que las autoridades de ese país —con la anuencia del Departamento de Estado norteamericano— concedieran el permiso de desembarco a la delegación cubana. Unas horas después el Comité Olímpico puertorriqueño consiguió que el remolcador Peacok trasladara a tierra boricua al primer grupo de 150 atletas cubanos.

Ese mismo día durante el acto inaugural en el estadio Hiram Bithorn, en San Juan, cuando desfilaba una parte de la delegación cubana, mientras el público agitaba banderas y pañoletas en demostración de júbilo, un grupo de apátridas de origen cubano profirió los primeros insultos contra Cuba.

Más tarde se conoció que elementos procedentes de Miami planeaban secuestrar y asesinar al presidente de la delegación cubana  Manuel González Guerra o al Director del INDER José Llanusa Gobel, pero las medidas de protección tomadas por la delegación cubana frustraron sus planes.

Una de las primeras agresiones tuvo lugar cuando el tesorero del Comité Olímpico Cubano Luis de Cárdenas Cabrera fue atacado por la espalda a manos de un contrarrevolucionario en un campo de tenis, cuando intentaba dar protección a la tenista cubana Patricia de la Paz, en el momento en que era agredida en plena competición.

Poco después un grupo de batistianos y apátridas irrumpieron en el terreno de volibol cuando competía el equipo de Cuba, pero fueron repelidos ejemplarmente por los propios deportistas. Mientras tanto, varios provocadores agredieron a los baloncestistas cubanos cuando realizaban sus prácticas en un colegio universitario. Los atletas se defendieron y les dieron su merecido.

Durante el partido de baloncesto Cuba-Puerto Rico con el marcador empatado a 71 puntos, un emigrado de origen cubano intentó arriar la enseña nacional cubana para izar en su lugar la bandera de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El jugador Osvaldo Abreu se enfrentó al individuo arrebatándole el estandarte soviético y con ello evitó que se lograra realizar una nueva provocación.

Acto seguido un grupo de contrarrevolucionarios comenzó a lanzar sillas metálicas contra el terreno y se desencadenó una riña tumultuaria, que fue controlada cuando los jugadores de Puerto Rico se colocaron alrededor de los deportistas cubanos evitando que los agredieran.

Una noche las autoridades deportivas portorriqueñas permitieron que el salón del Hotel Hilton se abarrotara de apátridas cuando el equipo de esgrima de Cuba se encontraba enfrascado en la competencia. Un grupo de ellos intentó agredir a varias atletas, quienes mantuvieron una actitud muy firme. Al concluir la competencia las muchachas se negaron a entregar sus implementos deportivos, y se retiraron del lugar con sus sables, sus espadas y sus floretes, abriéndose paso entre una multitud que las saludaba, y demostrando la firme disposición de defenderse frente a cualquier provocación.

En las competencias de atletismo varios contrarrevolucionarios intentaron agredir a los deportistas cubanos, pero chocaron con los boxeadores quienes les dieron una merecida paliza.

En determinadas oportunidades los ómnibus en que se trasladaban nuestros atletas eran detenidos intencionalmente frente a los locales donde radicaban los apátridas, por algunos choferes previamente contactados que los exhortaban a abandonar la delegación cubana. En una ocasión, el ómnibus donde viajaban los peloteros del equipo Cuba fue apedreado cerca del municipio de Caguas.

El 25 de junio, último día de la competencia, la radio puertorriqueña difundió la falsa noticia de la supuesta deserción del equipo femenino de volibol. Mientras tanto, las muchachas concluyeron su juego quedando campeonas centroamericanas, pero la falsedad nunca fue desmentida por ninguno de los medios de difusión.

En distintos momentos durante las competencias varias avionetas lanzaron panfletos con textos que exhortaban a nuestros deportistas a abandonar la delegación, en las villas de descanso se recibieron llamadas telefónicas anónimas y se escucharon toda suerte de vejaciones y ofensas, pero no lograron quebrantar la voluntad de lucha de la delegación cubana que regresó a la patria con sus medallas y sus récords, donde fueron recibidos en aguas cubanas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, máximo inspirador del movimiento deportivo cubano.

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