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Cualquier persona que lea un poco de historia, se percata de que Estados Unidos no ha dejado un solo día en violar los derechos humanos, pero con su potente maquinaria mediática y miles de millones de dólares, intenta culpar a otros.

Desde la matanza de los indios nativos para robarle sus tierras ancestrales, la esclavitud despiadada que torturó y mató a cientos de africanos traídos a América para trabajar, la ocupación de una parte del territorio de México, más los golpes de Estado en países de la región, invasiones para imponer a gobernantes leales a ellos, la organización de operaciones terroristas contra Cuba, incluidos los planes de asesinato a Fidel Castro, la tenebrosa Operación Cóndor en latinoamérica, que dejó un saldo de miles de muertos, desaparecidos y torturados, unido a guerras de rapiña como en Vietnam, Afganistán Irak, Libia y Siria, son la prueba de quienes son los violadores consuetudinarios de los Derechos Humanos en el mundo.

¿Podrá la humanidad olvidar los horrores cometidos contra el pueblo vietnamita durante la guerra genocida, emprendida por Estados Unidos, solo por no aceptar la unificación de un país dividido a la fuerza por guerras imperialistas?

En Vietnam los yanquis demostraron su verdadero irrespeto por todos los derechos de los seres humanos, incluso los de sus 540.000 soldados obligados a matar niños, mujeres y ancianos, quienes cargan sobre su conciencia los más de 1,1 millón de vietnamitas muertos, que defendieron la soberanía de su país, mientras 58 mil soldados yanquis perdieron la vida, sin tener un verdadero y justo ideal para luchar.

Ahora basados en su afán por acabar con Cuba y Venezuela, países que no aceptan arrodillarse, Estados Unidos presiona fuertemente a los miembros de la ONU, para que no voten a favor de Cuba, en su aspiración por ocupar nuevamente un puesto en el Consejo de Derechos Humanos.

Desesperados ante ese hecho, Mike Pompeo, secretario de Estado, declaró el 6 de agosto 2020:

“Es indignante que se ofrezca una banca a Cuba, una dictadura brutal que trafica a sus propios médicos con el pretexto de misiones humanitarias”.

¿Pensará el prepotente canciller que el mundo es tonto y se cree la campaña mediática fabricada contra los médicos cubanos, que solo salvan vidas y no asesina ni torturan como los soldados yanquis?

¿Por qué Pompeo no califica de tráfico humano lo que hacen ellos con sus tropas acantonadas en decenas de bases militares en el mundo, separados a la fuerza de sus familiares, sin necesidad alguna, y matan a civiles inocentes?

Los médicos cubanos salvaguardan vidas y lo hacen por su formación humanista y compromiso con su profesión, no por dinero; mientras los soldados norteamericanos asesinan por un sueldo mensual, como simples mercenarios, pues no defienden la libertad de su país y van obligados a pelear por el eufemismo creado por sus gobernantes de que “luchan contra el comunismo”.

La única dictadura brutal y despiadada en este mundo son los Estados Unidos, o es qué Pompeo no recuerda que solo en Vietnam emplearon durante 10 años, armas químicas como el Agente Naranja, que mató a más de 400.000 personas, un millón quedaron discapacitadas o sufrieron serios problemas de salud, y cerca de medio millón de niños nacieron con defectos.

Por esa acción inhumana y criminal, tres millones de vietnamitas, tanto adultos como niños, sufren aún escalofriantes enfermedades genéticas causadas por aquella guerra química.

Eso sí es una dictadura despiadada que pretende imponer sus ideas por la fuerza.

Cuba nunca ha invadido ni arrojado miles de toneladas de bombas y agentes biológicos contra otro país. Brinda servicios médicos, educacionales, deportivos y culturales, por eso tiene el respaldo en la ONU, de ahí que en 2014-2016 y en 2017-2019 integró el Consejo de Derechos Humanos, y ahora presenta su candidatura para ocupar una de las vacantes regionales durante el período 2021-2023.

Estados Unidos no integró ese Consejo cuando se conformó, y fue incorporado posteriormente, pero en 2018 el presidente Donald Trump se retiró del mismo, porque condenaron a Israel por sus crímenes contra el pueblo palestino. De ahí que calificara al Consejo de ser una “cloaca de prejuicios políticos”, y llamó “hipócritas” a sus miembros, por su actitud contra su ahijado predilecto, estado que masacra a niños y civiles, robándole sus tierras, algo que Estados Unidos no sanciona.

En 2019 Venezuela obtuvo una banca en el Consejo para el período 2020-2022, con 105 votos de los 193 miembros de la ONU, a pesar de las presiones y acusaciones de los yanquis, porque cuando la votación es secreta, los gobiernos obran de forma diferente. Ante eso, Washington declaró: “fue una farsa que socava aún más la frágil credibilidad del Consejo”.

Por mucho que se esfuercen los yanquis y gasten millones de dólares en cruzadas propagandísticas para deformar la verdad, Cuba y Venezuela demuestran cuánto hacen por sus ciudadanos en materia de salud, educación general y bienestar social, mientras Estados Unidos los sanciona y multa para incrementar las penurias en ambos pueblos, con la imposición de una inhumana guerra económica, comercial y financiera, a fin de que la gente culpe al sistema de sus penurias, sin lograrlo.

Genial fue José Martí cuando expresó:

“La única gloria verdadera del hombre estará en la suma de los servicios que hubiese prestado a los demás”.

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