Caricatura que denuncia el cruel bloqueo impuesto a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos de América y recrudecido por el actual presidente Donald Trump. 17 de octubre de 2017. ACN CARICATURA/ Osvaldo GUTIÉRREZ GÓMEZ/sdl

Por estos días en que la pandemia del Coronavirus ataca al mundo, Estados Unidos ejecuta acciones para estrangular aún más a Cuba y Venezuela, con la ilusión de derrocar sus procesos revolucionarios que tanto los agria, al constatar que su guerra económica, comercial y financiera, no logra indisponer a los pueblos contra sus gobernantes.

Muchas voces se unen para solicitarle a Estados Unidos que levante su criminal bloqueo y permita que ambos países puedan comprar medicinas y equipos imprescindibles para salvar vidas, pero los yanquis se niegan a aceptar los reclamos y aduce que es falso que ellos impidan tales compras, como si la gente fuera tan bruta que no conocieran las crueles medidas que lo impiden.

Desvergonzadamente el 16 de abril 2020, el Departamento del Tesoro afirmó en un comunicado:

“Nuestra política de sanciones contra los gobiernos de Cuba y de Venezuela permiten la ayuda humanitaria y el comercio para combatir la Covid-19”. Argumento que refutaron La Habana y Caracas, por ser falsos y sin pruebas.

Recientemente una donación para Cuba de la empresa privada china Alibaba, no pudo llegar a la Isla porque el transportista adujo que podía ser multado por violar las regulaciones establecidas en la Ley Torricelli y Helms-Burton. Las autoridades cubanas explicaron que, por esa guerra financiera, los bancos internaciones se niegan a efectuar transacciones para los pagos de las medicinas que Cuba necesita, viéndose obligados a sortear mil trabas para poder adquirirlas.

Palabrerías de bajo costo emplean los funcionarios yanquis para confundir a quienes no dominan las regulaciones legales, pero al final siempre se descubren sus verdaderos planes, porque resulta imposible ocultarlos, como las afirmaciones de Michael Kozak, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, quien dijo:

El embargo tiene como objetivo al régimen comunista que durante décadas ha oprimido el pueblo de Cuba”.

La pregunta es, si no dejan entrar medicinas y alimentos ¿a quién perjudican, a los gobernantes o la población que se ve impedida de adquirirlos?

Sus argumentos de que “el Bloqueo es contra el gobierno comunista” no engañan a los cubanos, porque son los ciudadanos de a pie quienes sufren la escasez, con el objetivo calculado de que estos culpen al sistema socialista de ineficiente, algo que no han logrado en 60 años, porque la gente común sabe leer y escribir y conoce perfectamente el nudo gordiano de leyes aprobadas contra Cuba y el esfuerzo del gobierno para mantener las necesidades básicas cubiertas, a pesar de esa guerra económica.

Con Venezuela ejecutan similar receta, por eso el Departamento del Tesoro declaró hace pocos días que la guerra económica “está diseñada para limitar las fuentes de ingresos para el régimen de Nicolás Maduro”.

Pero no es el Presidente quien se afecta, si no su pueblo.

El diseño lo publican descaradamente al afirmar:

“Este programa es una forma de responsabilizar a aquellos que se interponen en el camino de restaurar la democracia en Venezuela, asegurando un flujo de bienes humanitarios y servicios al pueblo de Venezuela”.

O sea, Estados Unidos embarga bienes venezolanos en el exterior, incluidos los fondos depositados en bancos yanquis y en otros países, impide la venta de suministros para el pueblo y es Nicolás Maduro el responsable.

Por eso es que fracasan y su títere Juan Guaidó, pasado más de un año de su auto proclamación como presidente de Venezuela, no tiene apoyo popular alguno.

Siempre se dice que se detecta primero a un mentiroso que a un cojo y así se puso de manifiesto el pasado año cuando Mike Pompeo, Secretario de Estado y ex director de la CIA, respondió varias preguntas con relación a Cuba y América Latina, donde afirmó descarnadamente los verdaderos propósitos que persigue Estados Unidos contra el pueblo cubano, para intentar que los ciudadanos se lancen a las calles a protestar, tal como hicieron en Polonia y Alemania.

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