Llegaron como las parcas con su vestimenta negra, su capucha sombría y guadaña, pero no al servicio de ningún ente divino, sino de la agencia de las tres letras.

Así, el 6 de octubre de 1976, los tripulantes del vuelo CU-455 de Cubana de Aviación se encontrarían con un destino que no formaba parte del decursar natural sus vidas. Eran 73 tripulantes, hombres y mujeres civiles que iban a conocer, aunque por muy poco tiempo, el verdadero rostro del imperio, un encuentro que les costaría la vida y generaría una ola de dolor que ha quedado en la memoria histórica de un pueblo y del mundo.

De las 73 personas que iban en el vueloCU-455 57 eran cubanos, 11 guyaneses y cinco coreanos. ¿Cómo podían haber previsto que terroristas como Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, Fredy Lugo y Hernán Ricardo los habían condenado a morir?

Ciertamente, no podían, la tragedia se materializaba, solo por el simple hecho de estar en el momento y en el lugar equivocado, solo para satisfacer la sed de sangre de estos asesinos a sueldo y dar lógica a su retorcido mundo basado en el odio entre seres humanos.

El hecho se planificó en Venezuela, Caracas, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila fueron los autores intelectuales, estos, en cambio, utilizarían a los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo para colocar las bombas dentro del avión.

Dentro del avión, como parte de la tripulación, se encontraba un equipo de esgrima cubano que venía de ganar un campeonato en Venezuela y cuyos cadáveres salieron esparcidos por el espacio aéreo de las costas de Barbados.

¿Qué persona podría planificar tal hecho? Poner dinamita o explosivo C-4 en un avión donde volaba tranquilamente gente inocente para verlos explotar como fuegos artificiales, ¡eso no era un juego!, se trataba de la vida de personas. No me podría ni imaginar el dolor de las familias ante el cruel y inhumano acto de terror.

Concluimos con las tristes pero emotivas palabras de Fidel en lo referente al hecho:

“No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!”

 Fidel Castro Ruz

Referencia al texto original: Discurso en el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión de cubana destruido en pleno vuelo, el 15 de Octubre de 1976

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