Foto: Internet

Por lo visto quieren hacer, de los precios altos, la moda; lo pregonan con voz de santo y lo ejecutan con manos de Satanás: «hay tomates de Baitiquirí, los traigo de allá y te los vendo aquí; tengo ajo que amansa a la suegra, cógelo baratico, ven».

Rostros sonrientes asomaron en los balcones, atraídos por el pregón; «¿a cómo vendes el ajo?», interrumpe alguien desde arriba; «¿y los tomates?», indagó otra mujer.

–Bajen, que mal no van a salir- responde socarrón el carretillero.

La escena tuvo lugar el pasado 5 de enero en una esquina de la calle 18 Norte y la 5 Oeste, en la ciudad de Guantánamo. Habló fuego Nancy Silega, la primera en comprar. El vendedor estuvo imperturbable, hasta que otra voz irrumpió en el sitio.

–¿Cuáles son los precios de esos productos?

–Los tomates a cinco pesos la libra, y el ajo a 2,50 la cabeza.

Sobrevinieron muecas de enfado entre los presentes. De manera instintiva el mercader «olfateó» al inspector, que soltó su ironía: «tan buenos precios y casi no hay clientes; ¡la gente es desagradecida!». «Llegué ahora mismo, le he vendido solo a dos personas», se adelantó el vendedor. Entonces, en alta voz y sin moverse del sitio, el funcionario de la Dirección Integral de Supervisión (DIS) en Guantánamo propagó la señal; un enjambre humano rodeó la carreta.

Enterada, retornó ágil la refunfuñona Silega: «Mi vida, vengo a buscar mi vuelto; por una libra de tomate y una cabeza de ajo te di 30 pesos (diez de ajo y 20 de tomate), ¿te acuerdas?».

–No me percaté, pero enseguida te doy el vuelto-, dijo el carretillero.

–Mejor dame cuatro libras más de tomate y otra cabeza de ajo.

«Hay que ver que tienen la cara dura –comentó la mujer–. Compro barato por primera vez desde que empezó el “festival de los precios”».

A CADA RATO, A TODAS HORAS

Un inspector bastó para bajar del cielo –aunque solo por pocos minutos– los precios del tomate y el ajo en una esquina de la sexta urbe más poblada de Cuba, y, de paso, dejar satisfechas a unas cuantas familias, tras una escena que se repite a diario en la Isla, según coinciden Irait Trujillo Álvarez y Joel Márquez Castillo, directores respectivos de la DIS en Villa Clara y Guantánamo.

Más de 4 740 acciones de control, y 4 628 contravenciones han sido aplicadas en predios guantanameros y villaclareños en los días iniciales del actual mes, informaron esos directivos, la mayoría por violaciones de precios y engaño al consumidor.

Las declaraciones ofrecidas a Granma por Trujillo Álvarez y Márquez Castillo, dan cuenta del retiro de sus licencias a 87 personas que ejercían el trabajo por cuenta propia, la realización de centenar y medio de ventas forzosas y a precios establecidos, junto a decenas de decomisos y más de 110 administrativos separados de sus cargos, por tener responsabilidad en los mencionados hechos.

En Guantánamo están en curso otras 401 medidas disciplinarias a infractores en 463 establecimientos estatales de Comercio y Gastronomía, sector que, en el caso de Villa Clara, incurre sobre todo, en ocultamiento de mercancías, actos de favoritismos y empleo de instrumentos de medición no aptos para el expendio, detalló Irait Trujillo.

Precisó que las violaciones de precios y engaño al consumidor, en estos días iniciales del año, se localizan, fundamentalmente, en puntos de venta del agro y en cuentapropistas que ejercen como carretilleros o transportistas, u ofrecen servicios gastronómicos.

PIRUETAS DE ESTAFADORES

En Guantánamo, unos cierran por el día y venden por la noche, refiere Joel Márquez, «y como el control lo ejercemos también en esos horarios, no pocos de ellos mudaron el negocio para el segmento de la madrugada al amanecer. Responderemos a esa y a cualquier otra maniobra que los violadores ensayen para evadir lo normado».

El trabajo también es persuasivo cuando la situación lo requiere, añadió Joel, y citó como ejemplo las 98 personas apercibidas por transgredir los precios en semanas recientes.

Destaca el director de la DIS en Guantánamo la labor coordinada entre el personal que dirige y el del Ministerio del Interior; «a veces, para detectar violaciones, nuestros funcionarios acuden como clientes ante los vendedores, decenas de los cuales han sido sorprendidos in fraganti».

Joel Márquez Castillo pidió mayor colaboración popular en esta batalla: «Hay gente que protege a los violadores; compra una libra de tomate a 20 pesos, por ejemplo, y sin embargo, cuando tú le preguntas, dicen que la compraron a cinco pesos».

Este problema es de todos y entre todos tenemos que resolverlo; necesitamos que la población avise, denuncie, acentuó el directivo.

«Además del abuso en la venta de productos del agro, también lo hay en otros servicios, como el de transporte privado»: «En todos vamos a poner las cosas en su lugar. Nuestro personal sabe persuadir, pero no le tiemblan las manos cuando hace falta severidad», dijo, finalmente. Tal advertencia no debieran obviarla quienes pregonan los precios con voces de santos y los ejecutan con manos de diablos. «O van a lo justo, o van al fracaso».

EN CONTEXTO

  • Para el control de los precios, en el país se han realizado más de 52 500 inspecciones al comercio minorista, tanto al estatal como no estatal.
  • En el 47 % de estas inspecciones se han adoptado 33 910 medidas, ante violaciones de precios.
  • En esta primera etapa, prácticamente un 65 % de los incumplimientos está enmarcado en mercados agropecuarios y en la comercialización de diferentes productos de esa naturaleza, así como en servicios gastronómicos.
  • Entre las medidas adoptadas, se encuentran más de 600 retiros de licencia a actividades de trabajo por cuenta propia y unos 750 decomisos.

Fuente: MFP

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